Habilidades tácticas y capacidades de supervivencia, el otro rostro de las Fuerzas Especiales

Habilidades tácticas y capacidades de supervivencia, el otro rostro de las Fuerzas Especiales

En el corazón del Centro de Adiestramiento de Fuerzas Especiales, a los pies del volcán Iztaccíhuatl, se desarrolla uno de los cursos más especializados y exigentes del Ejército Mexicano: el Curso de Sargentos de Fuerzas Especiales en la Especialidad de Paramédicos de Combate. Esta capacitación está diseñada específicamente para formar militares capaces de salvar vidas en algunos de los escenarios más hostiles y complejos que enfrenta el personal operativo en territorio nacional.

Mientras los integrantes del Cuerpo de Fuerzas Especiales son reconocidos por su capacidad técnica para ejecutar operaciones de alto riesgo, detrás de cada misión existe un componente esencial que suele marcar la diferencia entre la vida y la muerte: la atención médica inmediata en el campo de batalla.

Para conocer de cerca esta labor, CAMPO MARTE se trasladó al Campo Militar 37-B, ubicado en el municipio de Temamatla, Estado de México. En este complejo militar de élite, los futuros paramédicos de operaciones especiales reciben una preparación integral que combina conocimientos médicos avanzados con habilidades tácticas y capacidades de supervivencia. Lo anterior los convierte en especialistas capaces de actuar bajo fuego enemigo, en zonas completamente aisladas o durante misiones de rescate de alta complejidad.

Una especialidad orientada a preservar la vida

El responsable de coordinar actualmente el curso es el Capitán Pacheco, un integrante con dos décadas de experiencia operativa dentro del Cuerpo de Fuerzas Especiales. Este cuerpo está compuesto por tropas de élite altamente adiestradas que se dividen en seis batallones dedicados a misiones especiales, los cuales dependen directamente de la estructura interna del Ejército Mexicano.

Su trayectoria refleja con precisión el nivel de preparación requerido para formar a una nueva generación de especialistas, cuya misión principal en el terreno no consiste en neutralizar amenazas directas, sino en mantener con vida a sus compañeros de armas durante el desarrollo de una operación.

De acuerdo con el oficial, el objetivo central de este adiestramiento es fortalecer las capacidades técnicas y tácticas que permitan a los elementos cumplir eficazmente cualquier misión encomendada por el Alto Mando. Sin embargo, la formación va mucho más allá de la atención médica convencional. Los alumnos aprenden a actuar en escenarios donde el tiempo es un factor crítico y donde la atención prehospitalaria debe realizarse bajo condiciones extremas de presión, estrés y riesgo de muerte.

Dentro de las operaciones especiales existe una realidad ineludible: las bajas pueden producirse en cualquier momento de la incursión. Por ello, la filosofía de la medicina táctica moderna establece de forma estricta que cada combatiente debe estar preparado para brindar atención médica inmediata, incluso a sí mismo si la situación lo requiere.

El Capitán Pacheco explicó que la primera línea de supervivencia ante un ataque es el propio militar lesionado. Según sus palabras, el herido debe estar capacitado para proporcionarse su propia atención en el momento adecuado del incidente o accidente, antes de que llegue la ayuda. Posteriormente, intervienen los integrantes de la unidad que han recibido capacitación complementaria en primeros auxilios de combate. Esto se debe a que todos los elementos del Cuerpo de Fuerzas Especiales están capacitados para proporcionar atención prehospitalaria básica al personal herido.

Este modelo sigue los principios internacionales de la Medicina Táctica en Combate (TCCC, por sus siglas en inglés), un esquema ampliamente utilizado por fuerzas especiales alrededor del mundo, donde la atención médica se integra directamente como parte de la táctica militar. Bajo este estándar, los especialistas son entrenados rigurosamente para controlar hemorragias masivas, asegurar vías respiratorias obstruidas, tratar traumatismos severos y estabilizar a los pacientes mientras continúan las operaciones tácticas a su alrededor.

Salvar vidas sin comprometer la misión

En combate, cada segundo cuenta para la supervivencia. Sin embargo, los instructores señalan que la atención médica debe equilibrarse con otro factor igualmente importante: la seguridad colectiva del resto de la fuerza en movimiento.

Para los encargados del curso, la prioridad operativa es clara: lo principal es salvar la vida de la baja, pero inmediatamente después es mantener la seguridad periférica para evitar tener más heridos en el enfrentamiento. Ese principio guía la mayor parte de las dinámicas de adiestramiento en el plantel militar.

