Narco cultura y distorsión de la figura criminal

Narco cultura y distorsión de la figura criminal

Uno de los episodios más decadentes y desafortunados de la sociedad mexicana es la adulación de criminales que han destruido comunidades enteras y cegado miles de vidas, la narco cultura es el ejemplo más claro de la putrefacción social, derivada de las actividades criminales más lacerantes para la nación azteca, los líderes criminales son considerados antagonistas del Estado Mexicano y del Estado de Derecho, pero desde la óptica popular sus acciones antisociales se convierten en hazañas épicas que son alimentadas y glorificadas por la fantasía popular.

Es entonces que la admiración y adulación crece hacia los grandes capos colombianos y mexicanos, quienes han puesto en jaque la estabilidad de ambas naciones en las últimas décadas provocando muerte y desolación.

Entonces ¿qué es lo que provoca la admiración hacia estos criminales? La respuesta podría parecer simple: los estilos de vida, poder, dinero etc.

; pero sin duda es más compleja, ya que es un constructo social que supera la conciencia sobre el daño que provocan estos criminales, a pesar de esto, son enaltecidos por la cultura popular, la mercadotecnia, los medios masivos de comunicación, las casas productoras de contenido multimedia y la música siendo esta actividad la que más aporta a la distorsión de las figuras criminales ubicándolas como modelos de éxito para las juventudes y nichos vulnerables de la sociedad mexicana.

La palabra narco cultura es un compuesto que trata de categorizar las formas de vida y actuar de las personas que están inmersas en el mundo del narcotráfico, es decir su modus vivendi y la permeabilidad del mismo en el resto de la sociedad, siendo la mitología y la fantasía de la vida y el poder de los grandes narcotraficantes el producto de consumo popular más atractivo y lucrativo en nuestro país.

Entonces no es sorpresa que la narco cultura esté presente en todos los ámbitos de la vida cotidiana, es preciso mencionar que adular a estos delincuentes crea espacios más inseguros alejando al ciudadano del Estado de Derecho y fomentando su acercamiento hacia los grupos criminales, dando como resultado la comisión de delitos y el engrosamiento de las filas del crimen organizado, donde no solamente las personas de escasos recursos participan al no encontrar empleos que satisfagan las necesidades más elementales, sino que ahora jóvenes profesionistas que no están en condición económicamente vulnerable buscan entrar al mundo criminal, motivados por la ambición y la promesa de poder que emana de la industria criminal, las figuras criminales son admiradas por su «astucia e ímpetu» al ir en contra de las autoridades y de la ley, siendo una conducta peligrosamente atractiva sobre todo para los adolescentes, es preciso mencionarlo, ya que de acuerdo a datos de UNODC la carrera criminal de un individuo en Latinoamérica comienza a la edad de doce años.

La narco cultura también seduce a personas que no están inmersas en actividades ilegales, basta con observar que a través de los narcocorridos las personas fantasean con estar en las situaciones relatadas, no solo los civiles, policías y soldados también son consumidores de este producto cultural, no es sorpresa que en las patrullas y convoyes se escuchen dichas producciones y con ellas “el personal se prepare mentalmente para la batalla”.

Es entonces necesario analizar los ámbitos en los cuales la narco cultura y la distorsión de la figura criminal se forman, moldean y evolucionan.

El primero y más importante es la música ya que funge como medio principal para la creación de las leyendas populares, siendo los corridos la composición más utilizada para hacer llegar mensajes entre grupos criminales, así como para alimentar el imaginario colectivo; la moda a su vez va de la mano con la música y toma un papel trascendental ya que con del uso de ciertas marcas, modelos, prendas y la combinación de las mismas, la gente busca imitar e inclusive utilizar el acento y lenguaje de las zonas territoriales donde el crimen organizado se encuentra más arraigado creando afición e identidad con las figuras criminales, en este sentido el Estado de Sinaloa es el epicentro de los dos factores en análisis y de los próximos a mencionar; también aparece en escena la estética, en especial la denominada estética buchona, protagonizada particularmente por mujeres que buscan atraer a los narcotraficantes más poderosos a través de la belleza física, para ello las “buchonas” se someten a distintas cirugías estéticas como el aumento de senos y modelación corporal, la máxima representante y modelo del estilo de vida mencionado es Emma Coronel, esposa de Joaquín «El Chapo» Guzmán quien a su vez es la figura criminal más admirada en México, sobre todo cuando la revista Forbes lo añadió a la lista de los hombres más ricos a nivel Internacional.

Es preciso mencionar a la religión católica en la escena de la narco cultura, el dogma católico ha sido modificado y distorsionado dentro del fenómeno y se ha expandido entre la sociedad siendo aceptada y arropada por algunos feligreses formados dentro de esta religión, podemos mencionar el ejemplo de Jesús Malverde «El Santo de los Narcos».

En contacto con el crimen organizado la iglesia católica ha recibido «aportaciones» para edificar iglesias como la de la Colonia El Tezontle en Pachuca Hidalgo, patrocinada por el ex líder «Z» Heriberto Lazcano y ubicada justo al lado de la 18va. Zona Militar de dicha ciudad.

A su vez, las narco series y las redes sociales tienen un alcance extraordinario entre la población siendo los jóvenes el Target de consumo, las narco series glorifican y hacen apología sobre las actividades ilegales retratadas en su propuesta multimedia, distorsionan la realidad mostrando a las figuras criminales como justos, valerosos, cautivadores y sagaces, constructo alejado totalmente de la realidad, argumentando erróneamente que la historia relatada en la trama es basada en hechos reales, sólo basta realizar una búsqueda rápida en las aplicaciones vía streaming para apreciar un catálogo amplio y robusto de narco series; en segundo lugar, las redes sociales juegan un papel primordial en la formación de la narco cultura ya que atraen y enganchan a nuevos participantes de las actividades criminales, redes sociales como Instagram y Tiktok están cargadas de perfiles que emulan la vida de los grandes señores del narcotráfico, por ejemplo la cuenta de Emma Coronel en Instagram se encuentra verificada y cuenta con 712 mil followers y los hijos de el “Chapo” cuentan con más de 20,000 seguidores, es entonces que el constante bombardeo de imágenes relacionadas con el lujo y el poder y el contraste con la realidad económica de nuestro país, vuelven más atractivas las acciones y el modus vivendi de las figuras criminales, el poder de la repetición toma un papel fundamental para la normalización de la violencia y la criminalidad, dicha repetición es un concepto que Sigmund Freud definió para intentar dar un fundamento al impulso de los seres humanos a repetir actos, pensamientos, sueños, juegos, escenas, inclusive situaciones desagradables o incluso dolorosas.

La narco cultura es un fenómeno arraigado a la identidad de la sociedad mexicana, los efectos que produce los podemos palpar diariamente en nuestro país, nuestras Policías y Fuerzas Armadas se enfrentan a las balas, pero también a la aprobación popular de las figuras criminales; cada vez son más comunes las escenas de policías y soldados confrontados con comunidades, desarmados y retenidos por civiles, comenzando el declive en la dignidad de las instituciones del orden, es así estimado lector, que la narco cultura es un arma mediática que inclina la balanza a favor del crimen organizado.

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