El terrorismo en España a partir de la Guerra Civil (1936 –1939) tiene una larga trayectoria. Diversos grupos, motivos, enfoques y objetivos han hecho que este fenómeno esté presente en la historia moderna y que sea utilizado como referencia para el resto de la comunidad europea.
España ha puesto sobre la mesa la discusión de terrorismo en los distintos organismos de la Unión Europea para intensificar la cooperación policial internacional y así ser más efectivos en su combate.
El primer atentado vinculado a un grupo terrorista yihadista en España se lleva a cabo en 1985 en el restaurante El Descanso, teniendo como resultado 18 muertos, lo que lo posiciona como el segundo con mayor número de víctimas (https://elpais.com/diario/2010/04/18/domingo/1271562760_850215.html).
Diversos factores como la tecnología y el alcance de los medios de comunicación además de la lucha del gobierno en contra de ETA (inicio en 1959) hicieron que el atentado no tuviera un impacto que trascendiera y modificara protocolos para enfocarse al terrorismo de corte religioso.
De hecho, tuvo mayor atención el atentado con coche bomba perpetrado por la ETA al entonces presidente del Partido Popular Jose Maria Aznar en 1995 en donde hubo varios heridos.
A partir del 2001, después del 9 de septiembre en donde el mundo estremeció con los ataques de las torres gemelas en la ciudad de Nueva York, las naciones empezaron a tomar en serio que si existía una verdadera amenaza yihadista.
De hecho, Estados Unidos tuvo varios avisos antes que no le puso la atención debida. España a partir de esa fecha redefinió estrategias para incluir dentro de sus acciones al terrorismo yihadista.
El 11 de marzo de 2004 los atentados a los trenes en la red de metro de Madrid cimbro los sistemas de inteligencia españoles. Tres años más tarde, ahora en el continente europeo, el terrorismo islámico lleva a cabo otro atentado de gran escala.
Fernando Reinares en un artículo para el periódico El Mundo (https://www.elmundo.es/especiales/11-m/investigacion-sentencia/5.html) desvincula la relación entre la invasión de Estados Unidos y sus aliados, entre ellos España, a Irak con el fundamento de que tenían armas de destrucción masiva y lo acontecido ese día en la estación del metro de Atocha <en marzo de 2002, Mustafa Maimuni, tras recibir instrucciones específicas de Azizi a través de Mourafik, inició el proceso de formación de la red del 11-M>.
El terrorismo sigue siendo una amenaza global, aunque la influencia de Daesh ha disminuido, existen nuevos peligros como los “lobos solitarios” auto radicalizados por internet que con la influencia de algún grupo toman una iniciativa propia de ataque.
La forma más correcta de combatirlo es siempre respetando los derechos humanos. Se trata de una tarea complicada, ya que el terrorismo busca precisamente lo contrario, generar miedo con sus acciones para forzar a los gobiernos a una respuesta desmesurada que viole derechos internacionales y así intentar crear adeptos y simpatizantes.
Si no se cuidan bien las formas puede terminar en un círculo vicioso. Según el Grupo de Estudios en Seguridad Internacional y la Universidad de Granada, las operaciones antiterroristas creadas por las fuerzas del orden aumentaron de forma significativa a partir del 2015 lo que ha tenido como resultado que el gobierno se encuentre en estado de amenaza nivel 4 de forma permanente (http://www.seguridadinternacional.es/?q=es/content/operaciones-policiales-contra-elterrorismo-yihadista-en-espa%C3%B1).
España ha centrado un parte muy importante de su lucha contra el terrorismo en combatir la radicalización ideológica religiosa.
Así se puede influir desde el principio y evitar que los radicalizados tomen el siguiente paso y se conviertan en terroristas.
La cooperación entre las fuerzas estatales es fundamental para acciones preventivas, la buena inteligencia tiene como resultado menos operaciones ya que son más eficaces.
El intercambio de información policial a nivel internacional repercute en un trabajo más eficaz al interior, España y Marruecos han hecho un muy bien trabajo.
Según una investigación de Jose Maria Irujo especialista en terrorismo yihadista y de ETA para el periódico El País, agentes españoles definen a sus contrapartes marroquís como < un compañero de viaje cómodo y noble> (https://elpais.com/politica/2017/06/02/actualidad/1496415429_943704.html).
Por último y como parte medular en la respuesta de todos los sistemas del gobierno español al terrorismo, se tiene que aplicar la justicia y la ley. Esta es una herramienta fundamental para el Estado.
Las últimas modificaciones al Código Penal Español dotan de nuevos instrumentos a las autoridades para combatir la evolución del terrorismo.





