En las instalaciones del Campo Militar Número 1-A, en la Ciudad de México, el zumbido de un dron en vuelo sirve como ejemplo práctico de una de las amenazas emergentes que enfrentan hoy las fuerzas armadas: el uso indebido de aeronaves no tripuladas en entornos urbanos y eventos masivos. Frente a este escenario, el Primer Batallón de Respuesta a Emergencias ha asumido una tarea estratégica: detectar, inhibir y neutralizar drones no autorizados para blindar el espacio aéreo y garantizar la seguridad de la población.
El Capitán Segundo Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica José Alfredo Lara Álvarez, integrante del Primer Batallón, explica el alcance de esta misión mientras se realiza una demostración de los sistemas antidron con los que cuenta la unidad. “Soy el Capitán Segundo Ingeniero en Comunicaciones y Electrónica José Alfredo Lara Álvarez, perteneciente al Primer Batallón de Respuesta a Emergencias. En este momento nos encontramos dentro de las instalaciones del Campo Militar Número 1-A en la Ciudad de México”, señala al inicio de la entrevista.
Una unidad creada para amenazas no convencionales
El Primer Batallón de Respuesta a Emergencias fue creado en 2013 con el objetivo de atender amenazas no convencionales y apoyar a la población civil en situaciones de riesgo. A lo largo de más de una década, la unidad ha ampliado sus capacidades técnicas y operativas, incorporando tecnología de punta para enfrentar desafíos que van desde emergencias químicas, biológicas o radiológicas hasta la desactivación de artefactos explosivos.
Sin embargo, en los últimos años, el crecimiento exponencial del uso de drones comerciales obligó a fortalecer una nueva línea de acción: la defensa del espacio aéreo inmediato en zonas estratégicas.
“El tema de aeronaves no tripuladas tomó mayor relevancia principalmente hace aproximadamente unos cinco años que se empezaron a realizar este tipo de actividades más a fondo”, explica el capitán Lara Álvarez. Lo que en un principio parecía una tecnología recreativa o de apoyo logístico, hoy también representa un riesgo potencial cuando es utilizada con fines delictivos.

Tecnología de inhibición: cómo funciona el sistema antidron
Durante la demostración, el capitán detalla que el batallón cuenta con sistemas de inhibición tanto móviles como semifijos. Ambos operan mediante la emisión de radiofrecuencia capaz de interrumpir la comunicación entre el dron y su operador.
“Contamos con un equipo de alta tecnología que nos permite llevar a cabo la detección y la inhibición de diferentes tipos de drones a través de la emisión de radiofrecuencia que nos permite cortar la comunicación entre el radiocontrol y el GPS también con el drone”, precisa.
En términos técnicos, la neutralización se logra al bloquear simultáneamente las señales de control remoto y el sistema de posicionamiento global (GPS). Al perder conexión, el dron ejecuta la acción programada en su configuración interna: puede descender de forma controlada, regresar al punto de origen o quedar suspendido hasta agotar batería.
“Se corta la comunicación tanto del radiocontrol como con el sistema de posicionamiento global. A partir de ese momento, la acción que va a tomar el dron va a depender de su configuración interna”, explica.
Sistemas portátiles y semifijos
El sistema portátil, conocido coloquialmente como “rifle antidron”, funciona de manera direccional. El operador debe apuntar hacia el objetivo y accionar el disparador para emitir un haz de radiofrecuencia.
“El sistema portátil funciona de manera direccional. Este equipo tiene que tener el drone a una distancia tal que le permita dirigir el láser radiofrecuencia para que lo inhiba de manera direccional”, detalla el mando militar.
Estos dispositivos tienen un alcance aproximado de entre kilómetro y medio y dos kilómetros, dependiendo de las condiciones del terreno y las características del entorno.
Por su parte, los sistemas semifijos operan de manera omnidireccional. Instalados en centros de monitoreo equipados con pantallas de control, permiten establecer un perímetro de seguridad automatizado.
“El equipo semifijo realiza la inhibición de manera omnidireccional lo que nos permite crear un perímetro de seguridad y un perímetro seguro donde no puede volar ningún drone que no tenga autorización”, señala.
En estos casos, la detección puede extenderse hasta tres kilómetros, mientras que la inhibición ronda el kilómetro y medio. Este modelo permite crear lo que se denomina “poligonales de inhibición”, es decir, zonas de exclusión aérea en las que cualquier dron no registrado es mitigado de forma inmediata.



Coordinación interinstitucional
El Primer Batallón no opera de manera aislada. Forma parte de un esquema de seguridad conjunto en el que participan distintas instituciones civiles y de seguridad.
“Se forma parte de un esquema de seguridad conjunto donde se trabaja con este tipo de equipos los cuales a manera de apoyo pueden trabajar de manera conjunta con las demás instituciones o con los demás órganos de seguridad”, explica el capitán.
En la práctica, cuando un sistema detecta un dron no autorizado, se activa un protocolo inmediato: identificación, clasificación de la amenaza y neutralización por medio del sistema más adecuado, ya sea portátil o semifijo.
Además, existe la posibilidad de aplicar técnicas más avanzadas como el “secuestro de señal” o takeover, mediante el cual se reprograma la ruta del dron para forzar un aterrizaje seguro en una zona predefinida, reduciendo riesgos para terceros.
