¿Huracanes o tormentas en el espacio de México y EEUU?

México EEUU

Se avecinan tiempos muy complicados en la relación bilateral de México con EEUU por la yuxtaposición de agendas políticas y económicas en los dos países. Los republicanos que buscan la presidencia, gubernaturas o escaños en el Capitolio se están montando en una campaña abiertamente en contra de México por dos temas principales: el tráfico de fentanilo y la crisis migratoria.

Cada doce años se empatan elecciones presidenciales en los dos países y desde las elecciones de 1992, México ha estado en las discusiones electorales de los principales candidatos. En la década de los noventa las aversiones en contra de nuestro país venían por el aumento de inmigrantes indocumentados, lo que generó la aprobación de leyes xenófobas en California que les prohibían la prestación de servicios de salud y educación. 

En esa misma elección, el candidato independiente Ross Perot, prometía a sus electores que buscaría bloquear el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que había negociado y firmado el ex presidente George Bush con sus contrapartes en México y Canadá. Perot entendió el miedo de los trabajadores blancos del medio oeste de Estados Unidos que temían por la pérdida de empleos que se trasladarían a nuestro país. 

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Exactamente 24 años después, Donald Trump ganó las elecciones presidenciales con un discurso anti-México con esas mismas dos proposiciones: sacar a Estados Unidos del TLCAN y construir un muro para evitar el arribo de inmigrantes mexicanos a los que denostó como “violadores, estafadores y traficantes”. Ya como presidente cumplió parcialmente sus dos promesas de campaña. Construyó una parte de su muro y logró renegociar el TLCAN, ahora T-MEC, chantajeando a México y Canadá con salirse de manera unilateral de este tratado comercial.

Donald Trump también sugirió en dos ocasiones a su secretario de Defensa, Mark Esper, y a los mandos del ejército estadunidense atacar con misiles Patriot los laboratorios clandestinos de producción de drogas para acabar con los cárteles mexicanos. Afortunadamente, la cordura imperó en los asesores militares del Pentágono e impidieron que eso sucediera.

Lamentablemente la historia se repite y la mayoría de los candidatos republicanos a la presidencia y algunos que buscan la reelección a gubernaturas y al congreso en Washington vuelven a poner sobre la mesa intervenir militarmente a nuestro país para acabar con las organizaciones criminales. Para dar un sustento legal a estas ideas absurdas proponen la inclusión de algunos cárteles mexicanos en la lista de organizaciones terroristas extranjeras lo que permitiría, supuestamente, acciones extraterritoriales militares. El gobierno del presidente demócrata Joe Biden sabe perfectamente que es una idea absurda e improcedente.

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Recientemente, otros legisladores republicanos incluyeron una cláusula para sacar a México de la cooperación y coordinación con el Comando Norte del Ejército de Estados Unidos. De nuevo, esta es una propuesta electorera de los republicanos. El Departamento de Defensa no está tampoco de acuerdo con esta propuesta política.

Este ambiente político anti-México creado por algunos sectores conservadores en Estados Unidos ya tiene un impacto negativo en la opinión pública americana. Según la empresa de sondeos en línea YouGov, la percepción de los estadounidenses sobre si México es un “aliado” bajó 20 puntos porcentuales con respecto al año 2021. 

La combinación de factores atmosféricos negativos como las estrategias político-electorales de los republicanos, sumado a los conflictos en algunos sectores comerciales, la pandemia de fentanilo y la crisis migratoria pareciera que están pronosticando una temporada de huracanes en la relación entre México y Estados Unidos.

En mi opinión, tendremos una temporada de tormentas más que una temporada ciclónica o de huracanes que no sacudirán de muerte la relación entre los dos países. Los dos factores climatológicos que desviarán los huracanes destructivos de las costas de Norteamérica son los siguientes.

El futuro económico de América del Norte

Estados Unidos sabe que necesita a México como uno de sus principales socios comerciales y como fuente de recursos para las industrias estratégicas de futuro. La competencia feroz con China está atrayendo nuevas inversiones a Norteamérica y nuestro país se está aprovechando de esta relocalización o nearshoring de empresas que antes preferían invertir en el sudeste asiático.

Diplomacias y liderazgos militares con visión de Estado

Afortunadamente, en los dos países existen diplomáticos de carrera y militares profesionales capaces de establecer canales de comunicación y cooperación que superan las coyunturas político-electorales que pretenden dinamitar esta relación bilateral. Aunque persisten tendencias intervencionistas en algunos sectores en Washington y sentimientos antiamericanos en las instituciones de seguridad en México, estos son superados por el interés nacional que tienen los dos países para aprovechar las enormes ventajas que tiene la cooperación en todos los sectores de la relación (económicos, comerciales, migratorios, energéticos, seguridad, defensa, entre otros).

La diplomacia mexicana tendrá que desplegar en los próximos meses una estrategia muy inteligente para elevar los costos de dañar la imagen de México y atentar en contra de los derechos de los mexicanos en Estados Unidos. En el largo plazo los dos países deben trabajar en construir más puentes de entendimiento y dejar de edificar muros ideológicos que dividen torpemente el futuro de la región.

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