Escuadrón 201 pierde a su último héroe de la Segunda Guerra Mundial

Escuadrón 201 pierde a su último héroe de la Segunda Guerra Mundial

Con 100 años de edad, el Sargento 1/o. de Transmisiones Retirado César Maximiliano Gutiérrez Marín, héroe y veterano de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana que participó en la Segunda Guerra Mundial, falleció y cerró un capítulo de la historia de México.

El batallón 201, cuyos miembros son conocidos como los Águilas Aztecas, fue el único que participó activamente en la contienda, en la liberación de Filipinas, en la que México consolidó el prestigio internacional que se había labrado en la década anterior gracias a su postura antifascista.

El Sargento Gutiérrez Marín nació el 12 de octubre de 1924 en Hermosillo, Sonora y causó alta el 20 de julio de 1942 como Soldado de Transmisiones, en la Escuela Militar de Transmisiones del Ejército Nacional, hoy Ejército Mexicano.

Fue asignado al “Escuadrón Aéreo 201”, unidad de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, contingente armado nacional que combatió a las potencias del Eje: Alemania, Italia y Japón, en el Teatro de Operaciones del Pacífico.

El Gobierno de México le concedió la medalla “Servicio en el Lejano Oriente”, el 20 de noviembre de 1945 por haber cumplido con abnegación, valor y honor la misión que la Patria le encomendó en los frentes de batalla del Pacífico. Causó baja del activo y alta en situación de retiro el 31 de marzo de 1970.

En reconocimiento, el General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional, encabezó la ceremonia de honores póstumos al Extinto Sargento Primero de Transmisiones, subrayando el legado que dejó en la historia del país.

Escuadrón 201 pierde a su último héroe de la Segunda Guerra Mundial

“Quiero expresarles que el pasado 15 de enero, tuve la valiosa oportunidad de saludar personalmente al Sargento Maximiliano en la Casa Hogar para Militares Retirados de Jiutepec, Morelos; más que en mi calidad de Alto Mando, lo saludé como un compañero de armas que le agradeció su significativa contribución a la patria… Este hecho, sin duda, es uno de los recuerdos más memorables de mi carrera militar”.

“El Sargento Gutiérrez y Marín fue el último héroe sobreviviente del legendario “Escuadrón 201”, quien lamentablemente falleció el 3 de mayo del año en curso a la edad de 100 años y que, a partir de ahora, sus hazañas y su memoria quedarán grabadas en este monumento”, mencionó.

La Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, dijo, fue organizada con elementos de la Fuerza Aérea y de diversas armas y servicios del Ejército, para apoyar a las fuerzas aliadas en el Teatro de Guerra del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial, contra las potencias del Eje.

“Debemos recordar que este conflicto bélico, inició en septiembre de 1939, permaneciendo nuestro país neutral en esta contienda, pero en mayo de 1942, los barcos petroleros mexicanos “Potrero del Llano” y “Faja de Oro”, fueron hundidos por submarinos alemanes, lo que originó que se entrara en Estado de Guerra contra referido Eje”.

“De esta manera, el 21 de julio de 1944 se organizó el Grupo de Perfeccionamiento de Aeronáutica, que estaba integrado por el Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea y reforzado por personal del Ejército de las diversas armas y servicios; unidad que partió en ferrocarril el 24 de ese mismo mes, a la Unión Americana para recibir adiestramiento, mismo que concluyó en febrero de 1945”, narró.

Al finalizar su adiestramiento, mencionó, esta unidad, en una ceremonia solemne, el 23 de febrero de 1945, fue abanderada con el nombre oficial de Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, por el destacado General Francisco L. Urquizo, entonces Subsecretario de la Defensa Nacional y autor de importantes obras literarias revolucionarias, quién los arengó con el mensaje presidencial, que decía lo siguiente:

“… Que los miembros de la Fuerza Aérea Expedicionaria no olviden nunca el ejemplo de nuestros héroes. Que en las pruebas que les reserva la guerra, sientan latir al unísono con los suyos los corazones de todos los mexicanos y que la bandera que hoy se les encomienda vuelva con ellos, desgarrada quizás por las balas del enemigo, pero colmada de gloria”.