Registro de drones autorizados
Un elemento clave del sistema es la capacidad de distinguir entre drones autorizados y posibles amenazas.
“Con este tipo de equipos tenemos la capacidad de registrar drones que tengan autorización para volar. Se hace el previo registro y una vez que estos equipos se encuentran en esta lista de amigos el equipo no los va a detectar como drones potenciales amenazas”, puntualiza.
De esta forma, los aparatos previamente avalados —por ejemplo, para labores de transmisión oficial o supervisión técnica— aparecen diferenciados en las pantallas de monitoreo. “Únicamente nos van a aparecer como amenazas los drones que no tengan autorización para volar”, agrega.
Este procedimiento evita interferencias innecesarias y optimiza los recursos operativos durante eventos de alta concentración.
Adiestramiento especializado
La operación de estos sistemas requiere capacitación técnica avanzada. El personal recibe adiestramiento en las instalaciones del batallón, donde aprende desde la instalación y configuración de equipos hasta el análisis de espectro radioeléctrico.
“Se lleva a cabo un adiestramiento, una capacitación en las instalaciones del Primer Batallón de Respuesta a Emergencias, donde se capacita, se le enseña al personal a emplear los equipos, instalación, la manera de configurarlos y se les dan todos los demás datos técnicos y funcionales del equipo para que puedan ser operados de manera óptima”, explica el capitán.
La especialización incluye también protocolos de actuación para minimizar riesgos colaterales, privilegiando siempre la neutralización controlada sobre métodos que impliquen el uso de munición convencional en zonas urbanas.
Mundial 2026: blindaje del espacio aéreo
Uno de los escenarios donde esta capacidad será determinante es la Copa Mundial de Futbol 2026. Durante este evento internacional, México será sede de partidos y concentraciones masivas que atraerán a miles de asistentes nacionales y extranjeros.
“La principal misión es proteger cada una de las sedes y cada uno de los diferentes lugares donde se van a llevar a cabo los eventos de la Copa Mundial de Fútbol. Ya sean estadios, sean puntos de concentración vamos a tener instalados este tipo de equipos con los cuales vamos a proporcionar una protección del espacio aéreo”, subraya.
El despliegue incluirá estadios, hoteles, aeropuertos y centros de reunión donde la presencia de drones no autorizados podría representar un riesgo, ya sea por vigilancia ilegal, transporte de objetos prohibidos o posibles ataques.
“Lo principal es detectar cualquier drone oportunamente. Cualquier drone que se detecte oportunamente se puede llevar a cabo una inhibición de manera total, la cual nos permite evitar que el drone se acerque ya sea para actividades de monitoreo o para actividades de alguna posible agresión a la población civil”, afirma.
Más allá del Mundial
Aunque el Mundial representa un reto operativo de gran escala, la visión del batallón es de largo plazo.
“Una vez que culmine el Mundial, el adiestramiento va a continuar y se van a seguir empleando este tipo de equipos en diferentes tipos de eventos y en diferentes tipos de escenarios donde pueda haber alguna amenaza con algún drone no autorizado que pudiera sobrevolar en mediaciones de alguna instalación estratégica, de algún evento masivo”, anticipa el capitán Lara Álvarez.
La amenaza asociada al uso indebido de drones no es temporal. Por ello, el fortalecimiento de capacidades técnicas y humanas continuará como parte de una estrategia permanente de protección.
Identidad y misión
El batallón cuenta con un escudo que sintetiza su identidad. En él destaca el mapa de la República Mexicana, símbolo de su capacidad para operar en cualquier punto del territorio nacional. Dos círculos dorados representan las áreas de seguridad que se establecen durante emergencias químicas, biológicas o radiológicas y en procesos de desactivación de explosivos.
También figuran los símbolos de riesgo químico, biológico y radiológico, junto con la silueta de un dron, reflejo de su especialización en amenazas contemporáneas. Al centro, una bomba representa la misión de neutralizar artefactos explosivos, mientras que la huella de un canino reconoce el trabajo de las escuadras canófilas.
Las cuatro estrellas del emblema simbolizan su labor en coadyuvancia con la seguridad del Alto Mando y su dependencia operativa a través del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional. El lema que acompaña al escudo resume su espíritu: “Valor, Temple y Destreza”.
Seguridad para la población
Mientras millones de aficionados estarán atentos a los partidos y celebraciones del Mundial, el Primer Batallón de Respuesta a Emergencias permanecerá enfocado en una tarea menos visible pero crucial: la protección del espacio aéreo inmediato.
“Por medio de este tipo de equipos se va a proporcionar una seguridad total en cada uno de los estadios, en cada uno de los puntos donde se llevarán a cabo eventos durante la Copa Mundial de Futbol 2026, en los cuales se va a evitar que pase algún tipo de accidente o incidente con el empleo de drones no autorizados”, concluye el capitán. En una era donde la tecnología avanza a gran velocidad y puede ser utilizada tanto para el desarrollo como para el delito, la capacidad de anticiparse y neutralizar riesgos se convierte en un componente esencial de la seguridad nacional. El Grupo de Respuesta a Emergencias, con su especialización en actividades de neutralización de drones, se posiciona así como una pieza clave en la protección de la población y de los grandes eventos internacionales que marcarán el futuro inmediato del país.





