Por La Espiral: La guerra en Ucrania no puede ser resuelta sólo por EU y Rusia

Donald Trump ha dicho que, en estos tres años de guerra entre Ucrania y Rusia, las bajas militares son de un millón de soldados rusos y cerca de 700 mil soldados ucranios. Su declaración ha omitido señalar que esto es producto de una invasión y que el agresor es Rusia con el dictador ruso, Vladimir Putin.

Para Europa, el futuro de Ucrania es crucial para su propia seguridad y defensa, de cara a su papel en la segunda mitad del siglo XXI; y, simplemente, quedar fuera de la negociación de un alto el fuego es algo inmoral.

Como inmoral, la pretensión del mandatario norteamericano de repartirse Ucrania, con el invasor; como sucedió alguna vez con Corea que quedó partida en dos.

El 30% del territorio ucranio está bajo control ruso, uno que es rico y estratégico: no solo tiene la principal central nuclear de toda Europa en Zaporiyia, también posee importantes núcleos industriales en astilleros y en producción minero-metalúrgica; en producción de granos y de cereales; y, por supuesto, la salida al mar de Azov y al mar Negro.

Trump le ha echado en cara al mandatario ucranio, Volodímir Zelenski, su obligación de devolver los miles de millones de dólares que la anterior administración del expresidente Joe Biden, concedió para defenderse y aguantar la invasión; quiere, a cambio, que Ucrania conceda sendos privilegios para las empresas norteamericanas para la explotación del gas, del petróleo y sobre todo, de las tierras raras.

Nuevamente estamos en un momento muy delicado de la Historia. Que Trump y Putin se reúnan, en una cumbre bilateral, sin Zelenski es la peor noticia que la Unión Europea (UE) puede tener lo mismo que los propios ucranios cuyo destino quedará en manos de estos sátrapas. Hoy ucranios, mañana rusos. Hoy amando y respetando su independencia, su cultura y su lengua y mañana bajo la opresión rusa, la lengua y las leyes rusas.

En este momento crucial, es Zelenski el que corre el mayor peligro… es él el mayor obstáculo para Putin; solo su valentía ha permitido que su gente resistiese en combate estos tres años.

El dictador ruso siempre creyó que un cómico de carrera televisiva saldría huyendo con su familia para refugiarse en Estados Unidos; sin embargo, falló en su pronóstico: porque es un patriota. Durante las primeras horas de la invasión, en su llamada con el entonces presidente Biden, solo pidió “dinero y armas” para contrarrestar al agresor.

Con los nuevos vientos en la Casa Blanca, Zelenski es carne de cañón para Putin; todos los intentos de asesinato anteriores contra él han sido desactivados gracias a los informes de la inteligencia norteamericana y británica.

El comando especial de los Seal que lo cuida ha evitado también diversas traiciones por parte de las fuerzas de seguridad ucranias sobornadas desde el Kremlin.

Solo que Zelenski siga con vida es lo que evita que Putin haga caer a Ucrania. Sus planes siempre han sido los mismos: poner un gobierno títere afín a él como ya sucede en Bielorrusia o en Chechenia.

Habrá una conmoción si matan a Zelenski porque veremos al dictador ruso consumar sus planes: controlar a Ucrania y lo hará con el permiso de Trump que conseguirá que una parte del territorio sea explotado por las multinacionales estadounidenses. Y, por supuesto, Ucrania no entrará a la OTAN, tampoco a la Unión Europea y el ejército será desmantelado. ¿Habrá paz? No la habrá, será otra región reprimida que se llenará de terrorismo e insurgencia para luchar contra los dos invasores: Putin y Trump.

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