Análisis del rol de las Fuerzas Armadas Mexicanas en la Seguridad Hídrica

Seguridad hídrica en México

La escasez de agua es una preocupación constante y creciente a nivel mundial. En la actualidad, el agua es el recurso más valorado y estratégico, y algunos expertos teorizan que las guerras del futuro se librarán por el acceso a este vital líquido y la seguridad hídrica.

Cada día, la demanda de agua aumenta en todos los sectores sociales y productivos; sin embargo, este recurso es cada vez más escaso. Se vislumbran escenarios recurrentes de crisis hídrica global en los próximos años.

Agencias supranacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han puesto énfasis en la «Agenda de Acción del Agua», como se manifestó en la reciente Conferencia del Agua, llevada a cabo en la Ciudad de Nueva York en marzo de 2023. El objetivo de esta agenda es visibilizar y tomar acciones urgentes ante la necesidad de agua disponible para todos, en cantidad, calidad y asequibilidad, incluso ante la ocurrencia de fenómenos hidrometeorológicos extremos.

En la actualidad, cada cuatro días y medio nace un millón de personas en el mundo. Este crecimiento poblacional es abrumador y se suma a la feroz demanda de alimentos, productos, servicios, energía y vivienda, lo que impone enormes retos a un planeta agotado y finito en recursos.

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La disponibilidad de agua en el país presenta grandes diferencias según la región geográfica. El centro y el norte enfrentan permanentemente distintos niveles de estrés hídrico, siendo más elevado en la Zona Metropolitana del Valle de México. Los estados de Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas reciben menos del 9% del agua renovable anualmente y sufren el azote de sequías recurrentes, agudizadas por el cambio climático.

Aunque las entidades del sur y sureste reciben más de la mitad del agua anual renovable, enfrentan otros problemas relacionados con el agua que les condicionan a sufrir escasez o mala calidad. No cuentan con los servicios básicos de agua potable entubada ni alcantarillado para el saneamiento, y las inundaciones son otro factor negativo recurrente en la región.

Ante este escenario, las Fuerzas Armadas desempeñan un papel crucial en la mejora de la seguridad hídrica, especialmente en las regiones que enfrentan desafíos significativos. Como se analizará a continuación, su participación abarca desde el desarrollo de infraestructura hasta la cooperación internacional, lo cual es fundamental para enfrentar la escasez de agua y promover la estabilidad. Aunque el papel de los militares en la seguridad hídrica es relevante, es esencial equilibrar su participación con iniciativas lideradas por civiles para garantizar una gestión del agua sostenible y equitativa.

Las Fuerzas Armadas han apoyado históricamente a la población civil en casos de desastres vinculados al agua. Sin embargo, hasta la fecha no se había realizado un análisis integrativo de todas las actividades que llevan a cabo las fuerzas castrenses en relación con la seguridad hídrica. Esta se entiende como la disponibilidad suficiente de agua en condiciones de calidad, accesibilidad y asequibilidad, incluso ante eventos hidrometeorológicos extremos como inundaciones y sequías.

Evento hidrometeorológico adverso motivó la implementación del Plan DN-III-E

El primer fenómeno adverso de la naturaleza que justificó la implementación de lo que se transformaría en el Plan DN-III-E fue la inundación de la Ciudad de Guanajuato en 1926, provocada por intensas lluvias. Este evento llevó a un verdadero estado de emergencia. En este contexto, el entonces Director General de Salubridad, doctor Alfonso Priani, encargado de atender la contingencia, expresó: “En esta verdadera desgracia, solamente el Ejército logrará imponerse; nosotros no podemos[…]”.

En aquella época, no se contaba con los mecanismos suficientes para enfrentar tales emergencias. Por ello, el presidente Plutarco Elías Calles ordenó al General de División Joaquín Amaro Domínguez tomar las acciones necesarias para hacer frente a la situación. Se implementó un plan para atender la emergencia, que incluyó el despliegue de tropas de Zapadores, Sanidad, Intendencia y del Arma de Caballería en la zona afectada.

