EU: le llegó su 1989

EU: le llegó su 1989

Cuando se desmoronó el muro de Berlín en noviembre de 1989 y la Unión Soviética entró en un proceso de colapso hasta su desintegración en 1991, Estados Unidos recibió la buena nueva como el fin de la historia entendida en la disputa económico-ideológica del capitalismo contra el comunismo.

Las voces más sensatas no desmintieron este enfoque, pero llamaron la atención hacia la necesidad de que Estados Unidos entrara en una lógica propia y menos conflictiva de transición hacia un nuevo escenario desideologizado.

A 33 años de distancia, la crisis como potencia mundial única atrapó a Estados Unidos en la incapacidad para mantener el faro imperial de sus intereses geopolíticos, en tanto que la Rusia de Putin parece estar reconstruyendo el viejo imperio soviético.

El presidente Biden se encuentra en el cruce de coordenadas que están destruyendo la viabilidad de dominación internacional de Estados Unidos: la derrota, el fracaso y el retiro de Afganistán, el avance económico de China, las provocaciones de Rusia, el ciclo de populismos latinoamericanos anti EU, la severa crisis económica y de seguridad en América Latina que solo el año 2021 acumuló dos millones de cruces de migrantes y sobre todo las amenazas de guerra civil interna provocadas por el fortalecimiento de la ultraderecha racista seguidora de Donald Trump.

A ello se agrega la falta de liderazgo real, económico, militar y geopolítico de la Casa Blanca ante la imposibilidad práctica de una nueva guerra fría ideológica contra el comunismo de Putin y sus provocaciones en Ucrania para medir la capacidad de respuesta geopolítica y militar de Estados Unidos en la zona estratégica fronteriza de Rusia.

De 1989 a 2022, el liderazgo político interno de la Casa Blanca se ha hundido en incompetencia, la frivolidad y la falta de pensamiento estratégico de los presidentes, así como la participación estadounidense en aventuras militares en el Medio Oriente bajo el argumento del terrorismo que debilitaron la cohesión interna casi en los mismos términos de la paz padecida en 1967-1973 entorno a la fractura social doméstica contra la guerra de Vietnam.

Estados Unidos enfrenta el endurecimiento de Rusia en Ucrania justo después de una guerra sin sentido de 20 años en Afganistán y el retiro abrupto que no pudo ocultar la derrota política y moral del imperio estadounidense.

Este dato es fundamental para ilustrar que EU no podrá administrar la crisis de Ucrania y seguirá hundiéndose en el desmoronamiento como el último de los grandes imperios.

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