En el lenguaje jurídico mexicano existe un juego de palabras que tiene mucho de verdades: la causa de la causa es la causa de lo causado. La reunión colateral a la Cumbre Asia-Pacífico en San Francisco, California, presentó un acuerdo trilateral México-Estados Unidos-China para encarar la crisis del fentanilo en territorio estadounidense con productos que vienen de alianza entre grupos criminales mexicanos y chinos.
México y China no tuvieron empacho en seguirle el juego a Estados Unidos en el tema del fentanilo: en efecto, la droga se produce en los dos primeros países, pero consumida en el tercero. Y aquí hemos insistido en señalar que el problema de la droga no radica en la producción, sino en el consumo porque la demanda determina la oferta.
A nivel de gobierno, México y China no tienen ninguna estrategia para promover la producción y exportación de fentanilo, aunque a veces no aplican la severidad necesaria para combatir a los grupos criminales que se dedican a esos menesteres del narcotráfico.
Puede darse el caso de que México y China, en efecto, cumplan con sus compromisos y combatan de manera muy severa la producción y exportación de esa droga, aunque a sabiendas de que no habrá una anulación absoluta y siempre existirán bandas pequeñas con capacidad para instalar laboratorios de producción de drogas sintéticas.
El narco en EEUU: ¿Y el consumo en México?
Mal que bien, en los últimos meses y por presiones estadounidenses el fentanilo que presuntamente se produce y proviene de China y México ha disminuido su flujo por razones de combate y decomisos, pero la disponibilidad de la droga dentro de Estados Unidos sigue siendo prácticamente la misma.
Y ahí es donde salta la liebre del conflicto: el contrabando del fentanilo y otras drogas hacia Estados Unidos se mantiene por la corrupción de autoridades estadounidenses encargadas del control fronterizo y de la lucha contra las drogas duras, además de que el gobierno americano ha decidido crear mecanismos que proporcionan instrumentos no contaminados para el uso de la droga, pero no han penalizado el uso de la droga.
Y aquí también hemos insistido en las evaluaciones anuales del área que señalan que el contrabando hacia Estados Unidos y sus distribución en los 50 Estados Americanos del fentanilo y otras drogas es controlado por células identificadas como parte del Cártel de Sinaloa en México, y es circunstancia agravante que esas células funcionen inclusive con tres de los más importantes cabezas de ese grupo delictivo –el Chapo Guzmán, su hijo Ovidio y el exsecretario calderonista de seguridad pública– presos en EU.
Mientras haya consumo de drogas habrá producción y tráfico.
*Proyecto Estados Unidos
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