Por La Espiral: Trump inició la Cruzada del siglo XXI contra Irán

Por La Espiral: Trump inició la Cruzada del siglo XXI contra Irán

La imagen de Donald Trump arropado por la bandera de Estados Unidos y convertido en un mesías rodeado de soldados, mientras unge a un enfermo, ha inquietado aquí en Europa por su alta carga de dosis mesiánica. El presidente de Estados Unidos se siente un elegido de Dios, una sensación anímica acrecentada desde que, en 2024, sobrevivió al atentado en su contra.

El propio primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, le tiene comido el cerebro a Trump con esas afirmaciones de que ha sido elegido para realizar grandes hazañas sobre todo a favor del pueblo judío.

Desde que regresó a la Presidencia, los funcionarios del gobierno y el gabinete trumpista dedican tiempo a orar; mientras, los guías espirituales, sobre todo evangelistas, sostienen visitas cada vez más frecuentes a la Casa Blanca.

Tampoco pasó desapercibida, la invitación de Trump a una veintena de pastores y telepredicadores evangélicos al Despacho Oval, el 6 de marzo pasado, para orar por él.

El mandatario norteamericano está convencido que Dios lo salvó de morir porque tiene un destino que cumplir y bajo esa égida, Netanyahu lo ha enarbolado al moderno Ricardo Corazón de León. En él descansa el poder y la potestad para cambiar la región de Medio Oriente.

Para Netanyahu, el presidente Trump es el protector del pueblo judío. Y, si Trump no es judío, sí siente una enorme afinidad porque su hija Ivanka lo es convertida gracias a que está casada con Jared Kushner. Bajo todo ese entorno se lubrica una predestinación obcecada que entremezcla muchos intereses y que no esconde ninguna de las más humanas ambiciones de Trump como es la del beneficio económico.

Con Irán se han abierto las puertas del infierno. La tormenta perfecta porque recuperarse de un doble shock en los mercados (uno por el petróleo y otro por el gas) no será fácil. El régimen iraní es mucho más complejo de lo que el propio Trump y sus corifeos supusieron; el verdadero control lo tiene el Líder Supremo y los Pasdarán de la Guardia Revolucionaria. La CIA estima que hay 200 mil personas en la Guardia Revolucionaria destinadas a proteger a toda costa a los Ayatolá. Ni siquiera el presidente ejerce alguna influencia.

Mientras Trump ve en la caída del régimen iraní una enorme posibilidad de influencia norteamericana en la región y la explotación de los recursos energéticos del país persa para perjudicar sobre todo a China; su aliado, Israel, el que le susurra al oído, tiene ante sí su gran oportunidad histórica de debilitar a Irán lo más posible, para destruir por completo, su programa nuclear; y, avanzar, en su extensión territorial hacia Líbano.

Por no obviar que Israel sigue matando a los palestinos en Gaza y en Cisjordania, todos musulmanes. Netanyahu enarbola la espada mientras alaba a su Dios y Trump pide al suyo que le dé fuerza espiritual para acabar con Irán.

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