El primer gobernante del México independiente en contar con un estado mayor fue Agustín de Iturbide. En su calidad de Primer Jefe del Ejército de las Tres Garantías, disfrutó de un cuerpo de ayudantes de campo, formado por militares de alta graduación y miembros de la nobleza titulada que se habían adherido al Plan de Iguala. Iturbide continuó con su estado mayor tras autoascenderse a Generalísimo Almirante, mientras fungía como presidente del consejo de regencia del Imperio Mexicano. Ya como emperador, Agustín I siguió gozando de los servicios de su cuerpo de ayudantes. En lo relativo a su seguridad, y ante la disolución de la Compañía de Alabarderos del Virrey, el regente Iturbide contó una guardia personal formada por dos compañías de infantería. Ya como emperador, su persona fue custodiada por un Cuerpo de Granaderos Imperiales y un Regimiento de Granaderos a Caballo. Estos cuerpos desaparecieron con el destronamiento del efímero monarca en marzo de 1823.
Desde 1824 y hasta 1841, los presidentes mexicanos carecieron tanto de estado mayor como de guardias de corps. Como máximo, tenían a su servicio algunos ayudantes de campo y oficiales de órdenes, mientras que la guardia de honor de Palacio Nacional recaía en distintos cuerpos de infantería que se alternaban aleatoriamente. Las cosas cambiaron en 1841, cuando el General Antonio López de Santa Anna decidió establecer un Batallón de Granaderos de la Guardia de los Supremos Poderes. Este cuerpo fue disuelto en 1845, debido a que su oficialidad trató de derrocar al presidente José Joaquín de Herrera. En lo relativo a ayudantía, puede afirmarse que a partir del segundo régimen centralista (1843-1846), los presidentes que se sucedieron en el poder hasta 1853 contaron con un estado mayor de máximo diez integrantes.
Cuando Santa Anna regresó al poder como dictador, en 1853, decidió establecer un Estado Mayor de Su Alteza Serenísima, así como restablecer al Cuerpo de Granaderos de los Supremos Poderes, que esta vez constó de un regimiento de granaderos a caballo, otro de lanceros, dos compañías de zapadores, una división mixta de artillería, un batallón de granaderos, uno de tiradores y uno de cazadores, alcanzando un efectivo total de 5,800 elementos. Con el triunfo de la Revolución de Ayutla, este cuerpo volvió a desaparecer, pero la figura del estado mayor del presidente continuó y, de hecho, en septiembre de 1857 el presidente Ignacio Comonfort dio por primera vez el paso de decretar un reglamento para este cuerpo, constituido por veinte individuos.

Durante la guerra de Reforma el presidente Benito Juárez prescindió de un estado mayor formal, contentándose con algunos ayudantes de campo, en tanto que su custodia recayó en distintos cuerpos que fortuitamente recibieron la tarea de acompañarlo durante sus periplos por el territorio nacional. En cambio, durante la Intervención Francesa y Segundo Imperio, el presidente fue custodiado por un Cuerpo de Guías de la Guardia de los Supremos Poderes, que posteriormente fue convertido en Escuadrón. Sus rivales, los presidentes conservadores Félix Zuolaga y Miguel Miramón, al ser generales, contaron con sus respectivos estados mayores, mientras que su custodia no fue un problema qué atender, ya que las tropas bajo su mando cumplían implícitamente con este papel. Por su parte, el emperador Maximiliano de Habsburgo estableció un estado mayor para su servicio, así como una Guardia Palatina. Ambos cuerpos tuvieron una constitución mixta, pues en ellos figuraron tanto militares de origen europeo como mexicano.
Una vez alcanzado el triunfo de la República, tanto el presidente Juárez como su sucesor, Sebastián Lerdo de Tejada, continuaron prescindiendo de un estado mayor, así como de un cuerpo que se ocupara de brindarles guardia de honor de manera permanente. Todo cambió con el advenimiento del General Porfirio Díaz al poder. Este personaje, al haber mandado tropas durante la rebelión de Tuxtepec, que él mismo encabezó, contó con un estado mayor, que continuó a su servicio ya como primer mandatario del país, bajo la denominación de Estado Mayor del Ciudadano Presidente de la República. Durante los primeros 19 años del Porfirismo, dicho estado mayor cumplió sólo funciones de ayudantía, pero en 1895 se publicó un reglamento, en el que se atribuyó a este cuerpo el mando directo del recién creado Escuadrón de Guardias de la Presidencia, lo que implicaba asignarle la responsabilidad de velar por la seguridad del presidente de la República.
El precedente establecido por el General Díaz fue continuado por casi todos sus sucesores. Francisco León de la Barra, Francisco I. Madero y el General Victoriano Huerta dejaron las cosas tal como las encontraron. Venustiano Carranza, en su calidad de Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, contó con un estado mayor y una guardia de la Primera Jefatura. Posteriormente, ya como presidente constitucional (1917-1920), Carranza retomó el modelo porfirista, con el único cambio de aumentar las Guardias de la Presidencia de escuadrón a regimiento. Otro tanto hizo el presidente Álvaro Obregón, quien aumentó las Guardias a brigada y adoptó la denominación de Estado Mayor Presidencial (EMP). La situación se mantuvo sin cambios durante los gobiernos de los siguientes presidentes, hasta que el General Lázaro Cárdenas asumió el poder en 1934.
Este personaje dispuso la desaparición del EMP, sustituyéndolo por el Cuerpo de Ayudantes del C. Presidente de la República. Este cambio evidenció la intención del General Cárdenas de dar un tono austero y más republicano a su mandato, aunque su seguridad continuó a cargo de la Brigada de Guardias de la Presidencia. Su sucesor, el General Manuel Ávila Camacho, retomó la denominación de EMP, el cual estuvo a punto de adquirir gran relevancia durante su sexenio. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, el presidente esbozó un plan para que el EMP se convirtiera en el organismo a través del cual dirigiría la organización militar del país para su defensa, en tanto que la SEDENA retendría el control de los aspectos administrativos de la fuerzas armadas. Aunque en 1942 se publicó el reglamento respectivo, que estuvo vigente hasta el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, el plan nunca se llevó a efecto, ya que el presidente Ávila Camacho optó por crear un Supremo Consejo de la Defensa Nacional, formado por los generales de división, así como por encomendar la titularidad de la SEDENA al ex presidente Cárdenas.
En vista de que el reglamento del EMP de 1942 no se derogó, sirvió como base para que, durante los siguientes sexenios, esta corporación dejara de ser formada por una docena de jefes y oficiales, convirtiéndose en un organismo compuesto por siete secciones y más de un centenar de integrantes. Asimismo, durante el gobierno de Miguel Alemán, se creó el Cuerpo de Guardias Presidenciales, integrado por dos batallones de infantería, uno de transportes, un grupo de cañones y una compañía de fusileros paracaidistas.
Este repaso evidencia que el origen de la función del EMP como encargado de la seguridad presidencial, puede rastrearse hasta el Porfiriato. Fue el General Díaz quien decidió atribuir a su estado mayor una función que técnicamente le era ajena, y sus sucesores, hasta 2018, perpetuaron ese precedente.
Fuente:
MIRANDA MORENO, Roberto Francisco y Hernández Vega, Sergio Armando, Estado Mayor Presidencial, evolución de una tradición de honor y lealtad, México, EMP-Secretaría de Cultura, 2016.






