Desde 1936 la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha trascendido en el deporte mexicano con distintos apoyos para atletas de nuestro país.
Una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 con el equipo de Polo ecuestre dio luz verde al préstamo de equipo y sus instalaciones para que pudieran entrenar al ser considerado un deporte de clase alta.
¿Qué significa ser un atleta militar?
Los Juegos Panamericanos de Lima 2019 culminaron con éxito para México y representaron una actuación histórica porque se lograron más de 100 medallas como totales y se impuso nuevo récord en una justa fuera de casa, al conseguir más de 23 oros.
Sin duda, la participación de la milicia nacional fue trascendental, con la participación de 60 deportistas de alto rendimiento mexicanos adscritos a la Sedena.
La incorporación de deportistas de alto rendimiento a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) otorga seguridad económica, prestaciones como seguro médico para familiares y posibilidad de planear una jubilación bajo el esquema de las Fuerzas Armadas.
Actualmente, la Sedena tiene a 94 atletas adscritos al servicio de educación física.
Su labor es representar al país y la institución en competencias internacionales, donde podrán obtener ascensos de rango según los resultados obtenidos.
“En el deporte se requieren muchos apoyos, mucha atención y preparación física, técnica, mental.
Nuestro trabajo es estar cerca de ellos (los deportistas), de sus necesidades y poder cubrir aquellas que estén a nuestro alcance, que sientan que la Sedena siempre va a estar al pendiente de ellos”, según declaraciones de Leticia Yáñez Domínguez, teniente coronel de Educación Física y Deporte de la Sedena, tras la participación en Perú.
En los Juegos Panamericanos de Lima 2019 participan 60 atletas militares que han aportado un alto porcentaje de las medallas conseguidas por la delegación mexicana.
“Desde 1936 se tiene registro de participantes de las Fuerzas Armadas en actividades del ciclo olímpico”, añadió la Teniente Coronel.
Hay una tradición de la milicia en el deporte olímpico, desde Humberto Mariles, primer atleta mexicano ganador de una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, pasando por José Pedraza Zúñiga, mejor conocido como Sargento Pedraza, ganador de la medalla de plata en México 1968.
En ambos casos, son militares de carrera que formaron parte de los equipos deportivos de las Fuerzas Armadas y compitieron en los Juegos Olímpicos.
Desde hace unos años, la Sedena incorpora a deportistas de alto rendimiento, a los que ofrece las mismas prestaciones y salario que a los miembros del ejército.
“Los atletas tienen acercamiento con la Sedena para ser parte de las selecciones”, añadió Leticia Yáñez.
En el 2016 la lista de deportistas de alto rendimiento adscritos a la Sedena llegaba a 60 integrantes, de los cuales 21 asistieron a los Juegos Olímpicos de Río 2016.
En el informe de labores de la Sedena se señala que además la institución cuenta con 12 deportistas con proyección de alto rendimiento y 43 más en desarrollo de alto rendimiento.
Para que los deportistas puedan ingresar a la milicia deben cumplir con un curso de adiestramiento militar con duración de ocho semanas, siempre previniendo que no interfiera en los entrenamientos y competencias de los deportistas.
“Todo es en coordinación con los organismos que se encargan del deporte, como las federaciones, la Conade, el Comité Olímpico Mexicano y los institutos de deportes estatales. Hay muchas personas involucradas en los resultados de los atletas mexicanos, utilizan instalaciones deportivas, material de nosotros”, sostuvo la teniente coronel Yáñez.
Los grados y recompensas están en función de los resultados deportivos de los atletas.


Por ejemplo: el clavadista Rommel Pacheco ingresó a la Sedena como cabo, pero actualmente ya se encuentra en el rango de oficial, como subteniente.
Según datos de la Tabla de Haberes del Personal Militar para 2019, los deportistas pueden obtener ingresos que van desde 11,904 pesos, en el rango de soldado, hasta 33,692 pesos como Capitán, el máximo rango al que puede aspirar un atleta.
Las becas del Fondo para el Alto Rendimiento de la Conade se ubican entre 35,000 y 50,000 pesos para medallistas olímpicos y mundiales.
Aunque no es considerada una beca, los deportistas adscritos a la Sedena reciben el salario de pertenecer a las Fuerzas Armadas, así como las prestaciones que ofrece, que pueden llegar hasta un plan de jubilación y préstamos hipotecarios.
María del Rosario Espinoza, ícono viviente en la historia del deporte en México
El próximo 29 de noviembre se celebra el cumpleaños 32 de María del Rosario Espinoza, la mujer más ganadora dentro del olimpismo de nuestro país y perteneciente a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) La atleta de La Brecha, Guasave, Sinaloa, es una de las mujeres más importantes en la historia del deporte en México.
