Geoseguridad: Silent Civil War

Geoseguridad: Silent Civil War

Estados Unidos está en una guerra civil silenciosa. Los brotes de violencia son cada vez más frecuentes en zonas urbanas supuestamente controladas por las policías. Los tiroteos en las escuelas, los saqueos en las tiendas de los centros comerciales se han normalizado en una sociedad enfrentada entre sí por las corrientes ideológicas que representan por un lado los Woke y por el otro los conservadores.

Woke es una palabra muy controversial; según una investigación del portal BBC, su traducción literal es despertar en pasado y su contexto es estar alerta ante la injusticia racial. Lo cual se ha desvirtuado de su postura original y se ha convertido en una especie del “wokismo” como lo define el portal CNN en donde ya incluye todo tipo de injusticias y luchas sociales progresistas.

El fracaso del presidente Obama con sus políticas novedosas, innovadoras y libres de sus dos administraciones que habían ofrecido sentar las bases que mejorarían las condiciones de vida para la masa trabajadora americana, el norteamericano de condado es lo que indudablemente en la teoría del péndulo da como resultado la creación del fenómeno Trump, un empresario conservador reaccionario cuyo discurso va dirigido a esa misma clase americana utilizando el fracaso anterior como plataforma.

Geoseguridad: Silent Civil War

En la última recta de la administración del presidente Biden hay un nuevo jugador que ha llamado la atención por su posición política y su ideología un tanto más extremo que Trump. El gobernador Ron DeSantis, de Florida, es el centro de atención del Partido Republicano de cara a la contienda interna por la candidatura presidencial. Durante su mandato estatal ha tomado decisiones que han demostrado sus intenciones y poder. Tiene un frente abierto con la corporación Disney por su autonomía en el condado de Orange para sus parques y hoteles, aprobó una fuerte ley antinmigrante que ha provocado que millones de indocumentados hayan huido a otros estados, lo que ha provocado una falta grave de mano de obra para las construcciones. En este momento, Trump y DeSantis no están unidos, pero si lograran ponerse de acuerdo para ir en el ticket –como se dice en el argot político– probablemente se podría repetir la dupla Regan–Bush de hasta doce años en la Casa Blanca.

Por el lado demócrata, la administración del presidente Biden refleja una total ausencia de poder. La prolongación de la guerra Ucrania-Rusia, la postura de Brasil con la “desdolarización”, la intención de China de invadir Taiwán y su cada vez mayor presencia en África demuestra que el presidente Biden ha perdido el control geopolítico del mundo. La edad avanzada –81 años– que tiene hace difícil que su cuerpo soporte otra campaña en 2024, sobre todo contra candidatos llenos de vitalidad del lado republicano. La vicepresidenta Kamala Harris estaría totalmente descartada para competir, ya que su estilo es totalmente frívolo y sin ningún conocimiento de la política de Washington. Ser fiscal general en el Estado de California no te califica para gobernar el mundo. El expresidente Obama, que se la pasa de vacaciones, no tiene un candidato fuerte para el 2024, ya inclusive su esposa Michel de facto se descartó.

Como si fuera 1861 en la guerra civil en donde los Confederados de Robert E. Lee luchaban contra la Unión de Ulysses S. Grant, ahora los estados americanos están en una nueva batalla racial donde pelean contra los inmigrantes. Por un lado, los demócratas crean ciudades santuario donde se les permite vivir libremente contra las políticas de caza-inmigrantes de los republicanos como Florida o Texas del gobernador Gregg Abbott al estilo texano de rodeo de forma retrograda envía niños inmigrantes en camiones hasta Washington para tirarlos de forma inhumana en la casa de la vicepresidenta Kamala Harris.

Mientras esto ocurre, las masacres a balazos en escuelas son ya parte del temario educativo, tiendas como Whole Foods o Walmart ha cerrado en San Francisco y otras grandes ciudades ya que entran hordas de gente a saquearlas sin que la policía pueda hacer algo al respecto, las tiendas Apple en los centros comerciales ya utilizan aparatos señuelo para evitar la tentación de sustracción. El fentanilo, una droga que destruye y mata, es la que mayor consumo tiene en Estados Unidos por su precio y efectos y ha creado una especie de zombis adictos que viven en los centros de las grandes ciudades.

En este escenario, Hollywood, como gran doctrinario del estilo de vida americano, normaliza la violencia, las protestas y justifica la guerra civil silenciosa. La serie Succession es una producción de HBO que ha roto toda cantidad de récords con una muy buena trama que junta el poder económico, el político y la dinámica familiar de los multimillonarios de Estados Unidos. En su penúltimo capítulo, en la última escena, hay una protesta violenta en Nueva York porque ganó el candidato de ultraderecha reaccionario. Para Hollywood, la izquierda es violenta y no sabe perder.

Estados Unidos está dejando de ser un país y ha dado un giro a una Unión de Estados o mejor dicho a dos bloques de Estados, como en la guerra civil de la segunda mitad del siglo XIX. Esta lucha interna ha dejado que las grandes potencias tomen el control del mundo.

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