Por La Espiral: Trump, principal factor disruptor de la OTAN, Incluso más que Putin

Por La Espiral: Trump, principal factor disruptor de la OTAN, Incluso más que Putin

La OTAN transita por sus horas más bajas atrapada entre dos hiperliderazgos narcisistas: Putin, con sus creencias mesiánicas de recuperar el brillo soviético, y Trump, con sus ambiciones económicas con negocios en los que involucra fundamentalmente a su familia y amigos.

Uno tiene un amplio sentido histórico imperialista y, en cambio al otro, lo guía su olfato para hacer negocios: todo lo que signifique hacer dinero de forma rápida y fácil es un imán para Trump.

La fuerza de la OTAN es para Putin una amenaza constante contra su esfera de influencia; una presencia que vulnera sus intereses estratégicos no solo en Ucrania; también en el Cáucaso y en el Ártico y en todos sus apetitos por recuperar a las exrepúblicas soviéticas. Quiere ser el eje sobre del que orbiten gobiernos amañados y afines al Kremlin.

Y, si la astuta apropiación de Crimea fue la primera movida en el ajedrez imperialista; la invasión de Ucrania, el 24 de febrero de 2022, ya dejó completamente al descubierto que el plan de Putin para recuperar el brillo soviético no es un farol. Lo quiere todo de vuelta.

Para ello también quiere a la Alianza Trasatlántica fuera de sus querencias y en medio de esa locura mesiánica y absolutista, nadie sabe si en la mente de Putin orbita la acendrada idea de devolver a Rusia las fronteras de antes de 1991.

En la actualidad, de las 15 repúblicas que formaron parte de la URSS, tres están en la OTAN: Estonia, Lituania y Letonia; y, también están dentro de la Unión Europea junto con países que en su momento formaron parte de la llamada Cortina de Hierro como: Polonia, Rumania, Hungría, Bulgaria y República Checa.

A los Bálticos, los ampara que al estar dentro de la Alianza Trasatlántica tienen el paraguas del Artículo 5, cuya letra indica que, entre otras cosas, el ataque a uno de los países miembros activa la defensa colectiva. La única ocasión en la que ha sido activado fue a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, con los ataques aéreos perpetrados por los talibanes contra Estados Unidos.

Es ese compromiso, la principal baza de la OTAN, me refiero a la defensa colectiva, es la misma que muchas veces ha puesto en duda Trump. No es Putin el principal enemigo de la Alianza Trasatlántica, el enemigo ya está adentro y se llama Donald Trump.

Si alguien puede infligir verdadero daño a esta Alianza quebrando su fe y su fortaleza; su solidaridad y honrar sus preceptos y artículos, ese es el mismo Trump. El Diablo está en los detalles.

El republicano está haciéndole el trabajo sucio a Putin dinamitando a la OTAN desde adentro; contrariando a los países miembros; desdeñándolos con pasmosas groserías; poniendo en duda que Estados Unidos los defenderá en caso de un ataque; incluso conminando a Rusia atacarlos por no poner más en gasto en defensa.

Ha sido tan cruel que ha llegado a amenazar con invadir Groenlandia para controlarla por la fuerza, esgrimiendo razones de seguridad para Estados Unidos a sabiendas que esta gran isla de hielo pertenece a Dinamarca, un socio aliado europeo occidental.

Trump ya lo intentó en su primer período de gobierno: romper a la OTAN; y, ahora vuelve con el mismo discurso: sacar a su país de la Alianza. Y, es que esto es muy simple, si la OTAN se rompe… se fractura y pierde su estructura, el amo del Kremlin logrará su principal cometido: que no haya más Alianza husmeando en su traspatio. La OTAN lamentablemente sí tiene fecha de caducidad…

Compartir :