Geoseguridad: No es libertad, es cultura

Geoseguridad: No es libertad, es cultura

Es la economía, estúpido. Frase célebre de James Carville, exasesor en materia económica del entonces gobernador de Arkansas, candidato demócrata presidencial Bill Clinton, en la carrera contra el presidente George Herbert Bush, esto en referencia a la importancia de la economía en la estabilidad social americana. Esta frase ahora se utiliza comúnmente para destacar temas considerados esenciales.

Debido a la inseguridad en México varios críticos del gobierno y supuestos expertos en materia de seguridad han revivido el debate sobre la portación de armas en México y el control absoluto de la Secretaría de la Defensa Nacional. La actual Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos fue promulgada en 1972 durante el sexenio del presidente Luis Echeverría Álvarez. Cada vez más empresarios, políticos y miembros de la sociedad civil están a favor de la libertad de las personas para que porten un arma de fuego para su protección personal debido a la percepción de que las autoridades están rebasadas.

Los que promueven este libertinaje armamentista comparan a México con Estados Unidos, en donde el portar un arma no es solo legal sino hasta patriótico. La comparación entre los dos países es ilógica e irresponsable. La Constitución Política de Estados Unidos fue promulgada en 1787, hace 237 años. En su artículo siete enmienda dos dice: <Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas.>

La palabra armas para los norteamericanos está tan tatuada en su piel como el dólar y América. Los vecinos del norte han estado culturalmente adaptados a las armas de fuego por 237 años. Es por eso por lo que algunos Estados tienen tan avanzada su legislación sobre la regulación y su libre portación. De hecho, la asociación más poderosa que ha puesto y quitado presidentes es por su siglas en ingles la NRA, Asociación Nacional del Rifle. Fundada en 1871, cuenta con 6 millones de afiliados y maneja un presupuesto de 450 millones de dólares anuales.

Geoseguridad: No es libertad, es cultura

237 años después el poseer un arma en una casa americana es tan indispensable como tener la biblia o una Coca Cola. El pueblo está acostumbrado por generaciones a estar en contacto con las armas, inclusive se han subastado ejemplares que pueden llegar a costar varios millones de dólares como la Pat Garrett´s Colt single action army que fue utilizada para matar a Billy the Kid (vaquero) que fue vendida por 6.03 millones de dólares.

Existen lugares para aprender a usarlas con instructores o bien entre familiares de generación en generación como si fuera la receta del pie de la abuela, hasta los niños desde muy corta edad los acostumbran a estar en contacto con ellas. Las Vegas es un lugar recreativo en donde puedes tirar con cualquier tipo de arma a siluetas en forma de diana o de lo que se presume son terroristas árabes. Culturalmente las armas forman parte de la historia de Estados Unidos.

En México, por otro lado, con una ley de apenas de 1972 hace 52 años es imposible que exista una inyección cultural fast track que haga que la población se acostumbre a tener un arma en la casa o en la calle con las medidas de seguridad y cautela necesaria. La política tiene grandes deudas sociales con la población, como resolver la desigualdad social que lleva como resultado pisos de tierra o sus asentamientos irregulares antes que abrir la posibilidad de tener un arma para sentirse más seguros.

México está aún muy lejos para estar preparado como dicen los promotores de la libertad de tener un arma en nuestras casas. Qué pasaría si existiera un arma en una casa donde se ve un partido de futbol América contra Chivas, se marcó un penal dudoso en una final, después de varios cartones de cerveza al compadre se le ocurre decir, no fue penal. Pues de mínimo podría pasar desde un disparo al televisor hasta una tragedia por culpa del alcohol, con la facilidad de que pueda poseer un arma sin entender la responsabilidad que conlleva.

Si se quiere transitar hacia la libre portación, primero los políticos tienen que resolver la desigualdad social, la educación y la desnutrición. De ahí, el siguiente paso sería el servicio militar obligatorio con prácticas de tiro real para que sea el primer acercamiento legal del futuro ciudadano a sentir un arma y pensar en las consecuencias de utilizarla de forma incorrecta.

Así que, es la cultura, estúpido. Existe una gran diferencia entre tener un arma como tradición familiar cultural y tener un arma para cubrir una satisfacción personal.

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