Expresidente hondureño es capturado tras petición de EE. UU., por narcotráfico

Expresidente hondureño es capturado tras petición de EE. UU., por narcotráfico

El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández fue capturado el pasado 15 de febrero en su casa en Tegucigalpa y trasladado supuestamente a rendir su primera declaración ante un juez natural que ordenó su detención, a petición de Estados Unidos, que lo acusa de tres delitos asociados al narcotráfico, lo que marca el inicio de su extradición a ese país, donde su hermano Juan Antonio «Tony» Hernández cumple una cadena perpetua.

El exgobernante fue esposado de manos y pies frente al portón de entrada de su residencia; al salir de su casa fue cubierto con una gorra azul y cubrebocas del mismo color, de inmediato, policías le colocaron un chaleco antibalas.

Luego fue subido a un vehículo blindado, de varios de una caravana, y llevado a una unidad de la Policía Nacional donde estaría rindiendo su primera declaración preliminar, como parte del proceso judicial sobre extradición.

La embajada de EE.UU., en Tegucigalpa afirmó que Hernández «participó en una conspiración violenta de narcotráfico para recibir cargamentos de múltiples toneladas de cocaína enviadas a Honduras desde Colombia y Venezuela, entre otros lugares».

La droga se movilizó «por rutas aéreas y marítimas, y para transportar las drogas hacia el oeste de Honduras, hacia la frontera con Guatemala, y finalmente a los Estados Unidos», indicó la legación diplomática en una extensa nota dirigida a la Cancillería hondureña en Tegucigalpa, en la que confirmó la solicitud de captura de Hernández con fines de extradición hecha por Washington.

De acuerdo al ministro hondureño de Seguridad, Ramón Sabillón, «Él (Hernández) queda internado en esta sede de la (fuerza especial Cobras) de la Policía y será presentado en la Corte (Suprema de Justicia)».

Agregó que el juez designado por el Supremo para estudiar la solicitud de extradición del expresidente será el que «determine los procesos» a seguir en el caso de Hernández, quien el 27 de enero pasado concluyó ocho años de mandato.

Sabillón afirmó que la captura del expresidente Hernández se llevó a cabo de «una forma satisfactoria» y el proceso se realizó en «debida forma».

«Tuvimos un breve diálogo (con Hernández), le explicamos las garantías y los derechos humanos, garantizar el procedimiento que manda la ley», explicó el titular de la Secretaría de Seguridad.

Hernández fue detenido en una operación dirigida por la Policía Nacional en coordinación con agencias estadounidenses, especialmente de la Administración de Control de Drogas (DEA), indicó la institución de seguridad en un comunicado.

El exmandatario es acusado de «conspiración para importar una sustancia controlada a los Estados Unidos», con el «conocimiento de que dicha sustancia sería importada ilegalmente.

Además, se le señala de «fabricar, distribuir y poseer con la intención de distribuir una sustancia controlada a bordo de una aeronave registrada en los Estados Unidos».

El segundo cargo es por «usar o portar armas de fuego, o ayudar e instigar al uso, el poder y la posesión» de «ametralladoras y dispositivos destructivos», señala la legación diplomática.

Las armas y los dispositivos destructivos serían «en apoyo de la conspiración de importación de narcóticos de los que se le acusa en el cargo uno».

Escándalo por Pegasus amenaza el juicio a Netanyahu

El escándalo por el uso del programa Pegasus sacude de nuevo a Israel, donde se reveló que una amplia esfera de ciudadanos, desde activistas, periodistas, hasta miembros del entorno político y familiar del exprimer ministro Benjamin Netanyahu, así como testigos y acusados en su juicio por corrupción, fueron espiados con el polémico software por la Policía israelí.

La revelación de la lista de afectados, dada a conocer por el diario económico Calcalist, sugiere que la Policía articuló una vasta red de vigilancia donde «nadie era inmune».

Pegasus fue «la herramienta más útil para recopilar inteligencia» por parte de una unidad especial policial llamada ciber-Sigint, que «penetró los teléfonos de ciudadanos en secreto, en contra de la ley y asumiendo que los jueces no aprobarían tal actividad», denuncia el diario.

En este marco, Pegasus se usó para espiar al círculo más íntimo de Netanyahu, incluido su hijo Avner y dos asesores, y contra testigos y acusados en uno de los tres archivos por el que se juzga al exjefe de Gobierno, el caso 4,000.

Informaciones recabadas de forma irregular para juicio a Netanyahu

Esto pone en cuestión el juicio por corrupción contra el exjefe de Gobierno y el resto de los acusados, ya que la investigación que derivó en su acusación se habría podido basar en informaciones recabadas de forma irregular. Ante ello, la defensa ha pedido que se pare el proceso judicial hasta esclarecer los hechos.

Netanyahu es acusado de haber hecho favores entre 2012 y 2017 al gigante de telefonía israelí Bezeq, a cambio de cobertura favorable a él y su mujer en el popular digital de noticias Walla, ambos controlados por el mismo empresario, Shaul Elovitch, también acusado junto a su mujer, Iris.

