El 19 de octubre de 1970 murió en la Ciudad de México, el general Lázaro Cárdenas del Río, uno de los últimos generales revolucionarios que asumió la Presidencia (1934-1970) y uno de los personajes más recordados por su labor en favor del desarrollo social de las clases bajas de todo el país, mediante la aplicación de una política socialista que promovió la salud y la educación, además de cumplir el anhelo del reparto agrario por el que peleó Emiliano Zapata en la Revolución.
Si bien su gobierno promovió también el corporativismo sindical para convertir al partido gobernante en un solo bloque que tomara todas las decisiones importantes del país, también echó a andar una política de exaltación de los valores nacionalistas que cristalizaron en el muralismo de infinidad de edificios públicos por todo el país, así como la Época de Oro del Cine Mexicano, que floreció en la siguiente década.
Además, creó instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Colegio de México (Colmex) y promovió la expropiación de la infraestructura petrolera que operaba en el país.
Carrera militar en la Revolución y su acceso al servicio público
Lázaro Cárdenas nació en Jiquilpan, Michoacán el 21 de mayo de 1895. Fue el tercer hijo del matrimonio de Dámaso Cárdenas Pinedo y Felícitas del Río Amezcua. Fue el mayor de sus hermanos varones, Dámaso, Alberto, Francisco y José Raymundo y se hizo cargo de la familia en apoyo a su padre.
En plena juventud, se unió a la Revolución Constitucionalista en 1913 bajo el mando de Martín Castrejón, y alcanzó el grado de general, con apenas 25 años. Luego de la Revolución, como uno de los generales victoriosos alrededor del Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles, fue gobernador de Michoacán de 1928 a 1932.
Posteriormente fungió como dirigente del recién creado Partido Nacional Revolucionario (PNR), secretario de Gobernación durante el gobierno de Pascual Ortiz Rubio y secretario de Guerra y Marina en el periodo de Abelardo L. Rodríguez.
El 1 de diciembre de 1934 tomó posesión como presidente de México, en el que se esperaba fuera el cuarto presidente dominado por la sombra de Calles. Sin embargo, inmediatamente marcó distancia y aprovechó el apoyo institucional de los diferentes caciques alineados al PNR para romper el control impuesto por el Jefe Máximo desde que dejó el poder formalmente en 1928 y lo obligó a exiliarse en Estados Unidos en 1936.
Para consolidar su poder, creó una serie de organismos sindicales que alineó al partido oficial, para darle control corporativo de diferentes sectores como obreros, campesinos e incluso militares. Así, promovió la creación de la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
El movimiento nacionalista mexicano
Para cohesionar estos diferentes sectores, así como a la sociedad en general alrededor del ideal del triunfo de la Revolución, el gobierno de Cárdenas promovió la realización de murales monumentales en edificios emblemáticos del gobierno en todo el país. Si bien este movimiento comenzó en los años 20, durante el cardenismo, estos murales agudizaron su crítica contra la sociedad explotadora, tanto en la conquista, como en el virreinato y en el porfiriato, a manos de grandes maestros como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, quienes eran promotores abiertos del socialismo.
Brazos abiertos al mundo
En 1936, Octavio Fernández Vilchis y el propio Diego Rivera, solicitaron a Cárdenas la autorización para ofrecer asilo político a León Trotski, uno de los principales ideólogos de la Revolución Rusa, que había caído en desgracia tras la muerte de Lenin y ahora era perseguido político del régimen autoritario de Josif Stalin. Trotski recibió el asilo y vivió en México entre enero de 1937 hasta su asesinato el 21 de agosto de 1940.
Además dio refugio a unos 40 mil exiliados españoles, quienes huyeron de la Guerra Civil, entre 1936 y 1939. Esta generación heredó a México instituciones como el Colegio de México y aportaron sus conocimientos al desarrollo intelectual, económico, político y cultural del país.
