De acuerdo con el Washington Post, los números de Trump, sobre la ayuda de Estados Unidos concedida a Ucrania no son correctos y cita al Inspector General sobre Ucrania como fuente para referir que Estados Unidos habría aprobado 183 mil millones de dólares para Ucrania de los que ya se habrían gastado 140 mil 500 millones de dólares; mientras, la Unión Europea (UE) habría aprobado conceder a Ucrania 198 mil millones de dólares de los que, 145 mil millones de dólares, ya habrían sido entregados.
“Esto es como manzanas y naranjas. El Instituto Kiel para la Economía Mundial, señala que tanto Estados Unidos como la Unión Europea han aportado fuertes cantidades de dinero muy a la par, una de otra; pero en lo que sí hay diferencia es en la ayuda económica concedida: la UE le ha dado a Kiev 73 mil millones de dólares contra 52 mil millones de dólares provistos por Estados Unidos”, de acuerdo con el diario norteamericano.
El presidente Trump pretende cobrarse la ayuda a Kiev mediante un convenio de explotación de los minerales, las tierras raras, el petróleo y el gas ucranio más un fondo de reconstrucción favorable para las multinacionales norteamericanas.
Pero ¿qué pasa con el caso de la ayuda concedida por Europa? Para esto están los activos rusos congelados por 16 paquetes de sanciones implementados desde hace meses. Son 200 mil millones de euros en activos rusos en suelo europeo.
En un artículo escrito por Gabriel Attal, para Le Monde, el ex primer ministro francés, conminó a utilizar dichos activos para reinvertirlos en la industria militar europea y destinar ese armamento a Ucrania.
En la misma línea se ha manifestado el primer ministro británico, Keir Starmer, sin embargo, no es la misma opinión que el presidente francés, Emmanuel Macron que sostiene lo siguiente: “Se puede tomar el producto de los activos congelados, pero no se pueden tomar los activos en sí, ya que esto no respeta el derecho internacional y queremos respetar el derecho internacional”.
Hace unos días, Eric Lombard, ministro de Finanzas de Francia, reiteró la postura de Macron: “No podemos confiscar los activos rusos congelados para financiar la ayuda militar a Ucrania porque violaríamos los acuerdos internacionales”.
El punto es que técnicamente estos activos rusos congelados en suelo europeo pertenecen al Banco Central de Rusia; y, por ende, no se podría crear un fondo para rearmar a Ucrania de acuerdo con lo explicado por Lombard para la radio France Info.
Los países de la UE ya están utilizando los intereses generados por los activos rusos congelados para ayudar a Ucrania y financiar su reconstrucción posterior a la guerra; una ganancia inesperada estimada entre 2 mil 500 y 3 mil millones de euros anuales.
El periódico británico The Guardian informó que el tema está creando «tensiones» entre los gobiernos de Reino Unido y Francia, que están liderando los esfuerzos europeos para responder rápidamente al abrupto cambio de política de Trump sobre Ucrania.
Y, desde luego, hay sendas divisiones al interior del país galo. Mientras, Macron dice que no, otros líderes políticos franceses dicen que sí. Como el senador, Claude Malhuret, que en lustroso discurso acusó a Estados Unidos de aliarse con Putin. “Estábamos en guerra contra un dictador. Estamos luchando ahora contra un dictador apoyado por traidor”.
El legislador ha pedido acelerar la ayuda militar a Ucrania para compensar el abandono estadounidense y, para ello, ha propuesto acabar con el tabú del uso de los activos rusos congelados. Sin embargo, Macron no quiere quizá por miedo a la reacción de Putin, mismo temor que tiene el gobierno alemán.





