El Consejo de Seguridad de la ONU (CSONU) es el foro global con la mayor responsabilidad en el mundo para mantener la paz y seguridad internacionales y México forma parte del bienio 2021-2022. Este mandato que recibió en 1945 se ha cumplido con claroscuros, pero a pesar de ello es el espacio más importante en donde se atienden los mayores conflictos de la humanidad.
La Carta de las Naciones Unidas, el cual es el tratado internacional más importante hasta nuestros días, establece que las resoluciones del Consejo de Seguridad tienen carácter de cumplimiento obligatorio para todos sus Estados miembros e inclusive para aquellos que no son miembros de la ONU. Esta es una de las razones principales por las que hay una larga lista de países que buscan ocupar alguno de los diez asientos no-permanentes que tienen una duración de dos años.
Antes de continuar, debemos recordar que hay cinco países que ocupan un asiento permanente y que son las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial y son: Estados Unidos, la Federación de Rusia (como heredera de la URSS), Reino Unido, Francia y China. Por supuesto que esta correlación de fuerzas ha sido criticada por potencias emergentes más importantes como Alemania y Japón que reclaman un asiento permanente en el Consejo de Seguridad porque fueron desplazadas al igual que Italia por haber perdido la Gran Guerra en 1945.
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México fue electo para el bienio 2021-2022 para ocupar uno de los dos espacios en el Consejo asignados, por costumbre diplomática, a la región de América Latina y el Caribe. Pero para llegar a esta honrosa posición se tienen que subir algunos escalones previos. El primero es manifestar públicamente al grupo de países de América Latina y el Caribe la intensión de formar parte de esta institución al menos con cinco años de anticipación. Por ejemplo, la lista para formar parte del Consejo ya sobrepasa el año 2040. Si no pasa nada extraordinario, México regresará en dos décadas a este foro global.
Por ejemplo, para contextualizar la importancia que le dan otros países al Consejo de Seguridad, Brasil tendrá su onceava participación solamente empatando a Japón con este mismo número de elecciones favorables. Brasil se alió desde el siglo XX con Alemania y Japón para reclamar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad por su peso político, económico y global. Sin embargo, México y Argentina se han opuesto a que Brasil ocupe un espacio como miembro permanente por dos razones. La primera porque nuestro país está convencido que no puede haber países de primera y de segunda con privilegios de un asiento permanente. En segundo lugar, porque Brasil no representa los intereses de toda la región latinoamericana y tampoco de México.
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Regresando al tema de México, esta es la quinta ocasión en la que participamos. La primera ocasión se realizó en 1946, a tan solo unos meses de la creación de la ONU. Después de casi cuatro décadas de no estar en el Consejo fuimos electos por la comunidad internacional para el período 1980-1981. Durante estos años, Porfirio Muñoz Ledo fue el representante de México en la ONU y participó en importantes debates como la intervención soviética en Afganistán. Después de otras dos décadas, México regresa por iniciativa del ex canciller Jorge Castañeda para el bienio 2002-2003. Nuestro país decide contender por una posición no permanente a pesar que Guatemala se había anotado con anterioridad. La cancillería mexicana tuvo que desplegar un esfuerzo diplomático muy importante para ganar esta posición a Guatemala que decidió no bajarse de su intención por ocupar un asiento no permanente el CSONU.
El presidente Vicente Fox enfrentó una crisis diplomática muy fuerte en estos años con Estados Unidos porque este país quiso utilizar al CSONU para legitimar una intervención armada en Irak argumentando falsamente la presencia de armas de destrucción masiva. En esta época México era mucho más afín a la posición francesa de no apoyar una resolución de intervención en Irak. La razón al final del día le asistió a México. Afortunadamente, Estados Unidos desistió de presentar una resolución en el Consejo para invadir ilegalmente a Irak. Lamentablemente, la intervención se ejecutó a través de una coalición de países que siguieron al gobierno de George W. Bush.
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La cuarta ocasión que México participó fue en los años 2009-2010 durante el sexenio del presidente Felipe Calderón. El presidente Calderón aceptó contender por esta posición luego que su antecesor lo anotara para este bienio. Mexico regresó al máximo órgano de la ONU en un momento no tan complejo como en las dos anteriores participaciones. Durante el mes de noviembre, México asume la presidencia rotativa del Consejo de Seguridad de la ONU y ha informado que promoverá la siguiente agenda: solución pacífica de las controversias, promover el Estado de derecho, atención de los niños en conflictos armados, impulsar la perspectiva de género, combate al tráfico de armas y mejorar los métodos de trabajo del Consejo.
Con la presencia del jefe del Estado mexicano el 9 de noviembre en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York, el país refrenda su compromiso con las grandes causas de la humanidad como lo es el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. México debe asumir a plenitud su responsabilidad como potencia regional y mundial y debe seguir participando en estos importantes foros. La voz de México es muy respetada por otras naciones por su tradición pacifista y en favor del desarrollo humano sostenible.
- @gerodriguezsl





