Por La Espiral: Participación de la Secretaría de la Defensa en los rescates en Turquía

Por La Espiral: Participación de la Secretaría de la Defensa en los rescates en Turquía

Los terremotos del 6 de febrero pasado, con una intensidad de 7.8 y otro posterior de 7.5 en la escala de Richter, que tuvieron como epicentro el sur de Turquía y el norte de Siria provocaron una inmensa devastación –más de 6 mil 500 edificios derrumbados– y una tragedia de dolor y de muerte – cerca de 50 mil fallecidos y casi 100 mil heridos– sumiendo a ambas naciones en un drama humanitario por la cantidad de personas que perdieron sus viviendas.

El epicentro localizado en Nurda causó destrucciones en diez provincias otomanas: Adiyaman, Adana, Kahramanmarash, Diyarbakir, Gaziantep, Kilis, Ekinozú, Malatya, Osmaniye y Hatay; por el lado sirio, Alepo, Idlib, Latakia, Hama, Tartús y Damasco.

Las sacudidas telúricas se dejaron sentir en catorce países: Arabia Saudita, Irán, Irak, Egipto, Jordania, Ucrania, Rusia, Azerbaiyán, Georgia, Armenia, Chipre, Israel, Líbano y Palestina.

La solidaridad internacional siempre es importante en los momentos aciagos.

Para salvar vidas humanas debajo de los escombros nada como la heroicidad, el temple y el adiestramiento recibido por los equipos de rescate y los canes hábilmente entrenados para olfatear a personas con vida por debajo de metros y metros de cascotes.

El gobierno de México fue uno de los primeros en reaccionar de inmediato a la urgencia de Turquía por salvar vidas y es que, cada hora es fundamental, para hallar a las víctimas de los derrumbes.

El reto ha sido colosal e ingente con tal cantidad de edificios derrumbados, la mayoría llenos de personas durmiendo, porque la hora del primer terremoto fue de madrugada.

Hasta Adiyaman, en suelo turco, viajó un equipo trasladado por la Fuerza Aérea Mexicana, con cargamento de primeros auxilios y con rescatistas de la Marina, el Ejército y la Cruz Roja con sus perros entrenados para localizar personas atrapadas; y un grupo de diez Topos. En total, 150 personas y 16 canes.

Precisamente hablé hasta Adiyaman con el general Cruz Piñón, comandante del Agrupamiento de Ayuda de la Secretaría de Defensa y él me explicó todas las complicaciones que vieron en la ciudad turca en parte por la enorme cantidad de derrumbes y la forma en cómo se desplomaron los edificios.

“Al llegar al aeropuerto de Adana las autoridades locales nos trasladaron vía terrestre hasta Adiyaman; el camino fue muy complicado y demoramos hasta 8 horas en arribar.

Le puedo decir que nos hemos encontrado con compañeros rescatistas de China, España, Pakistán e Irak”, añadió.

Al respecto del fallecimiento del perrito Proteo, lo que tengo confirmado es que este heroico can no murió aplastado por un edificio, ni lo hizo durante un rescate.

Lamentablemente falleció por estrés y afectado por el cambio de clima, así como por las bajas temperaturas. Toda muerte es lamentable…

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