Siendo la única en lograr tres medallas olímpicas en diferentes Juegos Olímpicos.
María, junto con Ana Gabriela Guevara, Soraya Jiménez y Paola Espinoza, han sido los pilares para que México destaque a nivel internacional en las diferentes especialidades deportivas.
Otros logros que tiene la taekwondoína sinaloense es ser Campeona del Mundo en Pekín 2007 y las dos medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 2010 y 2014.
María del Rosario Espinoza es la mujer más ganadora dentro del olimpismo de nuestro país, con dos medallas, una de oro (Beijing 2008) y una de bronce (Londres 2012).
Nació en Guasave, Sinaloa, el 29 de noviembre de 1987.
Comenzó a practicar el taekwondo desde los cinco años, pero a los diez comenzó a entrenar con varones.
Fue a los 16 años, en 2003 cuando los reflectores comenzaron a apuntar hacia ella, cuando ganó el Campeonato Panamericano juvenil en Brasil, al igual que una Olimpiada Nacional y el Abierto de Alemania 2004, un Campeonato Nacional y el Abierto juvenil de Montreal, Canadá, en 2009.
La carrera de Espinoza despuntó al ganar el oro en la categoría de -72kg en el Campeonato Mundial de Pekín 2007.
Después, el oro sería parte de su vida, tras ganarlo en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro-2007 y tocar la gloria en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
En los Juegos Panamericanos de Mayagüez 2010 también se colgó el oro, para subir al podio dos años después, en Londres 2012, colgándose el bronce y en 2016, en Río, la plata.
Sigue vigente la leyenda del Teniente Coronel Humberto Mariles
A casi 47 años de su partida, (1913-1972), en la memoria deportiva mexicana el nombre de Humberto Mariles Cortés, militar con grado de Teniente Coronel del Ejército Mexicano, sigue vigente.
Se trata de una de las máximas leyendas de nuestro deporte, quien con su inmortal caballo tuerto Arete, dan a México la primera medalla olímpica de oro en la historia; la hazaña fue en el legendario pasto sagrado de Wembley, en Londres 48, durante la prueba de Salto Individual de La Copa de las Naciones de equitación.
De igual forma, el equipo de Mariles, Rubén Uriza y Alberto Valdéz, ganó en Salto por Equipos, único oro conquistado hasta la fecha en deportes de conjunto.
También lograron bronce en la Prueba de Tres Días.
La equitación, uno de los deportes elegantes y costosos, es el tercero que más preseas ha dado al país.
Pese a lo elitista de este deporte, fue tal el éxito del binomio mexicano Mariles- Arete en Londres que conmocionaron México, a tal grado que al caballo se le compuso un danzón: El Arete de Mariles, interpretado muchos años por el grupo cubano de Acerina y su Danzonera en los populares salones de baile de la época.
El oriundo de Parral, Chihuahua nació el 13 de junio de 1913 y falleció en París, Francia el 7 de diciembre de 1972. Hizo gran parte de su carrera en el extranjero.
Los expertos en la materia de aquél entonces aseguraban que Mariles fue un jinete que revolucionó el concepto de la equitación, un adelantado a su tiempo que introdujo la disciplina, el orden, control y la auténtica sumisión de su caballo durante la competencia.
En 1938 nacía en el rancho Las Trancas, en Los Altos, Jalisco, un potrillo alazán tostado que sus criadores llamaron “Arete” por una hendidura natural en su oreja izquierda.
Arete fue comprado en 400 pesos por el Coronel Rocha Garibay, comandante del trigésimo regimiento destacado en los Altos, Jalisco, y de inmediato fue montado por oficiales del regimiento.
Tras sus triunfos fue vendido en 1947 al ingeniero Juan Barragán (ocho mil pesos), quien luego se lo dio a Casimiro Jean, presidente del Club Hípico Francés.
En enero de 1948, Mariles conoce a Arete, un caballo tuerto (por una deficiencia orgánica fue perdiendo poco a poco la vista del ojo izquierdo) y castrado.
Lo monta y comienza una nueva era para ambos.
Tras una participación de triunfos en varios Concursos italianos, y uno en Suiza, el conjunto mexicano llega a su cita olímpica para ganar bronce el 8 de agosto con Mariles, Campero, Chagoya y Solano en la prueba de los Tres Días.
El 14 terminó la justa olímpica con el Gran Premio de las Naciones, que otorga medallas a los tres primeros jinetes y tres primeros equipos.
Mariles y Arete son los últimos en el recorrido y hacen lo suficiente para llevarse el oro individual y por equipos.





