Hacía ya mucho tiempo que el mundo no tenía tanta turbulencia política. Los países están en medio de conflictos internos y a la vez intentan tomar una posición externa para no quedarse fuera de las decisiones geopolíticas de las grandes potencias.
La guerra de Rusia – Ucrania ya cumplió 1 año en febrero 2023, los discursos políticos vacíos apuntan a un callejón sin salida al punto de que, aunque quisieran ambos países no podrían salir. China insiste en demostrar fuerza con su evidente intención de invadir a Taiwán y Xi Jinping esta más fuerte que nunca con un sólido tercer mandato. Brasil con un Luis Ignacio Lula Da Silva retornado como ave fénix propone Rusia, China, India y Sudáfrica reducir el uso del dólar americano para el comercio exterior, la Coronación de un nuevo Rey de Inglaterra que disfruta los reflectores, con unos buenos años por delante aún no define su estrategia geopolítica. El papa Francisco con declaraciones sobre el celibato sacerdotal “opcional” en entrevistas virales en Tiktok.
Estados Unidos se encuentra en una guerra civil silenciosa. Los demócratas y republicanos tienen confrontaciones recurrentes sin saber que saliendo de la periferia de Washington DC existe una verdadera lucha armada. Han aumentado tiroteos en las escuelas, policías matando civiles por equivocación ya de cualquier raza, toques de queda en playas como Miami o Carolina del Norte en donde la policía no logra controlar los tiroteos. Hordas de personas asaltando tiendas como Walmart en Chicago y Los Ángeles. Como si fuera la elección para el municipio de Ahome en el Estado de Sinaloa, los políticos norteamericanos están preparando la elección presidencial del 2024 con discursos incendiarios y amenazas mutuas. Con las tácticas más especializadas del priismo post revolución de 1917, el presidente Biden quiere meter a la cárcel a Trump por un asunto relacionado con Stormy Daniels exactriz prono, tarde se dio cuenta que la popularidad del expresidente republicano subió debido a que se entregó de forma “voluntaria” a las autoridades. Inclusive hay videos en las redes de cómo lo recibe la NYPD policía de Nueva York usando gorras con el slogan “make america great again”.
Todos los políticos antes mencionados tienen una característica en común. No importa la nacionalidad, partido, ideología, situación, todos ellos saben que para tener éxito en sus campañas y propuestas políticas tienen que controlar la narrativa. El control de la narrativa implica que dispongan de todos sus recursos para contar la historia de tal manera que sea no solo creíble, sino que sea defendible por otros creando una realidad que se ajuste a sus necesidades y objetivos políticos.
Si se hace una encuesta en un mitin de Trump y se pregunta porque se invadió Irak, la respuesta que más se repetirá será porque tenían las WMD, armas de destrucción masiva inclusive por ahí hay americanos de condado que dicen que hasta Barak Obama estuvo involucrado, aunque por la edad sería imposible. Esto se logra debido a que el gobierno del presidente George W. Bush repitió hasta el cansancio que Irak contaba con dicho armamento, nunca se probó, pero para el pueblo americano bastaron sus discursos para darle su respaldo incondicional. Se produjeron decenas de películas y series en Hollywood en donde se adoctrina al norte americano del porque fue necesaria la invasión a Irak y Afganistán como consecuencia de los atentados del 9 de septiembre.

Donald J. Trump les garantiza a los americanos desde su forma muy particular de expresarse que los Estados Unidos estaría mejor con él en el 24 y que la reelección del que llama Joe “el dormilón” Biden llevaría al país a un rotundo fracaso. El partido demócrata no tiene una figura fuerte para contender y la edad es un factor que cada vez más perjudica a Biden. Si logran ponerse de acuerdo Donald Trump y Ron DeSantis actual gobernador de Florida y van juntos en lo que llaman “el boleto” como presidente y vicepresidente respectivamente seguramente estaremos viendo al partido republicano 12 años en el poder, 4 de Trump como presidente dejándole el camino planchado a DeSantis para una sólida administración de 8 después. Esto parece ser que no está en el radar de los demócratas.
En México el presidente Andrés Manuel López Obrador todos los días desde su tribuna en Palacio Nacional repite una y otra vez que se acabó la corrupción. La corrupción es un concepto abstracto que no es medible estadísticamente, es una percepción humana. Pero si se hacen encuestan el presidente cuenta con una sólida base que respalda que desde su llegada al poder la corrupción es cuestión del pasado. El control de la narrativa que ejerce el presidente diario le garantizara la continuidad de su partido en el poder al menos el siguiente sexenio.
La clave de un buen político es el control de la narrativa. Se tiene que cuidar el mensaje, el canal y la audiencia. Nayib Bukele en El Salvador tiene una sorprendente aprobación del 90%, acaba de construir una cárcel para 40,000 presos, recientemente traslado 2,000 pandilleros. Es probable que después la busque rentar para prisioneros internacionales, un Guantánamo 2.0 que le provee de recursos internacionales. Al parecer tomo la idea de la película Johnny English parodia del actor Rowan Atkinson a la saga de James Bond en donde el villano John Malcovich quiere la corona de Inglaterra para convertir la isla en la cárcel más grande del mundo. El discurso que una y otra vez repite desde su tribuna, la nueva seguridad en su país es gracias a que puso en cintura a las maras quienes son un gran factor de inestabilidad la región. Falta ver si trata con la misma vehemencia al narcotráfico que hasta ahora no lo ha mencionado. Gana quien controla la narrativa.





