El potencial para la aviación militar

El potencial para la aviación militar

En ediciones pasadas, hemos abordado tanto la dificultad para equipar a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), así como las posibilidades que existen con base en ejemplos que se han dado en otras latitudes.

La experiencia brasileña, señalamos con anterioridad, puede servir como base para proyectos futuros de la FAM y no sólo pensando en un equipo como el JAS-39 Gripen, sino en otros activos para nuestra aviación militar.

Empecemos mencionando lo que nuestro país puede ofrecer para una asociación con algún fabricante de aviones.

No sólo hablamos del cluster que se ubica en Querétaro, sino de la planta que tiene en Chihuahua el fabricante del Texan T-6C, avión utilizado en misiones de patrulla y apoyo cercano en varios escuadrones de la Fuerza Aérea, sino también de los acuerdos que se han dado con fabricantes como los que tiene la Armada con Mil, fabricante de los helicópteros Mi-16 que se utilizan tanto en la FAM como en la aviación naval.

Además, hay buenas relaciones con Airbus, fabricante que ha dotado de naves como el C-295 y los helicópteros Cougar de ambas corporaciones militares.

Así que terreno hay para iniciar un proyecto que involucre toda esta experiencia acumulada y la capacidad industrial que se tiene en la república.

En la década de los años 80 se exploró la posibilidad de adquirir el caza de fabricación israelí Kfir, incluso con la idea de tener una planta de montaje para exportaciones, algo parecido a lo que Brasil está haciendo actualmente con el Gripen.

¿Podría México replicar esta experiencia o asociarse con nuestros hermanos del cono sur para adquirir dicha aeronave? Si bien la decisión se debe tomar en los más altos niveles del gobierno –incluyendo negociaciones con el Congreso–, no suena descabellado revisar la posibilidad de que nuestra nación se convierta en suministrador de piezas para Embraer, incluso la posibilidad de armar las unidades que pudieran reequipar a los escuadrones 401 y al que se ubicaba en la base de Ixtepec anteriormente equipada con los T-33.

Además, la fábrica carioca –ahora asociada con Boeing– también está ofreciendo el KC-390, un avión de transporte con capacidades similares a los C-130 Hércules que ya opera la FAM, algunas de cuyas unidades ya empiezan a sufrir los rigores del tiempo.

Pero considerando algunos proyectos latinoamericanos, también se podría voltear a ver lo que sucede en Argentina y su IA-63 Pampa, el cual podría servir como aeronave de apoyo cercano, intercepción y patrullaje a nuestras fuerzas armadas.

El esquema podría ser similar al que se ofrecería a Brasil: suministro de partes, ensamblado en el país a cambio de adquirir unidades.

El potencial para la aviación militar

Cabe mencionar que el IA-63 ha recibido una modernización por lo que se puede negociar en torno a la versión Fénix de la aeronave.

Beechcraft también podría ser otro socio a revisar, no sólo por la planta que ya tiene en México y adquisición de los T-6C que operan en escuadrones de la FAM y la Aviación Naval, sino porque se podrían fincar las bases para el desarrollo de nuevos proyectos para el país aprovechando la capacidad industrial instalada.

Pensar únicamente en contar con presupuesto para comprar alguna de las aeronaves que se ofrecen en el mercado internacional, ya no es la única opción que tienen la FAM para reequiparse, sino que se debe revisar la asociación con empresas que le permitan adquirir la experiencia necesaria para echar a andar nuevos proyectos.

La Armada de México con su Patrulla Oceánica de Largo Alcance (POLA) ha mostrado que se puede hacer no sólo para modernizar la flota, sino para adquirir el know how necesario para los astilleros nacionales.

Las necesidades de una fuerza que tiene que cubrir por aire más de dos millones de kilómetros cuadrados, apoyar a la población en caso de desastre y preservar la soberanía nacional del espacio aéreo deben ser vistas a la luz de las posibilidades y experiencias que se dan en otros países. Sólo así se podrá dar esa necesaria modernización.

Breves aéreas

Una adquisición de la que poco se ha hablado, pero que ha resultado muy eficaz es la de los Boeing 737 que apoyan al ala de transporte de la FAM.

Se trata de aviones bimotores –del mismo tipo de los que operan líneas aéreas como Aeroméxico–, que ayudan a movilizar carga, tropas o ayuda en casos de desastre y que complementan a los C-130 Hércules y C-27 Spartan de la Fuerza Aérea.

Lo mismo se les ve en el traslado de los restos del cantante José José que apoyando las tareas del plan DN-III-E.

Los 737 que se adquirieron han reemplazado a los veteranos Boeing 727 que durante décadas sirvieron en el mismo papel y que ayudaron a un despliegue eficaz de efectivos que para atender a los damnificados por casos de desastres naturales.

En ese sentido, la FAM es una de las fuerzas aéreas mejor equipadas en materia de transporte en la región latinoamericana, considerando las características del país y la gran cantidad de fenómenos naturales que afectan nuestro territorio.

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