El avance geopolítico, de defensa y económico de Europa solo fue posible por el padrinazgo proteccionista de Estados Unidos en el siglo XX: las dos guerras mundiales y varias guerras regionales delinearon el paraguas de seguridad nacional de Estados Unidos y su fuerza militar; sin la OTAN fortalecida por EU, Europa sería un archipiélago de sociedades desarticuladas.
El discurso agresivo del presidente Trump para sacudir la cómoda modorra de Europa que acredita la línea roja de defensa ante el expansionismo de Rusia y China tiene como explicación el hecho de que la política económica de Washington ya no alcanza para inversiones geopolíticas trasatlánticas.
Trump endureció la estrategia estadounidense en Europa: dar más apoyo militar pero no más subsidio productivo, obligando a la asociación europea a invertir cada uno más en gasto militar y también acrecentar los presupuestos para tecnología. En este contexto también hay que localizar las decisiones de Trump para utilizar el instrumento de los aranceles en la reconfiguración productiva de la región europea.
Para los países de Europa fue muy cómodo ahorrar gasto militar y aprovecharse de la tecnología de la globalización y de alguna manera consolidada autonomía relativa. Sin embargo, Europa cometió el error estratégico de provocar una confrontación con Rusia a través de la invitación de Ucrania –país que hace frontera física con Rusia– a la OTAN y con ello permitir la posibilidad de misiles y tropas en la línea fronteriza con oriente.
El presidente Trump ha señalado que Estados Unidos no puede consolidar nuevamente su poderío si sigue cargando con pasivos europeos que las propias naciones de la región pudieran asumir con sus propios gastos. Pero sobre todo, Trump ha señalado que Europa depende su existencia del poderío estadounidense, pero los países europeos no son lo suficientemente agradecidos de ese apoyo. De ahí que el primer paso que dio la Casa Blanca fue reducir apoyo militar a Europa para obligar a los países de la región a destinar como mínimo 2% de sus presupuestos a gastos militares, teniendo como ejemplo negativo a España que por definición populista tiene bajo presupuesto armado y se confía en la protección americana.
En el fondo, EU está redefiniendo los términos de la dependencia de Europa y está obligando a los países europeos a subordinarse a las reglas del paraguas de seguridad de EU, abandonando la autonomía relativa de Europa respecto del sometimiento a Washington. Si Europa quiere ser autónoma, que pague su Defensa y regrese su economía a EU, sería el discurso de Trump… o refrendar su dependencia.





