Bajo el patrocinio del Wilson Center y el Mexico Institute, Iñigo Guevara Moyano –quien es director de Janes Strategic Services y profesor adjunto en el Programa de Estudios de Seguridad de la Universidad de Georgetown— presentó su estudio De una fuerza de combate en plena modernización a gerentes del desarrollo nacional: las fuerzas armadas de México bajo AMLO, en el cual sostiene que “en la última década, las fuerzas armadas mexicanas expandieron y cultivaron sus capacidades operativas, creciendo más allá de sus roles internos históricamente estrechos y hacia una mentalidad moderna de participación internacional”, pero que actualmente se dedican más a proyectos de infraestructura.
Es en el apartado dedicado a la Fuerza Aérea Mexicana –por ser objeto de este espacio— en donde nos queremos detener y revisar lo escrito por el especialista.
En primer término, Guevara Moyano explica que “la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), que tradicionalmente cumplía una función de apoyo al Ejército, recibió importantes recursos para comenzar a modernizar parcialmente sus activos de movilidad aérea, vigilancia y ejecución del espacio aéreo e inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR).
La FAM publicó planes para adquirir unos 275 aviones entre 2015 y 2030, que incluyen más de 100 aviones de combate y cerca de 150 helicópteros, y el resto son activos de transporte e ISR, incluidos aviones de alerta aérea temprana y control (AEW&C).
Si bien la mayoría de estos activos se adquirirían en los EE.UU., los planes también requerían la adquisición de 48 helicópteros rusos, 7 aviones de transporte españoles y 3 AEW&C brasileño-suecos” “Junto con la lista de requisitos para actualizar su flota, la FAM elaboró un rumbo para su evolución, a través de un reordenamiento territorial que incluyó la creación de nuevas regiones aéreas, un plan de expansión de bases aéreas y la participación en una serie de ejercicios de cooperación internacional, principalmente con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF).
A partir de 2015, la FAM, la Fuerza Aérea Norte de EE.UU., (AFNORTH), el Comando Norte (NORTHCOM) y la Defensa Aérea de América del Norte (NORAD) lanzaron la serie de ejercicios Amalgam Eagle diseñados para promover la confianza y la interoperabilidad.
Amalgam Eagle creció muy pronto para incluir agencias civiles de ambos países en un esfuerzo verdaderamente binacional”.

La evaluación que hace el autor del momento que viven actualmente las fuerzas armadas mexicanas se sintetiza en el siguiente párrafo: “la visión de seguridad nacional de la administración entrante de AMLO fue inicialmente un rompecabezas para los militares, ya que se parecía más a una de seguridad pública ni siquiera de seguridad interior.
La visión no consideró que México enfrentara amenazas externas y, por lo tanto, no habría continuidad en el desarrollo para convertirla en una fuerza armada con capacidades de potencia media”.
Respecto a la FAM, señala que “por lo tanto, es probable que el plan original de la FAM, publicado en 2015, para modernizar su fuerza al 2030 se vea afectado negativamente debido a la falta de recursos asignados para financiarlo.
De hecho, los objetivos de 2018 no se cumplieron y la actual administración no ha señalado la intención de continuar trabajando para lograrlos”.
En la siguiente edición comentaremos, por cuestión de espacio, el tema de la evaluación técnica que el especialista hace de las fuerzas armadas mexicanas.
Aviación militar en el mundo
Pese a pandemia y conflictos armados, la venta de aviones y helicópteros militares prosigue.
En una venta llamativa, Estados Unidos venderá 12 helicópteros de combate AH- 1Z King Cobra a Nigeria, en una transacción valuada en mil millones de dólares.
Cabe recordar que este modelo es la evolución del famoso helicóptero de ataque Cobra que opera la Marina de la Unión Americana.
Nigeria, de concretar la operación que ya fue aprobada por el gobierno estadounidense, tendrá una interesante flota de helicópteros de ataque, pues el AH-1Z operará conjuntamente con el Mi-35M de fabricación rusa.
Siguiendo con las naves de alas rotativas, otra compra que se informó fue la de Filipinas que adquiere 17 unidades del Mi-17 ruso, con un costo de poco más de 243 millones de dólares.
En otra noticia interesante, diversos medios han informado que Rumania suspendió los vuelos de sus cazas Mig-21 Lancer –una versión modernizada del veterano caza ruso— por los continuos accidentes que han tenido estas unidades.
Desde principios de siglo, dadas la enorme cantidad de aviones de este modelo, varias naciones emprendieron planes de modernización para que siguiera sirviendo en distintas fuerzas aéreas, pero todo tiene un límite y ahora Rumania va a apoyar las tareas de su aviación militar en el F-16 estadounidense, planteando incluso la compra de 32 cazas a Noruega que los retira del servicio para adquirir F-35. Quizá estemos ante la jubilación de todo un ícono aéreo como es el Mig-21.





