Por La Espiral: En 2025, Putin el gran beneficiario de Trump en la Casa Blanca

Por La Espiral: En 2025, Putin el gran beneficiario de Trump en la Casa Blanca

Este año tampoco ha sido. Ucrania sigue bajo una intensa invasión camino de cumplir en febrero próximo cuatro años de sufrir el asedio de las tropas rusas.

La vuelta a la Casa Blanca de Donald Trump no ha servido para pacificar a Ucrania ni calmar los apetitos imperialistas y hegemónicos de Vladimir Putin.

¿Por qué habría que lograrlo Trump? No solo fue una promesa de campaña, dedicó horas y horas de discursos agrios para criticar a su antecesor, el mandatario demócrata, Joe Biden.

Y no ha frenado la guerra, ni en 24 horas, ni en los más de ocho meses que lleva en el poder.

Solo ha logrado un encuentro forzado con Putin en la base militar Elmendorf-Richardson en Anchorage.

Fue recibido entre aplausos por un Trump salamero que a pesar de los múltiples halagos al ruso y de ser condescendiente con él, no logró arrancarle un solo gesto real que reivindique una clara postura a favor no solo del alto al fuego, sino de la paz.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, señala que las tropas rusas en 45 meses de invasión solo controlan el 19% del territorio y avizora que a los rusos y a los mercenarios que combaten para el Kremlin, podría demorarles otros cuatro años de guerra, controlar todo el Donbás.

Desde septiembre pasado, el ministerio de Defensa ruso, convocó a dos millones de reservistas mientras continúa contratando a soldados internacionales; no solo hay africanos, también soldados indios y los norcoreanos que manda el dictador Kim Jong-un a morir en nombre de Putin en un intercambio por demás interesado: carne de cañón a cambio de petróleo y gas rusos.

Este será un nuevo invierno maldito para los ucranios que nuevamente han visto arreciar la intensidad de los combates y los bombardeos indiscriminados ordenados por el Kremlin.

La capital Kiev está siendo atacada con intensidad como aconteció al principio de la invasión, cuando Putin esperaba que Zelenski saliese huyendo con su familia para refugiarse en Washington.

El único cálculo que le ha salido mal a Putin en esta invasión orbita alrededor de Zelenski… no huyó, se quedó para convertirse en un líder internacional contra el invasor.

Ya se ha ganado un sitio en la Historia de su patria.

Y, Putin, con su impredicibilidad está siendo para los europeos un verdadero enigma: nadie sabe si se detendrá en Ucrania o si en sus planes pasa invadir a otro país o a varios.

Los Bálticos, por ejemplo, se sienten en el punto de mira lo mismo que Moldavia o Polonia.

Esa táctica de guerra mantiene permanentemente nerviosos a los europeos que además reciben constantemente el hostigamiento de drones en los aeropuertos o en las bases militares.

Lo cierto es que Putin sigue siendo el hombre fuerte, el maestro en geopolítica y Trump tan solo un aprendiz.

De hecho, ha sabido capitalizar en su propio país el haber sido el único presidente en ser recibido en menos de un mes por los dos líderes con más peso de esta aldea global: Trump en Anchorage y dos semanas después, Xi Jinping en Beijing.

Ambos recibieron a Putin como a un auténtico héroe: con honores, vítores y alfombra roja… y eso que es el invasor. Sin lugar a dudas, 2025 ha sido el año de Putin.

La economía rusa a pesar de las múltiples sanciones sigue sin desplomarse y el Kremlin, no parece tener ninguna prisa en sentarse a negociar bajo los términos ni de Washington o de Kiev.

Lo que, desde luego, es una pésima señal para Europa que deberá seguir financiando y armando a Ucrania para que contenga a los rusos y que sean ellos los que pongan a los muertos.

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