Felipe Ángeles, 105 años del fusilamiento de la brújula moral de la Revolución

General Felipe Ángeles

El 26 de noviembre se cumplen 105 años del fusilamiento del general Felipe Ángeles, uno de los personajes más destacados de la Revolución, por su talento militar como su conducta intachable. Además, destacó como subalterno de dos de los protagonistas del movimiento armado: Francisco I. Madero y Francisco Villa.

Ángeles era reconocido como uno de los militares más preparados de su época en México, dirigió el Colegio Militar e incluso su nombre se manejó como aspirante a la Presidencia de la República para las elecciones de 1920.

El triste final de un hombre bueno

Precisamente a causa de su carácter mesurado y su honorabilidad, en diciembre de 1915, con la derrota de la División del Norte, Ángeles se separó de Villa, quien se volvió sanguinario y violento, y se exilió en El Paso, Texas, donde fundó la ‘Alianza Liberal Mexicana’, una organización conformada por intelectuales revolucionarios exiliados a causa del conflicto armado.

Desde esta organización buscó un nuevo acercamiento con Villa para combatir al movimiento Constitucionalista encabezado por Venustiano Carranza, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. Sin embargo, el intento fracasó y en junio de 1919 se separó definitivamente de Villa.

Ángeles intentó mantener su movimiento con vida y realizó algunas incursiones en distintos poblados de Chihuahua, hasta que finalmente fue traicionado por un ex villista, quien presuntamente lo escondió en una cueva, pero terminó por delatarlo y entregarlo al gobierno carrancista.

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Preso, lo condujeron a la ciudad de Chihuahua, donde el general Manuel M. Diéguez, le formó un Consejo de Guerra extraordinario para juzgarlo por el delito de rebelión contra el gobierno constituido. Como un hombre de letras y de firmes convicciones, Ángeles se defendió a sí mismo y aunque sus argumentos resultaron válidos, finalmente recibió la condena a muerte y fusilado alrededor de las 06:00 horas del 26 de noviembre de 1919.

De acuerdo con el historiador José Manuel Villalpando, Ángeles tenía una relación de pareja muy cercana con su esposa, Claura Krause, quien también murió 12 días después del fusilamiento. Las fuentes documentales señalan que el general envió una carta de despedida a su esposa, profundamente enferma en Nueva York y ella, a su vez, también escribió una carta para su esposo. Sin embargo, la correspondencia se cruzó en el camino y ninguno de los dos supo de la muerte de su cónyuge y murieron sin tener noticias el uno del otro.

Como un homenaje a su memoria, en 1941, sus restos se exhumaron y trasladaron a la ciudad de Pachuca, Hidalgo

La huella de Felipe Ángeles en el Ejército y la Revolución Mexicana

Nacido en Zacualtipán, Hidalgo, el 13 de junio de 1868. Felipe Ángeles fue el tercer hijo de una familia de clase media rural. Su padre combatió en las invasiones estadounidense y francesa, hasta el triunfo de la República, de ahí su intención por formarse en la disciplina militar. Ingresó al Colegio Militar en 1883 y, como uno de los alumnos más destacados de su generación recibió el título de teniente de Ingenieros en 1892.

Posteriormente impartió diversas clases en el Colegio Militar y en la Escuela Militar de Aspirantes.

Al inicio del conflicto armado, Ángeles se encontraba comisionado en Francia y no se involucró en el movimiento. Sin embargo, volvió a México en enero de 1912 a solicitud del presidente Madero, para hacerse cargo del Colegio Militar. Entonces formó un vínculo cercano con el presidente, que promovió su ascenso como general brigadier.

En ese año, Madero lo comisionó para sofocar la rebelión zapatista y, aunque no logró que entregara las armas, sí consiguió tranquilizar la rebelión gracias a la integridad con la que se desempeñó contra los rebeldes.

Al inicio de la Decena Trágica, Madero le pidió que se encargara de defender el Zócalo. Sin embargo, no pudo intervenir por la influencia de los viejos generales porfiristas, entre ellos Victoriano Huerta.

Con la muerte de Madero, Ángeles recibió un exilio a Francia pero regresó clandestinamente en octubre de 1913 regresó clandestinamente para incorporarse a la División del Norte donde se convirtió en el principal asesor político-militar de Villa. También fue el artífice de la famosa Toma de Zacatecas, que determinó la derrota del régimen de Huerta y el triunfo del movimiento constitucionalista.

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