En el 2014, el historiador mexicano y expresidente de El Colegio de México Javier Garciadiego, coordinó el libro El Ejército Mexicano: 100 Años de Historia, un volumen enciclopédico que contiene los temas tratados durante el coloquio “Origen y evolución del Ejército mexicano”, celebrado los días 25 y 26 de septiembre de 2013, con el que la Secretaría de la Defensa conmemoró el centenario de la actual institución castrense en ese momento.
Esta obra no está pensada como una simple cronología de batallas o un catálogo de uniformes, sino que, de acuerdo con sus autores, es un esfuerzo historiográfico monumental que busca explicar la simbiosis entre las fuerzas armadas y la construcción del Estado mexicano moderno y articula la evolución de una institución que nació en medio del caos revolucionario para convertirse en el pilar de la estabilidad institucional del país y se divide en cuatro partes:
El Génesis: Del cuartelazo a la institucionalización
La narración comienza con un punto de quiebre histórico: el 19 de febrero de 1913 fecha en que, tras el asesinato de Francisco I. Madero, Venustiano Carranza emitió el Decreto 1421, donde desconoce la autoridad del usurpador Victoriano Huerta y ordena la creación del Ejército Constitucionalista.
Esta sección es vital porque establece la diferencia genética del ejército mexicano frente a otros de la región: no nació como una fuerza de ocupación o una casta aristocrática, sino como un ejército de ciudadanos en armas, conformado por campesinos, obreros e intelectuales, cuyo objetivo era restaurar el orden legal. El libro explica la forma en la que este “ejército de pueblo” transitó de las facciones revolucionarias a una fuerza profesional bajo el mando de figuras como Álvaro Obregón y Joaquín Amaro.
Estructura y evolución técnica
Uno de los puntos más destacados de la obra es su capacidad para documentar la profesionalización del Ejército, por lo que integra una revisión exhaustiva de la creación del Colegio Militar y la Escuela Superior de Guerra, instituciones que transformaron el valor empírico del soldado revolucionario en doctrina militar científica.
El texto se apoya en una iconografía destacada: Las fotografías de archivo, muchas de ellas inéditas hasta la publicación de este volumen, permiten al lector recrear la transición tecnológica: desde los regimientos de caballería que definieron la Revolución, hasta la modernización de la Fuerza Aérea Mexicana y la incorporación de blindados.
Destaca adicionalmente, la participación del Escuadrón 201 en la Segunda Guerra Mundial, momento en que el Ejército mexicano proyectó su presencia a nivel internacional.
La vocación social: El Plan DN-III-E
Respecto a la labor social que forma parte del Ejército, la reseña dedica un capítulo específico a la importancia del Plan DN-III-E, creado en 1966 para atender a los damnificados por el desbordamiento del río Pánuco. La obra explica cómo esta nueva misión de auxilio a la población civil se convirtió en el principal vínculo de confianza entre los soldados y los ciudadanos.
Las imágenes de soldados rescatando damnificados en el terremoto de 1985 o distribuyendo víveres en zonas remotas ilustran cómo la sociedad concibe a sus fuerzas armadas como la primera línea de defensa ante los desastres naturales.
El desafío de la modernidad y la seguridad Interior
Finalmente, el libro aborda sus retos contemporáneos. Aunque se mantiene dentro de un marco institucional, también incluye un análisis sobre la complejidad de las nuevas misiones: el combate al narcotráfico y la seguridad interior.
En este apartado, la obra enfatiza cómo el Ejército ha tenido que adaptar su entrenamiento y equipo para enfrentar amenazas no convencionales, mientras intenta mantener el equilibrio entre el uso de la fuerza y el respeto a los derechos humanos. Esta sección permite entender la enorme carga operativa que ha asumido la institución en las últimas décadas.
Una obra de colección
Desde una perspectiva editorial, el libro es una joya para especialistas en temas castrenses y analistas del Ejército. La calidad del papel, la curaduría fotográfica y los mapas tácticos facilitan una lectura que, a pesar de su rigor técnico, es accesible para el público general.
Sin embargo, su tono es eminentemente heroico y celebratorio, ya que la obra tiene como propósito consolidar la identidad y el orgullo institucional, mediante el testimonio de cómo un grupo de revolucionarios se transformó en una institución técnica, disciplinada y, sobre todo, leal al poder civil.