Su gran obra fue la nacionalización de la industria petrolera decretada el 18 de marzo de 1938, creando las bases para el nacimiento de Petróleos Mexicanos, que con los años se convirtió en el pilar económico del país.El 19 de octubre de 1970 murió en la Ciudad de México, el general Lázaro Cárdenas del Río, uno de los últimos generales revolucionarios que asumió la Presidencia (1934-1970) y uno de los personajes más recordados por su labor en favor del desarrollo social de las clases bajas de todo el país, mediante la aplicación de una política socialista que promovió la salud y la educación, además de cumplir el anhelo del reparto agrario por el que peleó Emiliano Zapata en la Revolución.
Si bien su gobierno promovió también el corporativismo sindical para convertir al partido gobernante en un solo bloque que tomara todas las decisiones importantes del país, también echó a andar una política de exaltación de los valores nacionalistas que cristalizaron en el muralismo de infinidad de edificios públicos por todo el país, así como la Época de Oro del Cine Mexicano, que floreció en la siguiente década.
Además, creó instituciones como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Colegio de México (Colmex) y promovió la expropiación de la infraestructura petrolera que operaba en el país.
Carrera militar en la Revolución y su acceso al servicio público
Lázaro Cárdenas nació en Jiquilpan, Michoacán el 21 de mayo de 1895. Fue el tercer hijo del matrimonio de Dámaso Cárdenas Pinedo y Felícitas del Río Amezcua. Fue el mayor de sus hermanos varones, Dámaso, Alberto, Francisco y José Raymundo y se hizo cargo de la familia en apoyo a su padre.
En plena juventud, se unió a la Revolución Constitucionalista en 1913 bajo el mando de Martín Castrejón, y alcanzó el grado de general, con apenas 25 años. Luego de la Revolución, como uno de los generales victoriosos alrededor del Jefe Máximo, Plutarco Elías Calles, fue gobernador de Michoacán de 1928 a 1932.
Posteriormente fungió como dirigente del recién creado Partido Nacional Revolucionario (PNR), secretario de Gobernación durante el gobierno de Pascual Ortiz Rubio y secretario de Guerra y Marina en el periodo de Abelardo L. Rodríguez.
El 1 de diciembre de 1934 tomó posesión como presidente de México, en el que se esperaba fuera el cuarto presidente dominado por la sombra de Calles. Sin embargo, inmediatamente marcó distancia y aprovechó el apoyo institucional de los diferentes caciques alineados al PNR para romper el control impuesto por el Jefe Máximo desde que dejó el poder formalmente en 1928 y lo obligó a exiliarse en Estados Unidos en 1936.
Para consolidar su poder, creó una serie de organismos sindicales que alineó al partido oficial, para darle control corporativo de diferentes sectores como obreros, campesinos e incluso militares. Así, promovió la creación de la Confederación Nacional Campesina (CNC) y la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
El movimiento nacionalista mexicano
Para cohesionar estos diferentes sectores, así como a la sociedad en general alrededor del ideal del triunfo de la Revolución, el gobierno de Cárdenas promovió la realización de murales monumentales en edificios emblemáticos del gobierno en todo el país. Si bien este movimiento comenzó en los años 20, durante el cardenismo, estos murales agudizaron su crítica contra la sociedad explotadora, tanto en la conquista, como en el virreinato y en el porfiriato, a manos de grandes maestros como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, quienes eran promotores abiertos del socialismo.
Brazos abiertos al mundo
En 1936, Octavio Fernández Vilchis y el propio Diego Rivera, solicitaron a Cárdenas la autorización para ofrecer asilo político a León Trotski, uno de los principales ideólogos de la Revolución Rusa, que había caído en desgracia tras la muerte de Lenin y ahora era perseguido político del régimen autoritario de Josif Stalin. Trotski recibió el asilo y vivió en México entre enero de 1937 hasta su asesinato el 21 de agosto de 1940.
Además dio refugio a unos 40 mil exiliados españoles, quienes huyeron de la Guerra Civil, entre 1936 y 1939. Esta generación heredó a México instituciones como el Colegio de México y aportaron sus conocimientos al desarrollo intelectual, económico, político y cultural del país.
Su gran obra fue la nacionalización de la industria petrolera decretada el 18 de marzo de 1938, creando las bases para el nacimiento de Petróleos Mexicanos, que con los años se convirtió en el pilar económico del país.





