La Conferencia de Seguridad de Múnich ha vuelto a explorar el tema de la seguridad, la defensa, los riesgos y desafíos que puedan seguir enfrentándose a nivel internacional. Y sobre todo reconoce un mundo en constante transformación en materia de seguridad y de defensa.
El dictador ruso, Vladimir Putin, con su asonada bélica a Ucrania que recién cumplió dos años de invasión (el pasado 24 de febrero) ha abierto la coyuntura de la que nacerá una nueva arquitectura de seguridad y defensa regional y también global.
Y en ese tablero cada jugador juega sus piezas, Finlandia y Suecia, saben bien más que nunca que la pertenencia a la OTAN es un paraguas imprescindible para frenar los apetitos imperialistas de Putin en el Ártico. Ha sido una jugada magistral de la Alianza Trasatlántica.
De este punto hablé con el coronel José Luis Calvo Albero, titular de la División de Coordinación y Estudios, de la Secretaría General de Política de Defensa, del gobierno de España. Para Calvo Albero, Putin está logrando justamente todo lo contrario de lo que pretendía.
Desde la sede del Ministerio de Defensa en Madrid, el experto militar reflexiona cómo la frontera que la OTAN compartía con Rusia de unos 800 kilómetros logra con el ingreso de Suecia y de Finlandia más de dos mil kilómetros.
En su opinión: “El Báltico pasa por países de la OTAN, prácticamente solo queda Kaliningrado y San Petersburgo con salida al Báltico. Suecia y Finlandia son países no muy grandes, pero militarmente tienen su relevancia, con modelos propios y su unión a la OTAN refuerza a la Alianza; y, sobre todo, el gesto de que dos países tradicionalmente neutrales y que han mantenido con Rusia una actitud de consistencia, de neutralidad, de repente se pasen a la Alianza es decirle a Moscú que no va nada bien”.
Calvo Albero tiene una amplia experiencia profesional, de hecho, ha estado en el Cuartel General de Despliegue Rápido italiano en la OTAN y ha participado en varias operaciones como en Bosnia-Herzegovina y en Afganistán.
Dentro de la estrategia de seguridad global el Ártico es una pieza fundamental. El experto militar recuerda que con el calentamiento global lógicamente el Ártico se convertirá en una vía marítima de primer orden entre Asia y Europa; y, Rusia, tiene una situación de ventaja.
“Lo que pasa es que todos los nórdicos y los escandinavos como parte de la Alianza cambian la relación de fuerzas en dicha zona. El norte siempre se consideraba como uno de los puntos débiles porque estaban solo Noruega e Islandia… ahora es un cambio importante”, me dijo el coronel español.
El experto militar pide calma también antes de sacar conclusiones apresuradas sobre los nuevos tiempos por venir: “Habrá que esperar al final del conflicto evidentemente estamos viendo el conflicto armado, las relaciones entre lo que es la Federación de Rusia y el resto de los países europeos se han enfriado hasta el punto no de ruptura… pero casi. Y habrá que ver cómo termina el conflicto”.
Le pregunté a Calvo Albero, si desde el punto de vista militar realmente hay posibilidades de que Ucrania termine ganando la guerra. Y, al respecto, me comparte una interesante reflexión: “Habría que ver qué significa ganar la guerra. Ganarla puede ser devolver las fronteras a la situación antes de la invasión, lo que pasa es que una potencia tan grande como Rusia es difícil que vaya a ceder”.
Me parece que vendrán meses muy decisivos para el futuro de Ucrania. En ese juego de poderes, de seguridad, de defensa y de disputas, el retorno de Donald Trump, a la Presidencia de Estados Unidos, podría ser sí un factor que favorezca a los planes hegemónicos de Putin y que incluso termine debilitando a la OTAN.





