Hemos visto en las entregas anteriores cómo se puede leer un órgano legislativo desde una óptica bélica, relacionando los espacios, los procedimientos y las instancias internas con la conducción de una batalla. Para el presente texto, unamos los puntos y pensemos cómo se puede planear una campaña de incidencia al Congreso.
Dado que las Secretarías de la Defensa y Marina son parte de la Administración Pública Federal, toda actividad de enlace se realiza a través de la Secretaría de Gobernación. Sin embargo, supondremos que la estrategia de incidencia la realizará un agente externo, como un grupo de interés o una empresa.
Como en cualquier otra campaña, necesita haber un ejercicio previo de planeación estratégica, que contemple lo que se desea alcanzar, quién lo desea alcanzar, los tiempos que se tienen para alcanzarlo, los recursos con que se cuenta y las arenas de juego. Ayudará en gran medida contar con un mapa de actores, tanto legislativos como externos, para definir tanto aliados como opositores. También es sabido que, siguiendo los textos de Karl Von Clausewitz, siempre hay que separa el fin real del declarado.
Política para militares: ¿La falla de origen?
Si se desea tener éxito al promover una causa, es indispensable que se encuentre redactada como si fuese una iniciativa. A partir de ahí se tendrá claro cuáles serán los grupos parlamentarios afines, así como los que serán contrarios a lo que se desea impulsar. No solo eso: un mapa de actores bien elaborado permitirá identificar las redes externas de los legisladores afines u opuestos, así como definir los aliados y oponentes circunstanciales a la estrategia que se desea impulsar. Aquí no hay amigos o enemigos permanentes: el peor error sería quemar una relación que puede servir en el futuro.
Una planeación debidamente elaborada necesitará contar con las posturas de los partidos, los actores legislativos relevantes para su aprobación o no, así como las comisiones competentes. Lo primero se puede conseguir si se tienen las plataformas políticas de las elecciones anteriores, así como una investigación sobre las iniciativas presentadas anteriormente. Lo segundo requiere identificar los liderazgos al interior del grupo parlamentario, así como las comisiones y, en caso de ser un tema de interés para electores, los legisladores de mayoría relativa a quienes les afecte directamente. Finalmente, es necesario identificar las comisiones donde puede ser enviada la iniciativa para su dictaminación.
La presentación de una iniciativa no garantiza que vaya a ser aprobada. Al contrario, sólo prosperarán aquellas que tengan el suficiente apoyo político. En este sentido, es indispensable conocer el proceso legislativo, junto con los puntos de decisión donde se puede congelar o no la propuesta.
El primer punto de control será el turno, facultad que tienen algunos presidentes de Mesa Directiva. Si turnan una iniciativa a una o dos comisiones, presididas a su vez por el mismo partido, significa que tiene interés en su éxito. Al contrario, una señal de desinterés sería el turno a dos o más comisiones, presididas por varios partidos, de tal forma que se incrementarían los costos de negociación entre varias bancadas.
Política para militares: ¿Qué esperar del 1°periodo de sesiones del Congreso?
¿Qué puede hacer un presidente de comisión para hacer que prospere o no una iniciativa, si los acuerdos finales se tomen en la Junta de Coordinación política, según los equilibrios que existen en el pleno? Dilatar la aprobación o poner trabas ante su respectiva dirigencia de grupo parlamentario. Por ejemplo, pueden boicotear la reunión de una comisión por falta de quórum. O en temas no necesariamente centrales, pueden olvidarse de presentarlo ante sus líderes parlamentarios. Para decirlo de otra forma, es central tener una estrategia claramente definida de antemano, debiéndose estar presentes en cada una de sus reuniones.
Es posible que las comisiones decidan convocar a foros de consulta para discutir una iniciativa. Tal recurso puede servir, según la circunstancia, para promover el tema o para quitarle carga mediática. El primero es evidente: con una campaña bien estructurada en medios masivos y redes sociales, es posible generar atención y apoyo. Por otra parte, si un tema es impopular y mueve las pasiones del público, un periodo de consulta largo puede ayudar a restarle carga emocional y permitir un entorno para la negociación.
Política para militares: Los nuevos liderazgos parlamentarios
Si la iniciativa resulta ser dictaminada, pasará al pleno para su discusión. Existe la posibilidad de que una minoría presente un voto particular, el cual sería un dictamen alternativo. No sirve de mucho en la práctica, pero permitiría posicionar una visión distinta del problema y su solución, lo cual sería útil para diseñar un discurso opositor. Las sesiones se diseñaron para ser lentas, apostando al cansancio antes que una discusión técnica asertiva, para otra vez, desarticular pasiones. ¿Habrá legisladores que usen la tribuna para decir tonterías? Así es, y es conveniente para la democracia que así lo hagan, toda vez que así legitiman la decisión final.
Por último, si el órgano legislativo es bicameral, es necesario incluir la segunda cámara en la estrategia. Si cada detalle cuenta, hay que conocer las reglas instituciones y procedimientos.
- @FernandoDworak





