El enfoque Kissinger

El enfoque Kissinger

Dos verdades suelta el exsecretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger en entrevista reciente, el 14 de agosto para el The Wall Street Journal: 1) Que su país se encuentra “al borde de una guerra con Rusia y China”; 2) No hay motivos (aparentemente) claros del por qué o, acepta, “por cuestiones que en parte creamos nosotros”.

Ambas aseveraciones ponen el dedo en la llaga, en la medida que no todos en el gobierno estadounidense, principalmente los que azuzan la guerra contra Rusia hasta su debilidad pasando por destruir su economía, aceptan que desde Estados Unidos se ha hecho lo necesario para crear los escenarios para la presente guerra de la OTAN contra Rusia.

De igual manera, o peor aún, que no todos reconocen que los “motivos” fueron creados por los propios Estados Unidos, el qué y para qué.

¿Para qué se hizo la guerra a Rusia y utilizando a Ucrania como escenario? Se preguntarán, a estas alturas de la confrontación, todavía muchas personas no únicamente en Estados Unidos sino en el mundo.

Y hablando de que EE.UU., se encuentra al borde de la guerra, luego de aparentar no estar inmiscuido, porque envió a otros países por delante —en el caso de la guerra contra Rusia apareció la OTAN como organismo armado, y al frente varios presidentes o líderes europeos—, es cada vez una posibilidad en tanto la propia Rusia sabe claramente que el Departamento de Defensa está detrás, y avalado todo por la presidencia de Joe Biden.

Algo similar ocurre en el escenario más reciente contra China, en donde la punta de lanza la representó la legisladora demócrata Nancy Pelosi, al visitar la Isla de Taiwán, un territorio que la China continental reclama como suyo e instancias como la propia ONU le reconocen.

Al tiempo que, dicho precepto de las relaciones entra China y Estados Unidos, parten del postulado de “una sola China”, con Taiwán incorporado aún bajo el precepto chino establecido de “dos sistemas un país”, con una fuerte dosis de “autonomía” otorgada a la Isla, pero a su vez Taipéi rechaza.

GUERRA SIN FIN… CLARO

Lo peor del caso sería, como comenta Kissinger, “…al borde de una guerra con Rusia y China, por cuestiones que nosotros creamos, y sin ninguna idea de cómo va a terminar esto o a qué se supone que conducirá”. Y es verdad.

Lo peor de todo, comenta: “Ahora no podemos decir que vamos a separar y enfrentar” a Rusia y China, porque Estados Unidos ya se encargó de unirlos.

Lo único que se puede hacer es no acelerar las tensiones y crear opciones, pero (hasta) para eso hay que tener un propósito.

Sin tenerlo, al menos EE.UU., debería “buscar un equilibrio”, pero la pregunta es ¿cómo conseguirlo ahora si no hay negociaciones? Porque, así como Kissinger mira que no está claro el propósito de las guerras de su país contra ambas potencias, tampoco queda en claro que el interés del gobierno de Estados Unidos sea negociar el cese al fuego para luego conseguir la paz.

“Occidente debería haberse tomado en serio las preocupaciones de seguridad del Kremlin”, agrega Henry Kissinger, así como calificó de “error” craso, que “la OTAN indicara a Ucrania que eventualmente podría unirse a la alianza”.

Ah, pero nada importó a Estados Unidos a través del organismo atlantista, y siguió adelante con el proyecto en contra de Rusia.

Sería una lógica de los últimos 30 años, que fueron suficientes tanto para incorporar a Ucrania a sus filas, como capacitarla militarmente para posteriormente confrontarla con Rusia.

Fueron los años mozos que transcurrieron entre 2014 y 2021, suficientes para lo pertinente, además generar toda una campaña en contra del “oso ruso”, porque se asumió que invadiría Ucrania y los antecedentes en Crimea sirvieron de acicate para que hiciera lo mismo con su excolonia soviética, parte fundamental histórica de la propia Rusia.

El caso es que ahora nuestro invitado ha dejado de lado aquella propuesta anterior, en el sentido que Ucrania tendría que ceder territorios a Rusia para terminar la guerra.

Ahora abordó el tema en lo general sin referencia alguna a su anterior postura.

Por esa opinión Kissinger se habría ganado las críticas del presidente Zelenski, al tildarlo de “cómplice de crímenes de las autoridades rusas contra Ucrania y sus ciudadanos”.

En tanto el propio Zelenski afirmó que “parece que el señor Kissinger no estuviera en 2022 sino en 1938 de su calendario”, cuando se suscribieron los acuerdos de Múnich.

Pero una cosa es la visión de Guerra Fría que todavía prevalece, otra conforme la Neo Geopolítica siglo XXI, que ve los acontecimientos para extraer lo simple de la complejidad.

Salvador González Briceño geopolítica.com y Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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