Patrullaje en la Selva Maya: La lucha contra la tala ilegal en la frontera Guatemala-México

Patrullaje en la Selva Maya: La lucha contra la tala ilegal en la frontera Guatemala-México

A nivel mundial cerca del 78% de los bosques primarios han sido destruidos por humanos y el 22% restante se ha visto afectado por la extracción de madera; sólo el 12% de los bosques están asignados a la conservación de la biodiversidad.

Si bien por un lado sabemos que los árboles liberan oxígeno y transforman el dióxido de carbono en biomasa, reduciendo el efecto invernadero; son fuente de materia prima para la elaboración de medicinas, alimentos, papel, combustible, fibras, corcho, resinas y caucho, es decir, con un objetivo comercial, abriendo la posibilidad de una tala clandestina, como la que se vive en la frontera de México y Guatemala.

Para demostrarlo, los investigadores Alejandro Melgoza y Alex Papadovassilakis, de Insight Crime, dieron a conocer su reportaje Patrullaje en la selva Maya: La lucha contra la tala ilegal en la frontera Guatemala-México, donde revelan cómo gran parte de la densa selva de la Reserva de la Biósfera Mirador Azul en Petén, en el extremo norte de Guatemala, un grupo élite de guardaparques y militares buscan detener el fenómeno de la tala clandestina.

En la investigación, se explica que una oscura red de taladores comenzó a ingresar a territorio guatemalteco desde el 2018 en busca de granadillo, ya que las reservas en el lado mexicano empezaron a escasear.

La investigación, dividida en siete capítulos, se realizó en la Reserva de la Biósfera Maya, una reserva natural cuya extensión posee más de 2 millones de hectáreas y alberga a 2 mil 800 especies de plantas y animales.

Dentro del reportaje Patrullaje en la selva Maya: La lucha contra la tala ilegal en la frontera Guatemala-México, queda en evidencia cómo los guardaparques realizan los recorridos en pequeños grupos y sin armas, a pesar de que están expuestos a criminales.

Los patrullajes, según narra uno de los capítulos de esta investigación, han dejado como resultado alrededor de una decena de arrestos por tala o cacería ilegal.

Patrullaje en la Selva Maya: La lucha contra la tala ilegal en la frontera Guatemala-México

También han ayudado a documentar la extracción ilegal de aproximadamente 200 árboles de granadillo entre 2018 y 2021, con un valor estimado de $1.4 millones de dólares cuando la madera llega a los puertos de México.

Para la investigación, ya en suelo mexicano, se tomó como referencia la Reserva de la Biósfera de Calakmul, una zona que alcanza las 723 mil 185 hectáreas y alberga el 80 por ciento de las especies vegetales de la Península de Yucatán, además de casi 100 especies de mamíferos, 75 de reptiles, 18 de anfibios y 350 de aves.

En el texto se explica que la estructura de tala de madera está altamente organizada y, a nivel local, son los lugareños empobrecidos quienes sirven como mano de obra barata para realizar el “trabajo sucio”.

A los taladores, que por lo general son personas de pocos recursos que viven en aldeas dentro de la reserva, se les paga entre 12 mil y 15 mil pesos el metro cúbico de granadillo, Es decir, una jugosa cantidad dinero en comunidades cuyos habitantes trabajan como jornaleros en ranchos.

Pero son los intermediarios de la red criminal, de acuerdo a la investigación, muchas veces empresarios que viven lujosamente en grandes ciudades son quienes realmente sacan provecho de la tala ilegal.

Toda esta logística se puede financiar gracias al jugoso precio del granadillo y es lo que les permite a los intermediarios y las empresas de madera de la red gozar de sus ganancias substanciales con una apariencia de legalidad, mientras los taladores locales asumen el riesgo de ser capturados en flagrancia por las autoridades.

De acuerdo con los cálculos de los guardaparques, el metro cúbico “lavado” asciende a unos $70 mil pesos para los intermediarios o “coyotes”, gente con dinero de Ciudad de México o Yucatán que reclutan los taladores locales y compran grandes cantidades de madera ilegal en nombre de clientes en mercados extranjeros.

Pese a ello, entre 2012 y 2021 en Campeche, solo se logró confiscar un total de 120 metros cúbicos de granadillo.

Y estos podrían estar valorados en unos 9.4 millones de pesos mexicanos.

Y en el mismo periodo solo ha habido cuatro denuncias.

Sobre la forma de transportación, los investigadores establecen a Puerto Progreso, una aduana ubicada en Yucatán, como del mayor tráfico de madera, hacia el mercado internacional.

Aquí es donde llegan los camiones cargados con troncos de granadillo.

De oscura belleza, dureza y resistencia, la madera de granadillo o palo rosa se ha convertido en un preciado objeto de deseo en los países asiáticos en la última década, especialmente en China, por ser materia prima para fabricar tradicionales muebles de color rojizo.

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