Estados Unidos rechaza la intervención militar extranjera en Libia

Robert O'Brien representante de la Casa Blanca

Estados Unidos hizo público su rechazo a la injerencia militar extranjera en Libia, incluido el uso de mercenarios y contratistas privados por parte de las partes enfrentadas, y ha resaltado su “profunda preocupación” por el recrudecimiento del conflicto en el país africano.

“Los esfuerzos en marcha por parte de potencias extranjeras para explotar el conflicto, incluido el establecimiento de una presencia militar duradera o ejercer control sobre los recursos que pertenecen al pueblo libio, suponen una grave amenaza a la estabilidad regional y el comercio internacional”, mencionó el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien.

O’Brien sostuvo que “estos esfuerzos socavan los intereses colectivos de seguridad de Estados Unidos, sus aliados y socios en la región mediterránea”, antes de alertar que un incremento de los combates “solo profundizará y prolongará el conflicto”.Incluso, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que también habló sobre la situación en Libia con “múltiples líderes mundiales” durante la última semana, sin especificar quiénes.

“Los libios sólo pueden ganar si se unen y reclaman su soberanía y reconstruyen un país unificado”, expresó, al tiempo que defendió que “como actor activo pero neutral, Estados Unidos busca una coordinación diplomática con los actores libios, y externos en conflicto, para encontrar una solución que apoye la soberanía libia y proteja los intereses compartidos de Estados Unidos, sus aliados y socios”.

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Por ello, O’Brien pidió a todas las partes que permitan a la estatal Corporación Nacional del Petróleo (NOC) “reiniciar su trabajo vital con total transparencia” y aplicar una “solución desmilitarizada” para las ciudades de Sirte y Al Jufra; así como respetar el embargo de armas de Naciones Unidas y cerrar un alto el fuego a raíz de las conversaciones entre delegaciones militares de ambos bandos.

El conflicto en Libia se recrudeció en abril de 2019, cuando las fuerzas lideradas por Haftar -apoyado por Egipto-, Emiratos Árabes Unidos y Rusia lanzaron una ofensiva para hacerse con Trípoli, sede del Gobierno de unidad, creado a raíz del Acuerdo Político y que cuenta en estos momentos con el apoyo de Naciones Unidas. El inicio de las operaciones militares encabezadas por Haftar llegó tras varios años de intentos infructuosos de lograr una solución política a la fragmentación en diversas administraciones tras la captura y ejecución de Muamar Gadafi en octubre de 2011.

Tras el avance inicial, el conflicto quedó estancado hasta que Turquía decidió intervenir del lado del Gobierno de unidad libio, revirtiendo la situación y expulsando a las fuerzas de Haftar. La batalla está ahora en torno a la ciudad de Sirte, ciudad natal del difunto Muamar Gadafi. En respuesta, el Parlamento de Egipto autorizó al presidente del país, Abdelfatá al Sisi, lanzar una intervención militar si lo considera necesario, después de recibir una petición en este sentido por parte del Parlamento asentado en el este de Libia y de que el mandatario fijara Sirte y Al Jufra como ‘líneas rojas’.

La duplicidad institucional hace revivir las elecciones parlamentariasde 2014, quedividieronlasadministraciones, sin que las asentadas en el este -anteriormente reconocidas por la comunidad internacional- y el Gobierno de unidad, surgido de un acuerdo en 2015, consiguieran pactar su unificación desde entonces

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