Desde que inició 2024, Italia viene ejerciendo su liderazgo en la Presidencia del G7, de este grupo en el que participan los países que son los autoproclamados como la élite del mundo: Italia, Canadá, Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos. El G7, en el que también participa la Unión Europea, está unido por valores y principios comunes y desempeña un papel inestimable en la defensa de la libertad y la democracia y en la solución de los retos mundiales.
Uno de los principales objetivos de la Presidencia italiana será la defensa del sistema internacional basado en normas y la relación con las naciones en desarrollo sobre todo con África.
La primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, ha decidido convertirse en un puente de unión entre la UE y África, luego de que Francia haya dado un paso atrás no solo sacando sus tropas, sino también su dinero de varios países africanos.
Meloni ha venido reiterando que el compromiso con África será una prioridad clave: “Trabajaremos para construir un modelo de cooperación basado en alianzas mutuamente beneficiosas, lejos de lógicas paternalistas o depredadoras”.
Italia, que busca ponerle el ejemplo a otras naciones de su entorno, lleva meses reforzando su estrategia diplomática y de inversiones, no solo con el África mediterránea, sino con el resto del continente, a través de su Plan Mattei que ha arrancado con 5 mil 500 millones de euros en inversiones.
Se trata de la piedra angular del nuevo “romance” entre Italia y los países del África mediterránea y tiene nombre y apellido: el Plan Mattei, en honor al fundador de Eni, Enrico Mattei.
El European Think Tanks Group (ETGG) destaca que por primera vez hay un plan con el potencial de “cambiar las reglas del juego” para la cooperación de Italia con África en materia de desarrollo.
El acercamiento de Meloni ha sido gradual hasta anunciar el Plan Mattei que viene cargado con una financiación inicial de 5 mil 500 millones de euros y está enfocado a cinco áreas clave: 1) educación; 2) agricultura, 3) salud; 4) energía; y, 5) agua.
En los países del África mediterránea, se observa a Italia como un nuevo socio estratégico, un puente fresco de inversiones y de cooperación para el desarrollo que, además, los acerca más hacia la Unión Europea.
El arribo al poder de Giorgia Meloni, en octubre de 2022, ha reubicado a África dentro de sus prioridades en materia de política exterior: la primera ministra, militante del partido Hermanos de Italia, ha asumido una postura proactiva buscando relaciones clave con Argelia, Libia, Túnez, Marruecos y Egipto, pero tampoco deja fuera al resto del continente africano.
Se trata de inversiones potenciales en el renglón energético; de fortalecer el camino de la cooperación y de una nueva forma de asociación a través de movilizar inversiones públicas y privadas.
El Instituto Affari Internazionale habla de un “cambio de mentalidad” en Italia y en su política exterior hacia África, alejada de los reproches, para ofrecer alternativas con soluciones que a través de la inversión y de la cooperación coadyuven al progreso de las economías.
Con la iniciativa actual, Roma quiere convertirse en un hub gasístico para el mercado europeo, captar así el gas natural africano y distribuirlo con eficacia y a un precio competitivo.
Pero también está fomentando las misiones de alto nivel, comerciales y de inversiones. Pretende contribuir con millonarias inversiones en los países africanos, el gobierno de Meloni quiere frenar el tsunami migratorio africano creando oportunidades y empleos, para esa juventud que decide arriesgarlo todo para llegar a Europa.





