Para quienes piensan que la compra de un nuevo avión de combate para una fuerza aérea es asunto económico exclusivamente, lo que está sucediendo en Argentina nos ayuda a entender todos los factores que se involucran en un asunto como este.
Así, desde la retirada del servicio de los Mirage III que tanto orgullo siguen generando al día de hoy en la nación sudamericana, y con la finalización de la vida útil de los A-4AR Figthinghawk, la defensa del espacio aéreo argentino quedaba en los Super Etendard de la Armada, es decir, en una docena de cazas que si bien tuvieron un destacado papel en la guerra de las Malvinas, no son suficientes para cubrir todo el territorio de dicho país.
Pese a la tradición de contar con aviones supersónicos para defensa aérea, Argentina ha tenido que sortear un proceso de reemplazo que se vio afectado por factores como la crisis económica de los últimos años, así como el veto inglés para que se pudieran adquirir cazas modernos, además de que la política interna priorizó otras necesidades en la asignación del presupuesto.
De esta forma, en 2021 aún no hay seguridad acerca de cual será el modelo que se pudiera adquirir luego de la retirada de los Mirage en 2015 tras 43 años de servicio, ni la cantidad de aeronaves para reponer una flota que antes se consideraba como una de las principales de Sudamérica.
Chile con sus F-16, Venezuela con sus Su-30 y Brasil con sus Gripen, mostraban avances en su equipamiento, dejando muy atrás a una nación con una larga trayectoria en este campo.
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Para que se den una idea de la complejidad del proceso, tan sólo en los últimos 5 años se ha dado a conocer en medios argentinos y algunos internacionales ofertas de aviones de segunda mano, motivado por los problemas financieros de Argentina y en cuyo contexto se conoció de la oferta de Mirage F-1 franceses, Kfir israelís y F-16 estadounidenses, pero se trata de equipo que no resuelve la necesidad de contar con un caza que llene el hueco dejado por los deltas argentinos.
También se habló del coreano Kai FA-50, un avión más en el rango de entrenadores o de apoyo a tropas de tierra y no un interceptor supersónico que es el avión a reemplazar, pero la posibilidad se vino abajo porque el caza asiático tiene componentes ingleses que hicieron imposible su compra en América del Sur.
Y llegamos a la parte final de 2021, época en la cual se da a conocer la noticia que en el presupuesto para el siguiente año se contempla una partida para, ahora sí, adquirir un escuadrón de cazas, algo que por la cantidad informada podría alcanzar para el JF-17 Thunder, desarrollo conjunto entre China y Pakistán, que cuenta con ventajas evidentes: precio accesible, no contar con componentes ingleses y la posibilidad de una entrega en el corto plazo.
Así, medios locales y algunos internacionales especularon acerca de la posibilidad de que esta fuera la compra definitiva, por lo que se esperaba la confirmación oficial, dejando de lado la oferta de Estados Unidos con F-16 de segunda mano –los modelos más actuales de este caza están fuera del alcance presupuestal argentino–, pero surgió una contraoferta rusa por el Mig-35, del cual Argentina sería el primer cliente de exportación.
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Los 664 millones de dólares disponibles, según medios argentinos, podrían ser invertidos en el JF-17, el Mig-35 o en Mig-29, modelos que –según todos los indicios– serán los finalistas en esta ya larga historia. Se trata de un proceso de compra en el que la economía se ve complicada por la política local, la internacional, una serie de necesidades que apuntan a cazas con características específicas y unos deseos que tal vez no se traduzcan a la realidad argentina.
Si se preguntan porque México no empieza a definir el reemplazo de sus F-5, aquí hay un buen ejemplo de cómo este tipo de procesos se puede volver complejo y la decisión simplemente se tiene que ir aplazando.
Aviación militar en el mundo
Una noticia que ya no sorprende a nadie, por la trayectoria de la empresa, es el anuncio de la rusa Rosoboronexport, encargada de la exportación de armamento ruso, que informó de ventas por más de 52 millones de dólares en el presente año, firmando contratos por más de 3 mil millones de euros tan sólo el verano pasado. Entre sus productos más vendidos destaca el Su-30 y los helicópteros Mi-17 y y Mi-35.
En compras ya concretadas, Kuwait empezó a recibir los primeros Ef-2000 Typhoon; adquirió 28 unidades en un proceso que sigue causando polémica por acusaciones de sobornos y que ha motivado una investigación del parlamento de dicha nación.
Y un avión de transporte que sigue vendiéndose como pan caliente es el C-295 de Airbus, ahora Serbia se suma a la lista de clientes que como México confía en este versátil medio de carga.
Finalmente, en una noticia dada a conocer por la agencia rusa Tass, dicho país informó que para fines de 2021 dispondrá de 2 mil drones, mismos que serán destinados a equipar 400 unidades de acuerdo al ministerio de defensa ruso.





