Por La Espiral: El Covid-19 golpea a la economía de México y del mundo

Por La Espiral: El Covid-19 golpea a la economía de México y del mundo

Este año, el Fondo Monetario Internacional (FMI) vaticina que la economía mundial caerá un 3% porque veinte de las mayores economías del mundo están tocadas y al menos ocho de éstas sufrirán una contracción en su PIB superior al 5% -en análisis preliminares del organismo- para el ejercicio de 2020 se trata de: Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Canadá, España y México.

Por su parte, la Organización Mundial del Comercio (OMC) junto con la OCDE advierten de la perturbación de las cadenas de valor y que esto afectará a países ligados más ampliamente con el comercio internacional, por ejemplo, en sectores con una complejidad de vínculos como “el caso de los productos electrónicos y de la industria del automóvil”.

“La proporción de valor añadido extranjero en las exportaciones de productos electrónicos se situaba en torno al 10% en Estados Unidos, en el 25% en China, en más del 30% en Corea, era mayor del 40% en Singapur y superaba el 50% en los casos de México, Malasia y Vietnam”, destacan ambos organismos.

Tanto la OCDE como la OMC coincidieron en que las importaciones de los principales insumos para la producción se verán probablemente interrumpidas por el distanciamiento social, que llevó al cierre temporal de fábricas en China, lo que ahora tiene lugar en Europa y América del Norte.

Respecto de América del Norte, la otra región también afectada por el Covid-19, está próxima la entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial tripartito –día 1 de julio- que sustituirá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que inició su andadura el 1 de enero de 1994; finalmente, tras 27 años de vigencia, será reemplazado por el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC).

Y no podía hacerlo en un escenario más adverso, la pandemia del coronavirus ha desatado un cisma económico sin precedentes, esta crisis es distinta a la de 1929 conocida como la Gran Depresión provocada por una turbulencia bursátil que se extendió a los canales financieros; tampoco es igual a la Gran Recesión de 2008 detonada por la quiebra de las hipotecas subprime y un pinchazo en la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y otras partes del mundo.

La crisis económica surgida como un daño colateral de la emergencia sanitaria global por el SARS-CoV-2 ha provocado el parón en varios sectores secundarios y terciarios, no sólo en México sino en varias otras naciones.

A eso se añade el cierre de los límites territoriales que igualmente muchos países del mundo han ejercido para evitar no solo el trasiego de personas de otros países con efectos perniciosos en la ralentización del flujo de transportes cargados con bienes, materiales y mercancías que en condiciones de normalidad no tendrían por qué enfrentar fronteras poco porosas ni revisiones de los transportes; por ejemplo, en países con un libre comercio firmado o con un acuerdo como el de la UE que permite el libre tránsito de personas y mercancías entre sus 27 países miembros.

En la actualidad, no solo se habla de una nueva normalidad, que llevará a las sociedades a habituarse a una serie de normas para convivir con el coronavirus en lo que llega una vacuna efectiva; también habrá una nueva economía, porque este patógeno ha desnudado no solo las carencias de todos los sistemas sanitarios públicos del mundo, sino también las deficiencias de un sistema productivo que deberá añadir sí o sí, la tecnología digital dentro de su esfera económica y educativa.

Del proceso de integración entre el modelo de la UE al modelo de Estados Unidos, México y Canadá, la fase meramente comercial con el T-MEC no deja ningún tipo de opciones para reactivar a las economías más que recurrir cada país miembro a un ajuste presupuestario, mayor endeudamiento o inclusive pedir empréstitos a organismos internacionales como el FMI que ya anunció su disponibilidad para fungir de acreedor de los países emergentes más castigados por la pandemia.

¿Podrá servir de pivote el T-MEC para dar salida a la nueva crisis por la vía del intercambio comercial y de inversiones? En la opinión de Roberto Velasco, vocero de la Secretaría de Relaciones Exteriores, será clave para el futuro de México y de la región.

Comercio en contracción

La Organización Mundial del Comercio (OMC) estima una reducción del comercio mundial “de entre el 13% y el 32%” debido a las perturbaciones -por culpa del coronavirus- y que recaen en las relaciones productivas e internacionales del intercambio comercial Son datos dolorosos para los flujos comerciales que ya venían tocados sensiblemente debido a la guerra arancelaria sostenida entre Estados Unidos y China en los últimos 24 meses; una guerra de aranceles que también ha salpicado a otras naciones porque los impuestos ad valorem, contra las importaciones del acero y del aluminio, aplicadas por el gobierno norteamericano están vigentes para el resto del mundo.

De acuerdo con la OMC: “Casi todas las regiones sufrirán en 2020 disminuciones de dos dígitos del volumen del comercio, y las exportaciones se verán especialmente afectadas en América del Norte y Asia; es probable que la caída del comercio sea más pronunciada en sectores caracterizados por la complejidad de las cadenas de valor, sobre todo en el caso de los productos electrónicos y de la industria del automóvil”.

México es un país competitivo tanto en productos electrónicos y de la industria del automóvil y sin un plan de estímulos puesto en marcha no bastará con el T-MEC per se para devolverles el oxígeno.

