La Organización Meteorológica Mundial confirmó una probabilidad del 805 de que se establecieran condiciones del fenómeno de El Niño entre junio y agosto de 2026, cifra que aumentó al 905 para el periodo posterior, en una actualización que reforzó las alertas internacionales sobre impactos climáticos significativos.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que esta actualización resultó clave debido a que El Niño fue un factor determinante en la configuración de los patrones meteorológicos globales, con efectos que se extendieron más allá del océano Pacífico e influyeron directamente en la agricultura, el suministro energético, el comercio y los recursos hídricos.
El organismo internacional explicó que las temperaturas del océano Pacífico tropical se habían mantenido hasta 6 °C por encima del promedio en algunas mediciones, lo que incrementó la preocupación de que el fenómeno pudiera intensificarse y detonar episodios extremos en distintas regiones del mundo, especialmente en comunidades vulnerables.
La OMM recordó que el último evento de El Niño 2023-2024 había sido uno de los cinco más intensos registrados y había contribuido a los récords de temperatura global observados en 2024, subrayando que, aunque el cambio climático no aumentó necesariamente la frecuencia del fenómeno, sí amplificó sus impactos al reforzar la energía atmosférica disponible para eventos extremos como sequías, olas de calor y lluvias torrenciales.
Finalmente, la organización destacó que los pronósticos estacionales y los sistemas de alerta temprana habían sido fundamentales para la toma de decisiones gubernamentales y la protección de la población, al tiempo que reiteró que el monitoreo constante del fenómeno permitió anticipar riesgos y fortalecer la preparación internacional frente a un escenario climático cada vez más dinámico y desafiante.





