El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha organizado un foro mundial para la paz en Berna al que han asistido diversos mandatarios y delegaciones de varias partes del mundo, pero ha cometido el error de no convocar a la parte agresora.
Ninguna delegación rusa ha estado presente. El primer ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, brilló por su ausencia. Tampoco estuvo el mandatario chino, Xi Jinping, ni envió a ningún representante.
Zelenski pretendía utilizar a Jinping de mediador y vocero ante el dictador ruso, Vladimir Putin, pero su negativa a asistir es un nuevo portazo ante las pretensiones del gobierno de Kiev.
Al encuentro llevado a cabo en el complejo de lujo de Bürgenstock, en Suiza, asistieron representantes de 80 países pero no de China, ni de Brasil y Estados Unidos, envió a la vicepresidenta Kamala Harris.
Curiosamente el mandatario estadounidense, Joe Biden, si bien no estaba lejos de Berna porque había asistido a la Cumbre del G7 en Italia, esta vez no quiso mostrar su aval al completo al mandatario ucranio.
La cumbre, que el presidente Zelenski pidió organizar a Suiza a principios de año durante su participación al Foro Económico Mundial de Davos, ha tenido el objetivo de lograr un respaldo mayoritario en los líderes globales a favor de las propuestas del líder ucranio con su fórmula de paz de 10 puntos.
Además tres aspectos básicos fueron abordados: seguridad alimentaria, nuclear y la liberación de prisioneros de guerra, incluyendo el retorno a Ucrania de deportados.
Cuando ya han pasado más de dos años, desde que el 24 de febrero de 2022 inició la invasión de Ucrania, todavía no se le ve fondo. No se le ve un final a esta maldita guerra.
Ambos países han ocultado la verdadera dimensión, ¿cuántos soldados, hombres y mujeres, han muerto en esta guerra? Recientemente, se filtró un informe que señalaba al Kremlin buscando mercenarios así como incorporar a sus filas a personas de otros países como soldados.
La inteligencia militar ucraniana (GUR) reveló recientemente que Rusia ha intensificado su campaña de reclutamiento de mercenarios extranjeros de África Central. Se trata de reclutas de Ruanda, Burundi, Congo y Uganda.
De acuerdo con el GUR estos mercenarios reciben un pago de 2 mil dólares al firmar el contrato y un salario mensual de 2 mil 200 dólares, cobertura médica y pasaporte ruso tanto para el soldado como para sus familiares.
Son reclutamientos que el Ministerio de Defensa británico explica por la reposición de las pérdidas rusas en el campo de batalla, que son significativas, y el apoyo a la actividad ofensiva en varios ejes del frente.
El pasado 1 de mayo, la inteligencia militar ucraniana informó de una deserción masiva de mercenarios nepalíes explicada por las enormes pérdidas de soldados rusos y las bajas que en el frente está teniendo Moscú. Los mercenarios nepalíes se quejaron de abandono en el frente, falta de equipo y hasta de comida.
No hay datos ni fiables, ni precisos, de cuántos soldados rusos han muerto invadiendo un país que no es el suyo y resistiendo la ofensiva ucrania que va lentamente liberando, calle por calle y barrio por barrio.
En ambos bandos se han perdido miles de vidas castrenses y también, lamentablemente, miles de vidas de civiles inocentes con tal mala suerte que han sido asesinados por un misil; un dron o un contraataque.
Que el foro para la paz de Ucrania se haya celebrado en un país tradicionalmente neutral como Suiza es loable, sin embargo, lo cuestionable es que ninguna delegación rusa haya asistido. No hay mediadores a la vista.





