El papel de la OTAN en el siglo XXI: identificación de nuevos retos y razones de ser

El papel de la OTAN en el siglo XXI: identificación de nuevos retos y razones de ser

La OTAN se encuentra en un proceso de transformación acelerada; reorientando su propósito principal hacia la disuasión y defensa colectiva frente a diversas amenazas geopolíticas resurgentes, además, en medio de esta trasformación, llega Mark Rutte, quien asumió el cargo de Secretario General de la OTAN el 1 de octubre de 2024, sucediendo a Jens Stoltenberg, cuyo traspaso de poder se produjo en un momento de máxima tensión, con la guerra en Ucrania como desafío central y la incertidumbre sobre el futuro compromiso de Estados Unidos con la alianza. 

Rutte enfrenta el reto de mantener la unidad y la firmeza de la alianza, toda vez que si bien, Rusia sigue siendo la amenaza inmediata, la OTAN está desarrollando una doctrina coordinada contra China, en donde la OTAN, ha pasado de un enfoque prioritario en la gestión de crisis, a una estrategia de disuasión y defensa de 360° y en este contexto, la Alianza se adapta rápidamente para garantizar la libertad y seguridad de sus miembros mediante medios económicos, políticos y militares, enfrentando un entorno geopolítico cada vez más complejo y volátil, por lo que el flanco sur de la OTAN, también debe fortalecerse ya que es crucial dadas las relevantes correlaciones entre conflictos, fragilidad e inestabilidad en África y Oriente Medio y la seguridad de la Alianza y de los aliados, porque los países vecinos del sur de Europa, en particular los del norte de África y el Sahel, se enfrentan a importantes desafíos interconectados y multidimensionales, cuya inestabilidad proporciona un terreno fértil para la proliferación de organizaciones no estatales y grupos armados y la OTAN solo estará segura, cuando estén seguras todas sus fronteras,  porque fue un error de cálculo que en el Concepto Estratégico de 2010; la valoración de riesgos que por mantener su preferencia por la gestión de crisis en Afganistán, no pudo tener en el radar la inestabilidad en los países periféricos, como la Primavera Árabe de 2011 y el aumento de la tensión con la Federación Rusa, como consecuencia de los acontecimientos de Ucrania en 2014.

Desde luego; la cumbre de Madrid de junio de 2022, supone un hito en la visión de la OTAN y su papel en el mundo, al asumir la necesidad de que la OTAN desempeñe un papel más relevante como proveedor internacional de seguridad.

Derivado de lo anterior; la OTAN identificó como sus dos principales objetivos estratégicos la defensa y disuasión frente a Rusia en Europa y el apoyo a Ucrania, tanto en dicha cumbre como en la cumbre de Vilna 2023 y en el 75 aniversario de la OTAN, cuya cumbre, se celebró en Washington D.C. 2024 y en pleno proceso electoral estadounidense, en el que Donald Trump, ha insistido en la necesidad de que los aliados europeos inviertan más en seguridad y en evitar un conflicto con Rusia. 

Los debates en torno al reparto de las aportaciones han acompañado a la OTAN desde su creación, pero la necesidad de preservar la integridad territorial de Ucrania a corto plazo y el de sostener su capacidad de defensa frente a Rusia a largo plazo, los han agudizado en un contexto donde abre a discusión cómo se van redistribuir las responsabilidades geográficas que se centraban en Europa y ahora se han ampliado a Oriente Medio, África y el Indo-Pacífico, por lo que obliga a repensar las políticas de defensa como ya están haciendo los países más próximos a las fronteras con Rusia, lo que significa que el regreso de Trump, representa nuevos retos para la relación transatlántica, abocada a su redefinición, con la división de tareas, el reparto de cargas y los compromisos de defensa, porque la exigencia de Trump en cierto modo, puede ser un motor clave para el impulso del rearme de la Unión Europea, toda vez que en la Cumbre de La Haya de 2025, Rutte elogió el liderazgo de Trump en la decisión de alcanzar el objetivo del 5% del PIB en defensa, lo que refleja un cambio significativo respecto al objetivo anterior del 2%.