Rápidamente, se ejecutó el plan de trabajo. Se comenzaron a recuperar los cuerpos de muertos y heridos, se levantaron escombros y se reconstruyeron casas. Se organizaron hospitales y se improvisaron alojamientos. Además, se restablecieron los servicios de luz y transporte, y se impuso el orden, sometiendo y castigando a ladrones y asesinos. Todo ello contribuyó a renacer la esperanza y la confianza de la población en sus soldados.

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Este referente histórico, que está por cumplir 100 años, ofrece una evidencia clara del actuar de las Fuerzas Armadas ante eventos naturales y antropogénicos que impactan negativamente al país.

A lo largo del tiempo, las Fuerzas Armadas Mexicanas se han sumado a diversas tareas de auxilio a la población a través del Plan DN-III-E, un plan operativo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) diseñado para que el Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos brinden apoyo a la población civil en casos de desastres naturales o provocados por el hombre. Este plan es una herramienta fundamental en la respuesta de México ante emergencias, como sismos, huracanes, inundaciones y cualquier otra situación que ponga en riesgo a la población.

Participación ante la inseguridad hídrica y los conflictos hidrosociales

Los conflictos derivados de la escasez de recursos hídricos generan problemas cada vez más frecuentes, complejos y diversos. Ante esta situación, las tropas se hacen presentes, brindando el apoyo necesario en coordinación con las autoridades y dependencias, con el fin de evitar que la población sufra las consecuencias de la falta de este vital líquido, tal como ocurre en las zonas áridas del país o ante fenómenos que, de manera indirecta, imposibilitan el acceso al agua.

El personal militar actúa conforme a un plan operativo específico según la naturaleza de la afectación, para apoyar a la población en diversos eventos adversos relacionados directa o indirectamente con el agua. Algunos eventos tienen una relación directa con el agua, ya sea en su ausencia, como ocurre en las sequías, o en su exceso, como sucede durante las inundaciones. También existen impactos indirectos relacionados con la infraestructura hídrica, como en el caso de sismos que dañan dicha infraestructura o debido a fallas o averías intencionadas en los sistemas hidráulicos, como sucede con el «robo de agua».

Los escenarios ante las inundaciones son devastadores, ya que se presentan de manera abrupta, poniendo en peligro la vida de los pobladores. Tras poco tiempo, se imposibilita el acceso al agua potable, pues el agua domiciliada se contamina con la que se encuentra estancada en la superficie.

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Aparte del Plan DN-III-E, el personal militar brinda apoyo en otras tareas alineadas con la mitigación de los problemas de inseguridad hídrica, las cuales se detallan a continuación:

  1. Seguridad física a instalaciones vitales de sistemas hídricos: 

La protección del Sistema Cutzamala es una responsabilidad clave del Ejército Mexicano, que se encarga de la vigilancia y respuesta ante incidentes en instalaciones estratégicas relacionadas con el suministro de agua. Además, colabora con la Guardia Nacional, que comparte el objetivo de resguardar infraestructuras críticas.

  1. Erradicación de incendios:

El cambio climático ha intensificado las sequías, extendiendo su duración. En respuesta, las Fuerzas Armadas Mexicanas juegan un papel fundamental en la gestión de emergencias, tanto en incendios como en sequías. Su trabajo incluye la prevención mediante vigilancia y capacitación, además de la extinción de incendios, la evacuación de personas, la distribución de ayuda humanitaria y la reconstrucción de áreas afectadas. Gracias a su coordinación con otras instituciones y al uso de tecnología avanzada, las Fuerzas Armadas garantizan una respuesta eficiente, protegiendo la vida y los bienes de los ciudadanos.

  1. Reforestación:

La deforestación en México tiene efectos graves sobre el medio ambiente y la sociedad, causando erosión del suelo, pérdida de biodiversidad, aumento en el cambio climático, escasez de agua y desertificación, lo que afecta la agricultura, la seguridad alimentaria y la calidad de vida de millones de personas. Ante esta situación, el Ejército Mexicano ha asumido un rol activo en la reforestación, participando en programas que restauran la cobertura vegetal en áreas militares y zonas afectadas por incendios. Estas acciones no solo mitigan los daños ambientales, sino que también capturan carbono, protegen el suelo y ayudan a restaurar ecosistemas deteriorados.

