Las nuevas/viejas relaciones México-EEUU

Diálogo de Alto Nivel México EEUU

En medio de indicios de tratos más comedidos de la Casa Blanca hacia Palacio Nacional y con discursos coincidentes de que ahora sí las cosas van a ser diferentes, el saldo real del Diálogo de Alto Nivel sobre seguridad entre los gobiernos de México y EEUU dejó ver en toda su claridad la asimetría en las relaciones entre las dos soberanías.

La propuesta del canciller mexicano Marcelo Ebrard Casaubón fijó criterios de autonomía soberana, pero al mismo tiempo mostró la falta de desarrollo, recursos y definiciones operativas para una independencia que no esté atada a las prioridades estadounidenses.

La reunión, en un enfoque consolidado, se centró en el tema del narcotráfico entre las dos naciones. México avanzó bastante en la definición de sus intereses nacionales vis a vis los intereses nacionales de Washington. Sin embargo, el modelo de autonomía nacional de México requiere una definición de seguridad nacional como punto central en las relaciones bilaterales. México se sigue moviendo en el concepto de nacionalismo moral.

La participación de México en un programa bilateral de seguridad exige definiciones, doctrinas y sobre todo estructuras funcionales de tipo militar y policiaco que descansen en presupuestos y personal estratégico. Como dato referencial, la estructura militar de Estados Unidos descansa en un presupuesto de 700,000 millones de dólares (14 billones de pesos, dos veces el presupuesto federal mexicano de 2022) y en comandos operativos en todo el mundo.

La iglesia católica como no-poder

Para darle viabilidad a las conclusiones del acuerdo bicentenario, México requerirá inversiones, estructuras y centralidad en toda su área de las tres seguridades: pública, interior y nacional. Aceptar el acuerdo del Diálogo de Alto Nivel con las actuales estructuras y presupuestos de seguridad llevará a seguir dependiendo de las aportaciones regateadas por la Casa Blanca. Y sobre todo el acuerdo exigirá que México ingrese a una doctrina de seguridad nacional activa y con funcionalidad interna.

México ha sobrevivido al acoso estadounidense –y la conquista de medio territorio mexicano en 1847 sigue marcando la conciencia nacional– con nacionalismos simbólicos que terminaron de dinamitar las consecuencias del tratado de Comercio libre y la subordinación estratégica de México a los intereses estadounidenses.

El Entendimiento Bicentenario fue, en los hechos, retórico, simbólico y circunstancial y será ineficaz si México no ingresa, con altos costos presupuestales, a la doctrina de seguridad nacional geopolítica, y seguirá participando de manera subordinada bajo el concepto de la seguridad nacional del imperio.

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