Aunque la coyuntura político-electoral y la teoría de los ciclos está ofreciendo la imagen de un Estados Unidos dividido en su interior y débil en el exterior, las elecciones presidenciales de noviembre de este año de 2024 están reflejando reacomodos entre bloques internos de poder, liderazgos bipartidistas desgastados y sobre todo la disociación entre la sociedad y las élites gobernantes.
El hecho de que la elección presidencial estadounidense se tenga que decidir entre un presidente senil y un expresidente con cargos penales no hace pensar más que en el agotamiento de un ciclo histórico. A los problemas de disociación interna se suman los conflictos en la capacidad menguada de Washington para ejercer un liderazgo mundial.
El ciclo exitoso estadounidense que comenzó en 1989-1991 con el agotamiento y desarticulación de la Unión Soviética termina sin que Estados Unidos haya logrado en la realidad una victoria económica, política o geoestratégica. La mala gestión de la crisis en Ucrania, el control de la agenda europea por Rusia, el fortalecimiento de China y los viejos pasivos de Corea y el Medio Oriente están desgastando rápidamente el liderazgo de Washington, sobre todo por la principal decisión del presidente Biden: terminar el periodo de los despliegues militares que tanto le han costado al imperio.
Si el declive de la vieja Unión Soviética comenzó con la guerra de las galaxias del presidente Reagan y su incremento escandaloso del presupuesto militar que Moscú no pudo equiparar, hoy la Rusia de Putin está dándole la vuelta a las cartas: el uso de misiles estratégicos y el mayor gasto militar están reventando las finanzas públicas y la estabilidad económica de Estados Unidos.
El escenario electoral estadounidense muestra una debilidad en el liderazgo interno porque el expresidente Trump y su aislacionismo mundial están aventajando las principales encuestas, en tanto que el debate respecto del presidente Biden tiene que ver con su capacidad de concentración mental para atender los problemas y las evidencias de un deterioro senil de su agilidad mental como lo demostró el reporte final sobre la investigación respecto de papeles secretos que aparecieron en casa de Biden.
La Casa Blanca está administrando los procesos judiciales del expresidente Trump, pero con los tiempos en contra y la acumulación de indicios que revelan una manipulación judicial para ganarle las elecciones en tribunales y no en las urnas. Las primeras primarias y las encuestas siguen colocando al expresidente con ventaja electoral.
La crisis de cohesión interna de Estados Unidos hoy es la más grave desde su papel dominante después de la Primera Guerra Mundial.