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  1. Robo y control del agua por el crimen organizado:

El robo de agua en México es un problema serio, ya que grupos del crimen organizado obtienen ilegalmente este recurso, extorsionan a agricultores y lo venden en el mercado negro. Esto genera inestabilidad social, afecta el desarrollo económico y vulnera los derechos humanos. Las Fuerzas Armadas han intensificado la vigilancia en infraestructuras hídricas, llevando a cabo operativos contra el crimen organizado y colaborando con autoridades civiles. A pesar de estos esfuerzos, combatir el robo de agua es un reto complejo que requiere acciones coordinadas a largo plazo para garantizar la seguridad hídrica.

  1. Construcción de obras hidráulicas:

Las Fuerzas Armadas de México han tenido una participación histórica y relevante en la construcción de infraestructuras hidráulicas estratégicas en el país. Su involucramiento se ha dado en diversos momentos y circunstancias, siempre con el objetivo de garantizar el suministro de agua, el desarrollo regional y la seguridad nacional.

  1. Apoyo a zonas sin acceso al agua potable con pipeo, plantas potabilizadoras y purificadoras de agua:

Recientemente, en la Alcaldía Benito Juárez, el Ejército activó el Plan DN-III en su fase de auxilio para garantizar el suministro de agua a la población. Desde la mañana del jueves 11 de abril de 2024, se iniciaron operaciones para apoyar a los vecinos de esa demarcación. Este tipo de intervención se replica en todo el país, ya que se cuenta con los recursos necesarios para coadyuvar en la fase crítica de la falta de agua.

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  1. Actuación ante inundaciones:

Ante las inundaciones en México, las Fuerzas Armadas despliegan diversas capacidades para ayudar a la población y reducir los daños. Sus actividades incluyen la evacuación de zonas de riesgo, el rescate de personas, la distribución de ayuda humanitaria y la restauración de infraestructura afectada. Su organización, entrenamiento y capacidad logística les permiten actuar en condiciones extremas y coordinarse con autoridades civiles y organismos de socorro. Además, participan en la planificación de contingencias, la capacitación de personal y la construcción de infraestructura de protección, contribuyendo a la prevención de futuros desastres.

  1. Generación de conocimiento nuevo:

La Sedena cuenta con planteles militares de posgrado que han realizado diversos trabajos de investigación y propuestas sobre los grandes problemas en torno al agua en nuestro país. Esto contribuye a poner sobre la mesa de debate el tema del agua y sus factores intervinientes, coadyuvando al planteamiento de propuestas innovadoras a mediano y largo plazo, con el fin de garantizar la seguridad hídrica para las generaciones actuales y futuras.

Conclusiones

La escasez de agua es un desafío global que ha llevado a las Fuerzas Armadas a ampliar su rol tradicional. En México, las Fuerzas Armadas han desempeñado un papel cada vez más activo en la gestión del agua, especialmente en el contexto de la inseguridad hídrica.

Ante este escenario, es necesario evidenciar todas las tareas que representan un esfuerzo significativo frente al desafío que impone la escasez de agua. Hemos perdido la capacidad de generar sociedades hídricamente autosuficientes, y los individuos que viven en las grandes urbes desconocen habilidades esenciales para la resiliencia hídrica, como la captación de agua de lluvia, el uso de sanitarios secos, el reúso de aguas residuales y el almacenamiento temporal del agua (a través de la construcción de cisternas). Por lo tanto, tenemos millones de personas potencialmente indefensas ante los estragos de la creciente escasez hídrica.

  • Dr. Marco Antonio Vargas Hernández
  • Dra. María Guadalupe Córdova Espinoza
  • Dr. Carlos Alberto Barrera Franco
  • Mtro. Humberto Carrasco Vargas
  • Lic. Pedro Santiago Sánchez

Referencias 

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