Continuamos con los comentarios al estudio presentado bajo el patrocinio del Wilson Center y el Mexico Institute, de Iñigo Guevara Moyano –quien es director de Janes Strategic Services y profesor adjunto en el Programa de Estudios de Seguridad de la Universidad de Georgetown— titulado De una fuerza de combate en plena modernización a gerentes del desarrollo nacional: las fuerzas armadas de México bajo AMLO.
En esta ocasión, completamos la presente colaboración con la evaluación técnica que el autor hace de la FAM.
Uno de los primeros aspectos que comenta Guevara es el relativo a la cobertura de los radares militares del espacio aéreo nacional, con el fin de evitar vuelos ilegales.
“México opera cuatro radares en el sureste del país que brindan una cobertura del 32% del espacio aéreo de México.
El alcance de SIVA le ha permitido a México compartir inteligencia con países vecinos, lo que ha llevado a interdicciones principalmente a Guatemala, Honduras y Belice.
Su plan de modernización de 2015 preveía la ampliación de esta infraestructura de alerta temprana con cinco radares adicionales, que se colocarán en el norte del país y habrían aumentado la cobertura al 72%.
Este último plan no se ejecutó y México sigue teniendo gran parte de su espacio aéreo (68%) al descubierto de radares militares”, señala Guevara Moyano en su estudio.
En este sentido, el especialista hace referencia a la capacidad de interceptación de la FAM, señalando que “el control aéreo o la capacidad de interceptar y derribar a los intrusos está en manos de un número muy pequeño de aviones de combate obsoletos y un número adecuado de aviones turbohélices para entrenamiento armado que son relativamente capaces.
Ser capaz de interceptar blancos volando bajo y lento ha sido más importante que alto y rápido.
Este último, sin embargo, parece ser una tendencia para los contrabandistas”.
En cuanto a la capacidad de movilización, refiere que «las capacidades logísticas para proyectar poder o incluso desplegar fuerzas en operaciones de ayuda humanitaria están severamente limitadas por la falta de recursos de aviación de largo alcance”, aunque también reconoce las tareas de apoyo en el contexto de la emergencia sanitaria han realizado los C-130, los C-295 y los C-27, así como la flota de helicópteros.
Finalmente, por lo que toca a la Fuerza Aérea, hace dos reconocimientos, el primero que “tanto la FAM como la aviación naval cuentan con una flota relativamente moderna y bien mantenida de activos de patrulla marítima e inteligencia, vigilancia y reconocimiento”; en tanto que el segundo apunta a que “ambos servicios despliegan UAVs tácticos autóctonos y existen programas de I+D en curso para aumentar su número y mejorar sus capacidades”.
Aviación militar en el mundo
La India mantiene la modernización de su fuerza aérea, en especial en el contexto del retiro de los veteranos Mig-21 Bison —de los últimos en condiciones de vuelo de este histórico caza que proviene de la década de los años 60 y que ha recibido varias modernizaciones—, por lo que planea adquirir una docena más de Su-30MKI, pero para ser producidos localmente en una transacción, por las licencias, que ronda los mil 300 millones de dólares.
Cabe resaltar que, en la producción en dicho país del caza ruso, ya intervienen diversas empresas locales para el desarrollo de componentes diversos, como sensores infrarrojos.
En tanto, se ha dado a conocer que avanza satisfactoriamente la modernización del caza estadounidense F/A-18 Hornet, que lleva a cabo Raytheon Intelligence & Space (RI&S), en lo que lo principal es la instalación de un nuevo radar con lo que se permitirá que este modelo sea operativo hasta la década de 2030, siendo un avión que realizó su primer vuelo en la década de los años 80 del siglo pasado.
Siguiendo con la Fuerza Aérea de Estados Unidos, el mes pasado se celebraron los 50 años del A-10 Warthog, el emblemático avión de ataque a tierra, también conocido como caza tanques y que cuenta con el característico cañón Gatiling en el morro, con el que puede destruir vehículos blindados como lo ha demostrado en numerosos conflictos en los que ha participado.
A pesar de los distintos intentos para retirar al A-10 del servicio, la USAF siempre llega a la misma conclusión: se trata de una aeronave de fácil mantenimiento, alta tasa de disponibilidad y que no tiene equivalentes a pesar de la entrada en servicio de naves más modernas como el F-35.
Se espera que se mantenga en operación al menos un par de décadas más.





