Ante las evidencias de que el consumo de drogas en Estados Unidos no solamente ha aumentado, sino que ha llegado a niveles letales nunca conocidos, la Casa Blanca ya no encuentra justificaciones para culpar a los otros de sus propios problemas. Mira el problema ante un espejo tapado.
El gran debate en Washington ha querido endosarse a México y a China: la producción y exportación de productos para fabricar el criminal fentanilo hacia territorio estadounidense, pero con tres datos que hasta la fecha nos han querido reconocer:
1.- Es posible que México y China tengan alguna responsabilidad en la participación central para la fabricación de fentanilo, pero la droga cruza con impunidad la frontera mexicana, ingresa a Estados Unidos y las mafias norteamericanas se encargan de distribuirla en todo el país.
2.- El fentanilo y otras drogas tienen disponibilidad masiva en las calles de las ciudades americanas y se venden con relativa facilidad, en tanto que forma parte de los derechos individuales de los el estadounidense para consumir lo que les venga en gana.
3.- A finales de julio pasado, la directora del DEA, Anne Milgram, reveló otra vez o que ya las propias investigaciones de esa agencia antinarcóticos habían descubierto: que el Cártel de Sinaloa de El Chapo Guzmán y el Cártel Jalisco de Nemesio Oseguera son los que controlan dentro de EU el ingreso de droga, su distribución en todo el país y la venta al menudeo en más de 3,000 ciudades americanas.
EEUU: ciclo expansionista
En palabras sencillas, el enemigo de la droga en Estados Unidos está dentro de Estados Unidos, pero desde la época del presidente Nixon en 1969 la Casa Blanca se la pasa quejándose de México y acusándolo de ser el responsable del consumo de drogas de los estadounidenses.
Si desde 2005 los reportes de la DEA habían encontrado que el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco son los que controlan el tráfico y venta de drogas dentro de Estados Unidos, entonces los propios congresistas estadounidenses que escuchan todas las comparecencias de los directivos de la agencia antinarcóticos debieran de preguntarle a los responsables policíacos por qué razones estos dos cárteles sólo operan con impunidad dentro de EU y por qué no existen planes operativos para desmantelarlos.
Otra pregunta que los congresistas no quieren hacer a sus funcionarios tiene que ver con la ineficacia de las estrategias: el todopoderoso jefe del Cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán Loera, está preso de por vida en Estados Unidos, pero la droga de ese grupo delictivo sigue pasando de México a Estados Unidos,
Mientras la Casa Blanca no reconozca que la demanda determina la oferta, la droga seguirá matando a consumidores en EU.
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