La migración ocupa un lugar cada vez más relevante en las políticas de seguridad, bajo el argumento de que es un factor de riesgo para prevenir la entrada de posibles terroristas.
Con este planteamiento, Natalia Armijo Canto firma la presentación del libro Migración y Seguridad: nuevo desafío en México, publicado por el Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), publicado en marzo de 2011.
Armijo Canto fungió como editora de la obra, precedida de un interesante palmarés académico: doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM; profesora-investigadora de tiempo completo de la Universidad de Quintana Roo desde 1995. Además, es especialista en temas de desarrollo y cultura en Centroamérica y El Caribe, así como consultora internacional en temas de género, medio ambiente y migración.
En su texto de presentación, la doctora Armijo señala que a partir del ataque contra las Torres Gemelas, “las políticas de migración y de seguridad parecen estar cada vez más estrechamente relacionadas”, mientras que en los siglos XIX y XX los países tenían “políticas libres de migración sin verse afectados en su seguridad nacional o en la de sus habitantes”.
El tema de seguridad internacional se vio revolucionado a partir de los ataques del 11 de septiembre de 2001. A partir de este punto, la migración tomó un lugar “cada vez más relevante en las políticas de seguridad para prevenir la entrada de posibles terroristas”, en un fenómeno cada vez más tangible en Estados Unidos y desde allí se ha extendido a otros países, incluido México, como un lugar clave de paso de migrantes provenientes de Centro y Sudamérica (pero también de Asia, África y el Caribe), para ingresar a Estados Unidos por la frontera sur.
“Los migrantes enfrentan amenazas y riesgos muy graves, especialmente los sectores más vulnerables como las mujeres y los menores: extorsión, secuestros, violaciones e incluso la muerte”, advertía la investigadora desde la década anterior, en un fenómeno que se ha visto agudizado después de la pandemia.
La desesperación que viven los habitantes de países como Venezuela, Haití o Nicaragua han obligado a sus habitantes a salir huyendo y cruzar el continente a pie, pidiendo ayuda humanitaria y enfrentando todo tipo de peligros al entrar a territorio mexicano.
“Se puede afirmar que la securitización de la migración lejos de ayudar a la seguridad de los migrantes, los ha convertido en víctimas; el crimen organizado crece en México y tiene a los migrantes entre sus objetivos. La situación presenta un nuevo desafío para los Estados y en México no se ha logrado encontrar mecanismos para enfrentar este serio problema humanitario”, añadió la especialista, señalando que los esfuerzos nacionales descoordinados simplemente han agravado la situación en el continente.
Estados Unidos trata de alargar lo más posible la entrada de migrantes por sus fronteras, para contener la entrada ilegal a su territorio. Países de paso en Centroamérica y Sudamérica, buscan dejar pasar a los migrantes de la manera más ágil e inocua, para evitar que permanezcan por mucho tiempo en sus territorios y les brindan mínimas medidas de seguridad, refugio, atención médica o alimentación.
Mientras que México resolvió convertirse, de facto, en tercer país seguro, convirtiendo su frontera norte en un campamento masivo de refugiados, sin infraestructura o recursos suficientes para atenderlos de manera digna. El esfuerzo de México con Estados Unidos no estableció mecanismos para atender y proteger a decenas de miles de migrantes, que durante su trayecto son víctimas de extorsiones, asaltos, secuestros, violaciones e incluso reclutamiento por parte de grupos criminales.
“Se puede afirmar que la securitización de la migración lejos de ayudar a la seguridad de los migrantes, los ha convertido en víctimas; el crimen organizado crece en México y tiene a los migrantes entre sus objetivos. La situación presenta un nuevo desafío para los Estados y en México no se ha logrado encontrar mecanismos para enfrentar este serio problema humanitario”, señaló la especialista en su análisis y concluyó: “Es necesario un análisis profundo de las implicaciones de la securitización de temas cuando no se acompaña de un adecuado diseño de políticas. Contribuir a este análisis es el propósito de este libro”.
La obra consta de 11 artículos sobre casos específicos de la migración a nivel local, a ambos lados de la frontera.





