Por La Espiral: La economía mundial se enfría gracias a la torpe guerra arancelaria de Trump

Por La Espiral: La economía mundial se enfría gracias a la torpe guerra arancelaria de Trump

En su primer mandato, Trump se fue del poder cuando la pandemia estaba en su etapa inicial; su retorno a la Casa Blanca, en 2025, nada tiene que ver con dicho escenario. Y con su estúpida obcecación arancelaria va a estrellarse contra una realidad que se volverá en contra de la economía norteamericana.

El pasado 2 de abril, Trump cumplió sus promesas de campaña de aumentar drásticamente los aranceles a los socios comerciales de Estados Unidos. Desde entonces vivimos en un carrusel arancelario y en una montaña rusa bursátil. Pura especulación y volatilidad.

Esto recién empieza, el republicano lleva poco más de tres meses en la Casa Blanca y ya nos parece una eternidad. Sus políticas, su lenguaje, sus amenazas de apropiarse de Groenlandia y de hacer de Canadá el estado 51 no hacen más que intranquilizar.

En medio de este escenario inestable y brumoso habrá una dinámica recesiva de la que Estados Unidos no se salvará, porque recibirá afectaciones por el lado de la oferta y la demanda.

Los aranceles estadounidenses son un impuesto a las importaciones que se trasladarán en gran medida a los consumidores. Los aumentos de precios resultantes impulsarán a la inflación, lo que recuerda a la interrupción de la cadena de suministros en la etapa de la pandemia del coronavirus; una disrupción que, por cierto, no ha sido del todo solventada porque los desequilibrios en la cadena de suministros no han desparecido.

Recordemos que después de la pandemia, el 24 de febrero de 2022, sucedió la invasión de las tropas rusas a Ucrania y la imposición de aranceles contra Rusia y sus aliados continuaron alterando muchas cadenas de suministros.

Y, ahora, llega Trump con su política arancelaria obtusa para presionar más. Si otras naciones deciden imponer aranceles de represalia, como lo ha hecho China con un 125%, las exportaciones de Estados Unidos a esos países experimentarán aumentos de precios y se producirán los mismos efectos sobre la inflación, el consumo y el crecimiento.

Los aranceles estadounidenses aumentan el precio de las exportaciones lo que reducirá la demanda y dependiendo de la elasticidad de los precios de la demanda habrá menos ventas.

Eso implica que el PIB norteamericano va a reducirse y su economía será todavía más pequeña. Es justo el fenómeno contrario pretendido por Trump que busca hacer a la economía norteamericana más grande; más productiva y competitiva.

Por La Espiral: La economía mundial se enfría gracias a la torpe guerra arancelaria de Trump

También es probable que Estados Unidos experimente vientos en contra de las exportaciones a medida que los socios comerciales introduzcan aranceles de represalia. Si bien las exportaciones no son tan significativas para la economía de Estados Unidos como lo son para algunas economías grandes, como Alemania o China; la realidad es que Estados Unidos está involucrado en una guerra comercial total y, eso hace, un impacto mucho más elevado.

Eso implica que la guerra arancelaria de Trump podría restarle un 0.5% al PIB norteamericano pero otras economías como México, Canadá, Irlanda, Alemania, Italia o Francia podrían sufrir una mayor desaceleración. El PIB mundial va a sufrir.

Sea como sea, el choque tarifario pesará sobre la confianza de las empresas y los consumidores, lo que podría contraer el gasto; la inversión y las contrataciones. Es por eso que el golpe trumpista es mayor de lo esperado.

Me atrevo a decir que ni Trump, ni sus asesores, tienen un plan al respecto para calibrar los estragos derivados de la guerra arancelaria; es más, su nivel de improvisación está expuesto a ojos de todo el mundo. La economía es un ser vivo y, como tal, debería respetársele y temérsele.

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