Ahora bien; el principal objetivo de la OTAN es la disuasión para evitar conflictos; un concepto que trasciende los meros cálculos financieros, porque los beneficios que pueda generar una nueva estrategia de offset, sería de gran interés para Europa, en virtud de que algunos países están convirtiendo el gasto militar en desarrollo económico, mediante la implementación de programas de compensación industrial y con ello, transformar el enfoque transaccional de las adquisiciones en una estrategia desarrollo nacional. Verbigracia; países como Reino Unido, Polonia y Alemania, han iniciado períodos de consulta para actualizar sus políticas de adquisiciones, analizando incluir estrategias offset ya que la importancia económica y estratégica de la estrategia de offset, puede ser de gran relevancia para Europa y España, en el sentido de que el éxito de la cooperación transatlántica en materia de defensa dependerá de la capacidad de todas las partes para encontrar acuerdos mutuamente beneficiosos que equilibren los intereses nacionales, la competitividad industrial y las necesidades de seguridad colectiva, lo que requerirá de una negociación cuidadosa, previsión estratégica y voluntad de adaptarse a las realidades cambiantes.

El papel de la OTAN en el siglo XXI: identificación de nuevos retos y razones de ser

Aunado a lo anterior podemos observar que una de las posibilidades que se van perfilando para terminar la guerra de Ucrania, es la congelación de la línea del frente y un despliegue de fuerzas, evidentemente, ni ucranianas ni rusas, que aseguren la estabilidad y la ausencia de hostilidades, al menos mientras se llevan a cabo las negociaciones para el eventual tratado formal de paz y podemos inferir que de acuerdo a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, la nacionalidad de las fuerzas en cuestión, no serán estadounidenses, más bien, podrían ser europeas, lo que evidentemente sería deseable para Ucrania, pero cuya probabilidad es impredecible a juzgar por lo contradictorio y variable en el tiempo de las declaraciones de Putin y Trump.

Naturalmente, las modalidades de despliegue, la precisa entidad y nacionalidad de las fuerzas, y otros detalles serán a su vez objeto de negociación, la Unión Europea o Europa, no tiene de momento, la capacidad militar que se considera necesaria para esa operación, porque a pesar de contar con una excelente capacidad en términos de fuerza, la intervención sería sólo en caso de que se llegue primero por vías diplomáticas a un alto el fuego o a un acuerdo similar donde las fuerzas intervinientes deben ser neutrales, y esto es fácil de asegurar, cuando una fuerza europea lleva a cabo tal tarea en algún sitio remoto, pero ser imparcial es difícil, sobre todo en el caso de que una potencia ha invadido a un país dentro de la misma Europa, donde la amenaza del agresor siga con la ampliación de su “esfera de influencia” a lo largo y ancho de Europa, por lo que en consecuencia de todo ello, una operación europea para desplegar fuerzas en Ucrania tras un acuerdo de paz, entraría en principio en la definición de las misiones de Petersberg, aunque sin duda, serían más grandes, complejas y peligrosas. En ese sentido; los potenciales obstáculos legales para obtener el apoyo de la OTAN, ya están resueltos por los Acuerdos de Berlín Plus, ya que en 2002 nadie habría predicho que una misión Petersberg se llevaría a cabo en Europa y en ese orden de ideas, el significado del Acuerdo es inequívoco, ya que la OTAN, al no participar militarmente, tiene la obligación de proporcionar a la UE/Europa, activos y capacidades adecuados para la tarea en cuestión, y entre esos activos, cuyo control debe transferirse en Brunssum, Países Bajos (JFC Brunssum),  que seguramente será el primero de la lista, porque dada la estructura actual de la OTAN, parece que el Cuartel General JFC Brunssum, sería el mejor candidato para ser el «activo y la capacidad» para planear una misión y mandar las fuerzas asignadas por las naciones europeas, incluso, debemos recordar que ya tiene responsabilidad sobre fuerzas europeas que actualmente están desplegadas en la periferia de Ucrania. Como dijo el General Eisenhower, muy apropiado para la presente situación: “Vamos a conseguir la paz aunque tengamos que combatir para ello”.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con el jefe de la OTAN, Mark Rutte, en la Casa Blanca. Foto X: @SecGenNATO
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