Política para militares: Prospectiva 2023

Política para militares: Prospectiva 2023

El pasado 15 de diciembre terminó el Primer Periodo Ordinario del Segundo Año de Sesiones del Congreso de la Unión.

Eso significa que se superó la primera mitad de la actual LX Legislatura (2021- 2024).

A partir del primero de febrero, solo quedarán tres periodos de sesiones más antes de finalizar oficialmente el 30 de abril de 2024.

En sexenios anteriores, las legislaturas terminaban prácticamente una vez aprobado el paquete económico del último año de gobierno.

A partir de ese momento las personas legisladoras comenzaban a solicitar licencias de su cargo para competir por otro puesto, o acomodarse en los equipos de campaña para alguna gubernatura o incluso la presidencia.

Sin embargo, la restauración de la posibilidad de reelección inmediata, y la posibilidad de no solicitar licencia en caso de competir por la permanencia, modificó las dinámicas de operación al final de la pasada LXIV Legislatura (2018-2021) y posiblemente sigan los cambios al final de la presente.

Para dar dos ejemplos de lo arriba expuesto, las comisiones siguieron operando de manera aceptable cuando la rotación entre diputadas y diputados suplentes fue baja, y las presiones del presidente por impulsar su agenda durante la pandemia de COVID-19 hicieron que la legislatura sesionara incluso después de las elecciones de junio de 2021, a meses que se instalase el actual Congreso.

¿Cómo será el inicio de la recta final del gobierno de López Obrador en las cámaras de Diputados y Senadores? Aunque nadie tiene una bola de cristal, podemos imaginar algunos elementos.

En primer lugar, durante 2023 López Obrador se concentrará en comunicar su legado, como políticas y obras de infraestructura.

Los que tengan un grado aceptable de avance serán presentados como grandes logros, o al menos se tratará de disfrazar su escaso éxito con anécdotas y propaganda, como el AIFA.

Al contrario, el Congreso, particularmente la Cámara de Diputados, será campo de batalla en cuanto al debate sobre la reasignación o no de partidas presupuestales extraordinarias para que salgan a tiempo.

La sucesión presidencial podría disminuir la cohesión al interior de las bancadas de Morena en ambas cámaras, especialmente si en su interior se encuentran diversas personas precandidatas para gubernaturas, o incluso la presidencia.

Difícilmente dejarán al partido, pues las posibilidades de continuar con una carrera política sostenible son casi nulas si se fuesen a la oposición.

Más bien, usarán su peso político y la amenaza de salirse como moneda de cambio para acomodarse en el próximo sexenio.

Bajo este mismo rubro, será interesante ver la capacidad de chantaje que tengan personas diputadas y senadoras que aspiren a reelegirse, sea en su primera ocasión o incluso en la segunda.

Quienes tengan trabajo de base acumulado a lo largo de seis años pueden tener mayor fuerza frente a Morena, en caso de que el partido desee no apoyarlos en su reselección.

Será interesante observar el peso de grupos de interés en estados y distritos que les impongan costos electorales a las personas legisladoras por algunas decisiones en 2024, y la capacidad que tengan de ser creíbles.

En todo caso, es poco probable que la dirigencia guinda pueda imponer a rajatabla su agenda, como lo hizo durante la primera mitad de la actual legislatura.

En todo caso, la cercanía de las elecciones también elevará los costos de colaboración con Morena para los partidos satélite, y hará que desaparezcan; toda vez que desmarcarse será necesario para diferenciarse del partido en el poder si se desea tener una agenda propia. Pero esto es algo natural en cualquier democracia.

Al respecto, la interrogante será la capacidad de López Obrador para controlar el acceso a las candidaturas del Congreso o las personas legisladoras de su partido, el PT y el PVEM: ¿se centrará en la candidatura presidencial, o dejará que quien sea candidato designe? ¿Tendrá la capacidad para imponer personas, una vez que se tenga claro quién será la “corcholata” premiada?

En cuanto a temas relevantes, solo se anticipa el desenlace de las escaramuzas por la reforma electoral, particularmente en cuanto a la renovación de cuatro asientos del Consejo General del INE: ¿logrará López Obrador su captura, al designar dos o tres asientos, o tendrá que negociar con a oposición? Eso y todo lo relativo a reasignaciones presupuestales y el PEF 2024 serán quizás los únicos dos grandes asuntos de agenda legislativa de cara a 2023; siendo lo demás fundamentalmente distractores.

Dicho lo anterior, les deseo un próspero año nuevo. Veamos qué nos depara 2023.

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