De allí que la Comisión Especial de Seguimiento a la Implementación del T-MEC que preside la senadora Claudia Ruiz Massieu junto con Héctor Vasconcelos, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores analicen la preocupación de la industria automotriz (representa el 3.8% del PIB mexicano con 3.6 millones de empleos) por los efectos colaterales de la pandemia en vísperas de la entrada en vigor del nuevo acuerdo.

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Hay consternación entre la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) y la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz porque consideran que “la falta de reglas de origen puede generar discrecionalidad de la contraparte empresarial” y afectar a la industria nacional.

Por su parte, para Graciela Márquez Colín, titular de Economía el nuevo acuerdo que entrará en vigor en poco más de un mes tiene “disposiciones que buscan incrementar el contenido de insumos y la competitividad de la región” que para el caso de las Pymes en México “redundará en beneficios” porque promueve su inclusión en las cadenas de proveeduría de América del Norte.

La sincronización comercial entre México, Estados Unidos y Canadá mediante las ventajas provistas por el acuerdo comercial del TLCAN ha impulsado que, entre 1993 y 2017, el comercio de México con Estados Unidos aumentase casi seis veces al pasar de 88.3 mil millones de dólares a 522.2 millones de dólares; y, con Canadá, lo ha hecho casi ocho veces con cifras que han crecido de 2.7 mil millones de dólares a 21.1 mil millones de dólares.

Según datos proporcionados por Economía, México es el segundo mercado para las exportaciones de la Unión Americana (15.7% del total) y su segunda fuente de importaciones (13.4% del total); para Canadá, el país azteca es su tercer socio comercial, quinto mercado de exportación y tercera fuente de importaciones.

Otro rubro beneficiado por el libre comercio es el de las inversiones: entre 1999 y 2018, las inversiones de capital canadiense y estadounidense sumaron 530 mil millones de dólares y representaron “más del 55% del total de la inversión extranjera directa” acumulada en México.

Pero esto acontecía antes de la pandemia del coronavirus cuyo impacto extiende a todas las áreas sanitarias, económicas, socioeconómicas, laborales, productivas, comerciales y bursátiles.

Eso implica que el convenio tripartito comercial entre Estados Unidos, México y Canadá tendrá de frente vientos huracanados que habrá que sortear partiendo primero, de una desaceleración económica evidente en las tres naciones: en 2019, el PIB de Estados Unidos creció 2.3%; el de México descendió marginalmente 0.1% y el de Canadá subió 1.6 por ciento.

En el caso de la nación azteca, la Secretaría de Hacienda tenía originalmente un pronóstico de crecimiento para 2020 entre el 1.5% y el 2.5%; no obstante, esto ha variado drásticamente con la extensión de la epidemia convertida en pandemia y el frenazo de casi dos meses en muchas áreas productivas, cierre de la hostelería y la caída en el consumo.

El Banco Mundial prevé una caída 6.1% en el PIB mexicano, por su parte Moody´s lo estima cerca del -7% y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ubica una contracción del 6.6%; para el caso de Estados Unidos, el mismo FMI anticipa una caída económica del 5.9% y para Canadá del 6.2 por ciento.

Inversión y comercio como salvavidas

No obstante, hay voces que insisten en que la salida a esta crisis sucederá por la vía comercial y el flujo de inversiones, en el foro “Nuevo escenario: riesgos y oportunidades para las empresas españolas en América Latina”, Manuel Muñiz, secretario de Estado de la España Global, afirmó que hay una oportunidad para impulsar el rol de la UE en países como México y América Latina.

Muñiz advirtió que, en la medida de la posible, debe evitarse una alteración en las relaciones internacionales e invitó a pensar bien las fórmulas a llevar a cabo para “gobernar bien” la salida de la crisis a fin de no “agravar las condiciones” que se ya se arrastraban del pasado.

“Yo veo dos posibilidades en el escenario internacional: la del retroceso de lo que conocemos como globalización, que supondrá el auge de los nacionalismos, el comercio regional y la movilidad restringida; o por otro lado, la opción más deseable, que pasaría por una mayor integración y cooperación entre los Estados”, añadió.

Acerca de los riesgos, Muñiz hizo alusión al gran aumento de la pobreza y la desigualdad (se prevén 35 millones más de personas en el umbral de pobreza en América Latina) así como al poco margen de la región en política monetaria dado su endeudamiento.

A este respecto, Xiana Méndez, secretaria de Estado de Comercio de España, refirió que América Latina es una prioridad en la política comercial europea y aseguró que la crisis económica y sanitaria no va a impedir que “América Latina deje de estar en la agenda de la UE y que, de hecho, se ha avanzado en el acuerdo con México” y en las próximas semanas pasará ya al Parlamento Europeo.

“Saldremos vía el comercio y las inversiones de esta situación. El fuerte vínculo entre España y América Latina, no solo a nivel empresarial sino también histórico y cultural, será una apuesta ganadora y bidireccional también durante esta crisis”, dijo Méndez.

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