Por la espiral: África el gran dolor de cabeza para la Unión Europea

África

Que África sea el continente olvidado para la Unión Europea no significa que lo que sea para Rusia o para China, dos países que cada vez extienden más sus tentáculos a diversos países africanos sabedores de la relevancia económica en el renglón de las materias primas y de las llamadas tierras raras.

A los africanos les puede mucho un sentimiento anticolonialista y el Kremlin utiliza a favor ese pasado emocional para llevar a cabo una serie de operaciones instrumentalizadas desde hace años a través del Grupo Wagner.  

La incertidumbre al respecto de la continuidad de Wagner en África ha provocado mucha inquietud en varios mandatarios africanos que llevan tiempo pagando por sus servicios de seguridad y de defensa en una región altamente vulnerable a los golpes de Estado  y a la creciente amenaza de los grupos terroristas yihadistas como el Estado Islámico del África Occidental, Boko Haram, Al Qaeda; entre otros más. 

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El supuesto intento de golpe de Estado (23 a 24 de junio)  por parte de Yevgeny Prigozhin, líder de los Wagner, contra su mentor el dictador ruso, Vladimir Putin, dejó sin aliento a una decena de presidentes africanos que pagan con dinero y con concesiones de explotación de recursos a Prighozhin y a sus mercenarios a cambio de protección. 

Si Prighozhin cae, ¿quién liderara a los Wagner en África?  Lo más extraño es que a pesar de que el propio Putin lo acusó de traición, al final le perdonó la vida y Putin  asumió el compromiso, ante los presidentes africanos, de la continuidad de sus operaciones.

En África, Wagner tiene presencia en Malí, Burkina Faso, República Centroafricana, en Libia,  Sudán, Camerún, Chad y su intención es posicionarse en una zona toral muy sensible como es el Sáhel.

En el Sáhel recalan muchos intereses encontrados que revelan una disputa por el control de las zonas económicas estratégicas y de diversos sectores de la producción.  Esta región está formada por los países de Malí, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Chad, Sudán, Eritrea y Etiopía. 

A lo largo de este año  se han sucedido un rosario de golpes de Estado: en Malí, Guinea-Conakri, Burkina Faso y en Níger a finales de julio pasado, un hecho que ha sumido  a los africanos en el desconcierto y la desazón.

Mohamed Bazoum, quien fue elegido democráticamente para gobernar en Níger ha sido derrocado por un grupo de militares que además suspendieron todos los derechos constitucionales en un país que en 1960 obtuvo su independencia. 

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Que Níger entre en una trampa mortal de inestabilidad en la ruta del Sáhel es el peor de los augurios porque Rusia fundamentalmente podría estar detrás de todos los movimientos que vienen sucediéndose en África no de ahora, sino de los últimos cinco años.  

Mientras China quiere meter dinero a los países africanos con inversiones para crear infraestructura y vertebrar el comercio a través de su Nueva Ruta de la Seda; en cambio, Rusia quiere tomar la posición colonialista que ejercieron británicos, franceses, belgas y españoles en su momento en un continente que posee ricos recursos naturales, un frágil sistema político, una administración corrupta y una amplia capa de su población joven pero empobrecida. África en manos de los rusos sería para los europeos, la peor de las noticias. 

  •  @claudialunapale
  •  Datos del autor: Periodista, escritora y corresponsal España y Europa

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