Con ese ideal, el sargento César Maximiliano Gutiérrez y Marín, junto con aproximadamente 300 integrantes de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, participó en esta guerra, estableciendo enlace y manteniendo las comunicaciones en diversas misiones de combate, para cumplir la honrosa tarea que tenían asignada.

Según registros, este contingente mexicano sufrió la pérdida de 10 de sus integrantes; a pesar de ello, por las considerables bajas provocadas a las fuerzas enemigas, las autoridades norteamericanas reconocieron a la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana y a su Escuadrón 201, como una de las mejores unidades aéreas de toda la Segunda Guerra Mundial.

“La historia nos ha enseñado que, en el devenir nacional, han existido valientes mexicanas y mexicanos que dieron su vida enfrentando los retos de su época; los tiempos actuales no son la excepción, también hemos perdido a valientes y destacados militares, que cumplieron con el deber supremo para con la patria”.

Escuadrón 201 pierde a su último héroe de la Segunda Guerra Mundial

“Como compañeros de armas, su pérdida nos duele profundamente, pero sabemos que su sacrificio no ha sido en vano, por el contrario, se han convertido en ejemplo a seguir para todas y todos los mexicanos y en especial, para las actuales generaciones de militares; ellos son los nuevos héroes de México… Con esa firme convicción, la población mexicana puede estar segura de que tiene en sus fuerzas armadas a mujeres y hombres que hacen del servicio de las armas su vida y de la patria su razón de ser; mujeres y hombres que, con absoluta lealtad, cumplen diferentes tareas para construir un mejor país, con mayores oportunidades para todos”, sentenció el General Trevilla.

“Esa es la mejor herencia que nos dejaron los héroes de ayer, como el Sargento Gutiérrez y Marín, recordándonos que no hay misión más grande que amar y proteger a México. Esa es la herencia con la que las nuevas generaciones de militares protegen al país con las armas nacionales, sirviendo a la ciudadanía que nos brinda su respaldo y su confianza. Esa es la herencia que hoy, nos permite reflexionar y honrar a todos aquellos que nos antecedieron en la profesión militar y con honor y lealtad, ofrendaron su vida por México. Descanse en paz, el último héroe del Escuadrón 201”, finalizó.

En tanto, en exclusiva para Campo Marte, Nizarth Gutiérrez Navarrete, hija del Sargento César Maximiliano Gutiérrez Marín, compartió la experiencia de tener como padre a un héroe nacional y un soldado de extirpe.

“Tuvo muchas palabras y muchos consejos sabios… siempre fue un papá muy apoyador, siempre nos llenaba de felicidad y nos inculcó a hacer todo alegremente, a ser deportistas, a ser músicos, a él le encantaba la música y el baile y todo eso. Creo que es lo que le ayudó también a vivir tanto tiempo, era muy activo, jugaba tenis, jugaba squash, bailaba, cantaba y de todo”.

“Él nos enseñó a bailar, a mi hermana y a mí, cuando había reuniones familiares y ponía música de sus tiempos, nos enseñaba y lo hacía con tanto gusto que te jalaba… siempre fue muy positivo, muy feliz”, compartió.

Sobre su trascendencia como militar, Gutiérrez Navarrete confesó que desde niña asistió a muchos de sus homenajes que tuvieron y ceremonias, pero es en su adultez que entendió el legado del Sargento Max.

“Ahora entiendo qué tanta influencia y el legado que dejó. Hasta ahorita que llegamos aquí, fue un torbellino de emociones, es mucho orgullo. Hoy lo sentimos realmente así… Mi papá es esta persona a la que están honrando con tanto gusto”, compartió al borde de las lágrimas.

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