Bajo esta lógica, la Secretaría de la Defensa Nacional imparte una formación integral en Medicina Táctica Militar. El programa comprende módulos prácticos que incluyen rescate acuático, rescate vertical, atención de bajas bajo fuego, soporte vital avanzado, trauma, evacuación aeromédica y operaciones aeromóviles de rescate.

Los alumnos aprenden a realizar evacuaciones bajo fuego cruzado, extraer heridos de vehículos dañados, efectuar rescates en estructuras verticales y coordinar traslados en helicóptero. La preparación incluye ejercicios nocturnos y diurnos que simulan situaciones reales de combate, donde los participantes deben tomar decisiones rápidas mientras administran recursos médicos limitados y mantienen la continuidad de la misión táctica. La complejidad de estas tareas explica por qué los paramédicos de operaciones especiales son considerados una de las capacidades más valiosas y especializadas dentro del Ejército Mexicano.

Habilidades tácticas y capacidades de supervivencia, el otro rostro de las Fuerzas Especiales

Un proceso de selección altamente exigente

Llegar a este curso especializado no es una tarea sencilla para el personal de armas. Los aspirantes a sargentos deben superar primero un riguroso proceso de selección inicial que evalúa minuciosamente sus capacidades físicas, psicológicas y su nivel de adaptación al estrés extremo.

Este concurso de selección se lleva a cabo formalmente en una semana, aplicando pruebas físicas y psicológicas exhaustivas. Quienes logran superar esa primera etapa de filtros ingresan a un programa de formación intensiva que se extiende durante ocho meses consecutivos. Actualmente, los alumnos que dieron la demostración operativa a esta casa editorial se encuentran exactamente a la mitad de dicho proceso de adiestramiento.

La larga duración del curso responde a la necesidad de formar especialistas polivalentes, capaces de desempeñarse con éxito en distintos entornos operacionales: desde áreas urbanas densas hasta regiones montañosas, zonas desérticas o terrenos selváticos de difícil acceso. Para ello, el Centro de Adiestramiento de Temamatla cuenta con instalaciones diseñadas específicamente para el desarrollo de habilidades avanzadas, donde también se forman elementos en misiones de reconocimiento, intervención y apoyo especializado.

Medicina táctica: una capacidad estratégica

La importancia de esta especialidad médica ha crecido significativamente en los últimos años debido a la evolución de las amenazas y de las operaciones de apoyo a la población civil. Los paramédicos de combate no solo participan en misiones de seguridad o contraterrorismo, sino que también están preparados institucionalmente para actuar en zonas de desastres naturales, accidentes masivos y situaciones de emergencia donde la rapidez de respuesta resulta fundamental para salvar vidas civiles.

Según el coordinador del curso, el propósito real del adiestramiento trasciende la mera protección del personal militar en activo. La importancia que tiene esta capacitación especializada para paramédicos es privilegiar la vida de los combatientes y de los integrantes de las unidades, pero con la misma prioridad, poder proporcionar los primeros auxilios a la sociedad civil cuando sea necesario. Esta afirmación refleja una de las características fundamentales del Ejército Mexicano: la capacidad de desplegar recursos humanos especializados tanto en operaciones de defensa como en apoyo directo a la ciudadanía a través de planes asistenciales.

Fortaleza, disciplina y espíritu de cuerpo

Más allá de los amplios conocimientos técnicos adquiridos en las aulas, los instructores consideran que el éxito definitivo de un integrante de Fuerzas Especiales depende de factores humanos internos que no pueden medirse únicamente con exámenes escritos. La fortaleza mental, la disciplina inquebrantable y la capacidad para trabajar en equipo bajo condiciones de aislamiento son aspectos esenciales que se moldean durante todo el proceso de formación.

El Capitán Pacheco destacó que, de todas las cualidades que poseen los elementos que conforman esta familia de Fuerzas Especiales, la principal es la fortaleza para resistir la adversidad.

El Centro de Adiestramiento de Fuerzas Especiales se ha consolidado durante décadas como la principal escuela de formación de operadores especiales del Ejército Mexicano en el país. Al concluir la charla en el Campo Militar 37-B, el oficial enfatizó que en las pistas de adiestramiento, torres de rescate, zonas de simulación táctica y áreas de entrenamiento médico, los futuros sargentos paramédicos aprenden una lección que trasciende cualquier manual de guerra: en medio del caos, la diferencia entre la vida y la muerte depende por completo de la preparación, la disciplina y la capacidad de actuar en un par de segundos.

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