Narco en EEUU: Ovidio no importa

Extradición de Ovidio Guzmán a EEUU

El encarcelamiento y deportación de dos de los principales líderes del Cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán y su hijo Ovidio Guzmán López, causó mucho gusto en las estructuras de seguridad de México y EEUU, pero con la circunstancia agravante de esas acciones carecen de relevancia en términos de disponibilidad y venta de drogas dentro del territorio estadounidense.

El problema en las drogas en Estados Unidos es de venta casi libre de productos en las calles, no del número de capos encarcelados. Alrededor de una docena de importantes figuras del narcotráfico están presas en Estados Unidos, pero el tráfico y consumo de drogas no sólo no ha disminuido, sino que ha aumentado de manera exponencial.

La lista de capos en prisiones americanas es importante: Alfredo Beltrán Leyva, la Barbie Valdez Villarreal, Juan García Abrego, Benjamín Arellano Félix, el Lic. Dámaso Alonso, Juan José Quintero Payán, Osiel Cárdenas Guillén, Vicente Zambada y Rubén Oseguera hijo del Mencho, además del Chapo y su hijo Ovidio y del secretario de Seguridad Pública del Gobierno de Calderón, Genaro García Luna, sentenciado por complicidades con el Cártel de Sinaloa.

El problema de drogas en Estados Unidos no es de grandes jefes presos o libres, sino de la disponibilidad de los estupefacientes. El Chapo y su hijo Ovidio han sido acusados en Estados Unidos de ser los responsables del tráfico de fentanilo que ingresa ilegalmente, pero el arresto de los dos jefes no ha disminuido el flujo ni la disponibilidad. De acuerdo con evaluaciones anuales de la DEA, el Cártel de Sinaloa controla el tráfico de fentanilo y su venta en las calles dentro de Estados Unidos, sin que las autoridades tengan la prioridad de atacarlas.

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La fórmula que anima el narcotráfico en Estados Unidos es muy sencilla: la demanda de droga por parte de los adictos estadounidenses determina el volumen de la oferta, y más cuando las autoridades americanas carecen de programas específicos para penalizar y perseguir el tráfico en las calles, a partir del criterio de que el consumo de drogas es un derecho individual.

El problema resulta aún más grave: el fentanilo que llega de México a EEUU se procesa para mezclarlo con drogas veterinarias y producir la droga trans o zombie, que está matando a más de cien mil consumidores al año; es decir, que el problema se extendió a Estados Unidos y ya no sólo de México.

Mientras la Casa Blanca no combata el consumo de drogas, el tráfico seguirá existiendo y expandiéndose.

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