EU: ruptura interna

EU: ruptura interna

Cualquiera que sea el resultado del proceso electoral presidencial de Estados Unidos, el principal problema que se avecina es el de la ruptura interna en un momento en que se requiere de mayor cohesión para enfrentar los escenarios geopolíticos que están dividiendo al mundo.

Pero, en los hechos, Estados Unidos no tiene salida: el expresidente Donald Trump está dispuesto a llegar más allá de 2021 con el asalto al Capitolio y el Partido Demócrata y su candidato Josep Biden no tienen soluciones para la nueva guerra civil que se configura en las dos grandes formaciones partidistas.

Los inconvenientes radican en la posibilidad de que Donald Trump gane o pierda las elecciones en la probabilidad y a que Joseph Biden gane o pierda las elecciones. Y el asunto puede no llegar al primer martes de noviembre si acaso el aparato político-jurídico del régimen americano arresta hoy moviliza a Trump, pero sin posibilidades debitar respuestas de ruptura violenta.

Pero no se debe soslayar otro hecho y otro culpable: Estados Unidos perdió su capacidad de gestión de conflictos internacionales, Biden no ha querido mandar tropas a Ucrania ni a Israel y los adversarios de Rusia y China están jugando desde las tribunas a la espera de la ruptura interna en el gigante estadounidense.

Y a este escenario se agregan tres temas fundamentales de gestión inmediata de Washington: la migración que lleva ya ocho millones de ilegales dentro de Estados Unidos, el narcotráfico que está matando una media de a 100 mil consumidores al año por sobredosis y la reorganización productiva que pudo adivinar el tratado comercial se está estancando y ahogando en la agenda nacionalista de México.

Los diez meses políticos que le quedan a este año –de las primarias ya decisivas a la toma de posesión en enero del próximo presidente– están encontrando también autonomías estatales en el tema migratorio: Texas quiere tener fosos con cocodrilos para evitar el cruce de migrantes, los estados santuario de defensa de derechos migratorios están reventando por la incapacidad de reacomodar a los visitantes y la Casa Blanca se estancó con un acuerdo que nunca le firmarán los republicanos y que estarán requiriendo decisiones inmediatas al margen de sus adversarios.

Nunca en su historia Estados Unidos había enfrentado un escenario interno tan lleno de rupturas y tan amenazante en términos de guerra civil, pero también EU nunca había tenido figuras de liderazgo sin presencia, sin prestigio, sin la magia del poder y sin posibilidades de pensar en una estabilidad después de las elecciones.

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