Como cada mes, las cifras de delitos a nivel nacional muestran dos indicadores: la numeralia que sube y baja sin mostrar una tendencia consistente y sobre todo los delitos de fuero común (locales) en 95% que corresponde a las autoridades estatales y municipales.
Estos ocho delitos que impactan las percepciones de inseguridad son de fuero común y caen en las esferas estatales y municipales.
En la estrategia nacional de seguridad del gobierno federal hay demasiada insistencia en que gobernadores y alcaldes han tardado en hacer su parte, pero la respuesta ha sido muy lenta.
La parte más importante de la estrategia insiste en la profesionalización de las policías locales donde todos los estudios han encontrado deficiencias y complicidades que inciden en la actividad delictiva.
De todos los datos, la cifra de homicidios dolosos debe llamar la atención porque su aumento es menor: 2.2%, lo que podría estar indicando que se estás llegando a su punto máximo y vendría una tendencia de disminución.
Y la mayor parte de ellos son producto de pugnas entre bandas delictivas en la disputa de territorios.
En las cifras de enero-septiembre se advierten los siguientes datos, en comparación con el mismo periodo de 2018:
1. El total de los delitos subió 10%.
2. El total de los delitos contras la vida incrementó 5.9%.
3. El total de homicidios creció 11.2%.
4. El total de homicidios dolosos (la cifra de mayor impacto en seguridad) apenas aumentó 2.2%.
5. Los feminicidios, delitos que han centralizado la atención y las protestas públicas, se disparó hacia arriba 17.1%
6. Los secuestros también tuvieron un crecimiento alto: 43.3%.
7. Los delitos contra el patrimonio (robos de todas las formas) crecieron 35%.
8. Y el narcomenudeo detectado y con carpetas de investigación subió 21.7%.