De hecho, la Policía habría instalado el spyware en los teléfonos de Iris Elovitch y de dos directores ejecutivos de Bezeq; del exdirector de Walla, Ilan Yeshua (testigo del caso 4,000) y otros periodistas de ese medio; además de Shlomo Filber y Avi Verguer, ambos exdirectores del Ministerio de Comunicación, viejos colaboradores de Netanyahu y otros testigos del caso 4,000.

Se utilizó asimismo para espiar a alcaldes de localidades como Holón, Mevaseret Zion, Netanya o Kiryat Ata, y a otros altos funcionarios de los ministerios de Transporte, Finanzas y Justicia.

Según Calcalist, «la infección masiva con Pegasus afectó a todo el mundo”, incluidos hasta «militantes para derechos de minusválidos y de etíopes».

Además, se usó para espiar a activistas que en los últimos años del mandato de Netanyahu organizaron manifestaciones periódicas para pedir su dimisión, al estar imputado en varios casos de corrupción, pero también a grupos judíos etíopes que protestaban por abusos policiales.

La Policía recopiló «la ubicación de las protestas, el plan para las movilizaciones, cuántas personas asistirían y qué cruces podrían estar bloqueados», con «un plan operativo» para cada una de las manifestaciones, tratadas como «amenazas reales», según Calcalist.

Benedicto XVI pide perdón por abusos y errores del clero, pero rechaza acusaciones

El papa Benedicto XVI rechazó las acusaciones de que él sabía en 1980 que un sacerdote bajo su control era un abusador, al mismo tiempo, negó haber ocultado intencionalmente su presencia en una reunión sobre el sacerdote ese año.

Su declaración se dio a conocer en una carta, publicada tras la divulgación de un informe sobre los abusos sexuales a menores en Alemania, en el que se afirmaba que estuvo al corriente de cuatro casos de curas pederastas cuando era arzobispo de Múnich.

«Una vez más sólo puedo expresar a todas las víctimas de abusos sexuales mi profunda vergüenza, mi gran dolor y mi sincera petición de perdón. He tenido una gran responsabilidad en la Iglesia Católica», subraya Benedicto XVI.

Joseph Ratzinger, de 94 años, añade en la misiva que «tanto más grande es mi dolor por los abusos y errores que han ocurrido durante el tiempo de mi mandato en los respectivos lugares» y asegura que es necesario, por parte del clero, «el momento de la confesión».

Asimismo, añade: «Roguemos públicamente al Dios vivo que perdone nuestras culpas, nuestras grandes y grandísimas culpas».

«En todos mis encuentros, especialmente durante mis numerosos viajes apostólicos con víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes, he mirado a los ojos las consecuencias de una culpa muy grande y he aprendido a comprender que nosotros mismos nos vemos arrastrados a esta gran culpa cuando la descuidamos o cuando no lo afrontamos con la necesaria decisión y responsabilidad, como ha ocurrido y ocurre con demasiada frecuencia», admite.

A pesar de su petición de perdón, Benedicto XVI niega en otro documento, publicado también por sus colaboradores, cualquier acusación y conocimiento de los hechos que se narran en el informe divulgado en Alemania.

En su carta, Ratzinger empieza defendiendo el «gigantesco» trabajo en la redacción del documento de respuesta a la investigación que entregó en su momento a los investigadores y explica que «se produjo un descuido» sobre su participación en el Ordinariato (reunión de obispado de Múnich y Freising) del 15 de enero de 1980.

En aquella reunión, según la investigación, se trató el traslado de un sacerdote acusado de abusos a menores, Peter H., quien después volvió a cometer abusos en la archidiócesis de Múnich, lo que motivó que fuera trasladado de nuevo.

En un principio, Benedicto XVI aseguró que él no había participado en esa reunión, pero después se retractó de esta declaración y explicó que se había tratado de un error.

El ciberacoso, la mayor preocupación de la era nueva era tecnológica

El ciberacoso, la mayor preocupación de la era nueva era tecnológica

Bajo el contexto del Día de Internet Segura, del pasado martes 8 de febrero, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) lanzó una encuesta a sus seguidores en Twitter y LinkedIn para saber qué es lo que más les preocupa de la actividad de los niños en línea.

Se les pidió que clasificaran tres amenazas comunes en la red: el ciberacoso, las deficiencias en la protección de datos y el grooming, que se refiere a la captación de niños en línea con fines sexuales.

Aproximadamente el 40% de los encuestados mencionó el ciberacoso como la principal preocupación, mientras que las otras dos cuestiones obtuvieron el 27% y el 26% respectivamente.

Los jóvenes en línea

Los encuestados también citaron otras cuestiones que les parecen alarmantes y que no aparecían en la encuesta, como el riesgo de pasar demasiado tiempo frente a la pantalla, o si los niños conocen los mecanismos de denuncia ante el hostigamiento en línea.

El hecho de que el ciberacoso sea la principal preocupación no es sorprendente, ya que internet está presente en casi todas las áreas de nuestras vidas.

Según la agencia de la ONU, la juventud es el sector de la población que pasa más tiempo conectado a la red.

Se calcula que el 71% de las personas de entre 15 y 24 años utilizan internet, frente a solo el 57% de los demás grupos de edad.

Internet también ha evolucionado con el tiempo, dando lugar a la aparición de nuevos peligros, lo que hace que la protección de los niños y jóvenes en línea sea cada vez más de vital importancia.

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